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El filósofo de la televisión y explorador Jason Silva discute la verdad y la belleza de la ciencia en una suerte de jazz existencial, recordándonos que lo que se busca en la era espacial es no es sólo la expansión del espacio físico sino la expansión de la mente también.

 

Jason Silva estudió cine y filosofía en Miami. En la revista The Atlantic lo llaman "el Timothy Leary de la época del video viral". Presenta el programa de Nat Geo llamado "Brain Games", y se describe a sí mismo como "techno optimista" en su cuenta de Twitter. Dada su manera de transmitir ideas a través de la palabra Silva ha sido descrito como un filósofo-performance, y aquí queda claro por qué. “En su nuevo video Exploring Space: Cosmic Revolutionaries, Silva explora la relación entre la búsqueda de conquistar el espacio y ir más allá de los límites de nuestro sistema planetario con la búsqueda interior de la trascendencia, entendiendo que "como es afuera, es adentro" y las estrellas son parte de una constelación psíquica. En su característico tono de grandilocuencia, este video que nos llama a asumirnos como "revolucionarios cósmicos" está hecho "a partir de imágenes cautivadoras y palabras que inspiran, y nos recuerda que la exploración espacial también es una cuestión existencial que va hacia los confines internos del ser humano".

 

El azar y la contingencia intervinieron para provocar la viralización de un cortometraje realizado a partir de los mensajes encontrados en una vieja contestadora abandonada en un mercado de pulgas en Argentina.

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En una feria de antigüedades de Buenos Aires se vende una vieja contestadora automática, con su correspondiente cassete usado por última vez en 1998. Un joven coleccionista compra el aparato y al reproducir la cinta se encuentra con una joya de la narrativa amorosa: una seguidilla de mensajes que una mujer al borde de un ataque de nervios, María Teresa, le deja a su circunstancial ex, Enrique.

Un tiempo después, un ilustrador conocido como El Niño Rodríguez decide reutilizar ese audio y dirigir en un corto a la deliciosa Andrea Carballo, estrella del off porteño. El resultado es "Ni una sola palabra de amor", un magistral trabajo de lipsync que ya dio la vuelta al mundo, les dio fama a María Teresa y Enrique, pareja sobreviviente, y viene arrasando en diferentes festivales de cine.

Por otro lado, según dio a conocer el diario argentino Clarín, la voz que protagoniza involuntariamente  “Ni una sola palabra de amor” dejó de ser anónima luego de que el propio periódico se diera a la tarea de buscarla. Entre otras cosas, María Teresa relató lo siguiente:

Es la historia de un matrimonio de 30 años y los 10 llamados fueron un punto, un episodio. Detrás de eso hay una historia que supera a la ficción pero que es interesante de analizar para ver cómo se sigue después de un distanciamiento así. Uno piensa que era un drama amoroso pero había otras connotaciones, problemas financieros... Todavía es más interesante para las mujeres porque debemos ser muchas las que estamos en esas situaciones. Yo le había dado un raje violento pero necesitaba que volviera. Yo siempre digo que si viene Campanella y me pregunta sobre la historia, hacemos una película ya.