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Los Comedores de Loto: una exposición sobre la manifestación de las drogas

Por: pijamasurf - 07/03/2013

Las drogas y sus efectos también son parte de nuestro desarrollo cultural y civilizatorio, y la exposición "Los Comedores de Loto", que se presenta en la Casa del Lago, en la Ciudad de México, así lo muestra.

loto

Históricamente toda cultura ha recurrido al uso de estimulantes, práctica milenariamente vinculada la estimulación de la conciencia y el diálogo místico con la naturaleza. 

La exploración de la naturaleza ha acompañado a la humanidad desde sus más remotos orígenes. A través de esta, se reveló al hombre la existencia de especies botánicas con propiedades psicoactivas. Curiosamente todas las civilizaciones incurrieron en el consumo de estas plantas, cuya particularidad es que alteran, y para muchos enriquecen, la percepción de la realidad. Esta práctica, el consumir psicoactivos, se consolidó como un enigmático “puente” hacia la realidad divina –aquella que no podemos percibir tan fácilmente con los sentidos. 

Tanto las alucinaciones, como los raciocinios orientados a cuestionar las ideas preexistentes son algunos de los efectos que estas sustancias pueden provocar –una especie de reinvención en la lectura de nuestro entorno. 

Retomando lo anterior, la Casa del Lago, en la Ciudad de México, presenta la muestra “Los Comedores de Loto”, exponiendo trabajos anónimos de agrupaciones vinculadas con las ‘drogas’, incluyendo antropólogos, diseñadores, artistas internacionales y locales. Esta exposición incorpora también investigaciones de asociaciones civiles, como la Biblioteca Cannábica, Drogas México y el Colectivo por una política integral hacia las drogas (CUPIHD). 

Por cierto, el título de la muestra está inspirado en la Odisea, en el momento en que Ulises y su tripulación desembarcan en una isla y consumen el fruto de loto, el cuál los sumerge en sensaciones de plenitud, y una deleitante serenidad. 

La exposición permanecerá abierta hasta el próximo 28 de julio –aunque lamentablemente, por periodo vacacional el recinto cerrará desde hasta el día 22 de este mes. A pesar de que en realidad solo quedará una semana disponible para disfrutar de esta exposición, por la estimulante temática, bien podría valer la pena agendarle un espacio. 

Sorprendentes (e inquietantes) resultados de los efectos del amor en el cerebro humano

Por: pijamasurf - 07/03/2013

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el núcleo caudado o “cerebro reptiliano”, se enciende cuando estamos enamorados.

der-kuss-or-the-kiss-by-gustav-klimt-pg-reproductionsEnamorarse es tremendamente adictivo. Las respuestas neurológicas en el cerebro son las mismas que se encienden cuando alguien está bajo la influencia de narcóticos duros. Es por eso que desenamorarse duele tanto, y toma tanto tiempo. Y aunque el amor en su forma más pura sea mucho más que un coctel químico, los estudios que revelan resultados cerebrales son interesantes, y quizá hasta nos ayuden a entender ciertos comportamientos que “se apoderan” de nosotros cuando estamos en ese estado.

De acuerdo con Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, quien ha pasado su vida investigando los efectos del amor en el cerebro, dos sorprendentes áreas del cerebro se iluminan cuando este está concentrado en su objeto de su afecto. La primera es parte de nuestro cerebro primitivo, reptiliano, que es el núcleo caudado. También notó que áreas del cerebro asociadas con la creación de dopamina y norepinefrina están muy activas cuando amamos a alguien. Químicos que se asocian con el placer y la emoción.

Al respecto, Fisher ha comentado: “Con razón los amantes pueden platicar toda la noche o caminar hasta el amanecer, escribir poesía extravagante y correos electrónicos tan reveladores, cruzar continentes u océanos solo para abrazarse un fin de semana, cambiar de trabajo o de estilo de vida, o incluso morir por el otro. Inundados en químicos que confieren concentración, estámina y vigor, y guiados por el motivador motor de la mente, los amantes sucumben a la urgencia del cortejo herculeano”.

El núcleo caudado, o cerebro reptiliano, que podría ser donde la primera flama del amor se enciende, es considerado por muchos como el lugar que alberga al ego. Don Juan Matus habló alguna vez sobre esta región del cerebro:

“Tenemos un predador que vino de las profundidades del cosmos y tomo las riendas de nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El Predador es nuestro señor y nuestro dueño. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestra protesta. Si queremos actuar independientemente, nos demanda que no lo hagamos… Todo este tiempo he estado evitando ir al grano, insinuando que algo nos tiene prisioneros. ¡Sí estamos prisioneros!”

Esto podría ser análogo a, o hasta la causa de que cuando nos enamoramos sentimos que le “pertenecemos” al otro. 

[WakingTimes]