*

X

¿La NSA podría estar usando a cantantes como Jay-Z para acceder a tu información personal?

Por: pijamasurf - 08/09/2013

Un poco de paranoia unida a una estrategia de comercialización intrusiva hace sospechar que el data mining será la nueva regla para acceder a contenido de entretenimiento.

JayZPres600

La invasiva estrategia de comercialización del nuevo álbum del rapero Jay-Z, Magna Carta... Holy Grail, podría parecer una simple estrategia de ventas, pero con la creciente preocupación por la privacidad y la seguridad web a causa de la presencia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) recabando información personal de usuarios en redes sociales, la estrategia parece llegar en mal momento.

Samsung compró un millón de descargas del álbum, a $5 USD cada una, para regalarlas el 4 de julio pasado, pocos días antes del lanzamiento oficial del disco. A través de una app para móviles de Samsung, la compañía demandaba permisos de todo tipo para acceder al contenido descargable, tales como logs en Facebook y Twitter, además de acceso franco a las direcciones de e-mail almacenadas en el teléfono y a toda red social asociada con el teléfono.

Cuando el usuario se loguea en las mencionadas redes sociales, la app solicita permisos para postear a nombre del usuario, prometiendo descargar las letras de las canciones si el usuario accedía a postear un pequeño mensaje en sus cuentas sociales. Por ejemplo, en el caso de Twitter, para revelar la letra de una sola canción los usuarios debían permitir un tuit similar a “I just unlocked a new lyric ‘Crown’ in the JAY Z Magna Carta app. See them first. http://smsng.us/MCHG2 #MagnaCarta" ("Acabo de desbloquear una nueva letra, 'Crown', en la app de JAY Z Magna Carta. Mírala primero...).

Aunque los mensajes podían ser alterados, algo necesariamente debía ser posteado para acceder a la letra de la canción --esto es, un post en redes sociales por cada letra que quisieras desbloquear. Esto nos hace ver con nostalgia los tiempos en que las letras de las canciones aparecían sencillamente impresas en los booklets del CD, en lugar de forzarte a espamear a tus contactos con publicidad intrusiva y engañosa.

Voceros de Samsung han dicho que el objetivo es simplemente compartir en redes sociales el fanatismo por el famoso rapero, pero los más suspicaces han visto en esta estrategia una forma hipócrita de data mining, especialmente luego de que el cantante rapeara, en su canción "Nickels and Dimes", 'The greatest form of giving is anonymous to anonymous" (La mejor forma de regalar es de anónimo a anónimo). Pero ciertamente Samsung, gracias al cantante, sabe que sus fans no son anónimos --y de hecho es preocupante el nivel de información privada al que les permiten acceder a través de sus smartphones.

[NY Times]

Tropical Data VIII: Porque surfear sin compartir es peor que vivir sin celebrar

Por: Rafael Toriz - 08/09/2013

¿Qué tiene en común Mario Bunge, "Zen en el arte de escribir" de Ray Bradbury y el proyecto HyperCities que concibe las grandes metrópolis como una una topología espectral que ocurre sobre sí misma? Su caprichosa reunión hedonista en esta nueva entrega de Tropical Data, cortesía de Rafael Toriz.

bunge

Vigencia de hombre antiguo. A lo largo casi ocho décadas, el científico y filósofo argentino Mario Bunge (1919) ha destacado globalmente por ser una presencia crítica, sólida y ecuménica que no ha temido enfrentarse contra lo establecido –hasta el día de hoy considera a Heidegger y Wittgenstein dos infames impostores–, las buenas conciencias y, sobre todo, por vertebrar una aproximación a la ciencia, además de debatible, estimulante y vigorosa.

Durante varios años uno de mis principales oficios consistió denostarlo en público y en privado por sectario y conservador, puesto consideraba que su visión sobre el mundo pecaba de cientificista y otorgaba un escaso valor en sus reflexiones a los complejos entramados de las humanidades. Ahora, con la prudencia que otorga la distancia, mientras el lamentable estado de las ciencias sociales y sobre todo impresionado por ser contemporáneo de un hombre que no ha cejado un instante de su existencia en vivir para saber, no puedo sino conmoverme ante la biografía intelectual de Bunge, un hombre honorable que, como los antiguos, morirá en la raya en pos de expandir los horizontes del conocimiento.

Como una muestra de admiración y respeto, consigno la siguiente entrevista con el maestro: “mi vejez empezó a los 90 años, y desde entonces trabajo mucho menos porque me canso mucho más. Me despierto y lo primero que hago es revisar mi e-mail por si hay algún mensaje urgente. Después de bañarme y desayunar me pongo a trabajar en lo que estoy haciendo, o a estudiar, sobre todo revistas científicas. Leo regularmente los semanarios Science y Nature. Las publicaciones filosóficas ya casi ni las miro, no encuentro  nada que me interese; me parece que la filosofía está en un punto muy bajo, hay mucha escolástica y pocas ideas nuevas. En cambio, la ciencia siempre se renueva”.

 

En oposición al pensamiento del científico, que como bien supo Octavio Paz, tiene mucho de poético, comparto un enlace de Héctor Abad Faciolince, que si bien se hace una pertinente pregunta al respecto de cómo es que consigue comer un poeta en sociedades como las nuestras, peca de la vanidad intrínseca de los literatos:  “gracias a El olvido que seremos, a anticipos por libros que todavía no he escrito y sobre todo gracias a trabajos periodísticos, puedo vivir muy bien de la escritura. Como los escritores no se jubilan, incluso ahorro para la vejez”.

Para el escritor Guillermo Piro, la necesidad de los escritores de ganarse la papa los empata directamente con los campesinos: “los escritores y los campesinos tienen mucho en común. Enrique IV decía que los campesinos todo lo que quieren es tener un pollo en la mesa todos los domingos. Los escritores también quieren eso. Como los campesinos a veces ni siquiera son lo bastante sabios como para quedarse callados. Así como los campesinos tienen hijos para que cuando sean grandes los mantengan, los escritores escriben libros. Y alimentan sin parar una larga serie de equívocos: son convencionales y falsos como los campesinos que aparecen en las novelas de la vieja George Sand. Presidiarios inocentes, desgraciados retóricos, se muestran a sí mismos agotados por la fatiga de escribir, las manos en el teclado, mirando vagamente un monitor con las pupilas muertas. Hay que decirlo de una vez: el escritor reventando de necesidad, aullando de miseria inclinado sobre el escritorio, no existe”.

 

zen

Instantes literarios, para su sano disfrute.  Por este lado, Los mejores relatos del brasileño Rubem Fonseca en la estupenda traducción de Romeo Tello Garrido. Por este otro, los Diarios de Franz Kafka, aunque desafortunadamente no en la traducción de Juan Rodolfo Wilcock. Más acá, el último libro de cuentos de Julio Cortázar (a quien le habría gustado que Jung se acercara a los vampiros), vilipendiado y celebrado últimamente por séquitos de groupies y de haters que, desde mi perspectiva, sólo demuestran lo poco que lo conocen y aún lo poco que lo leyeron. Aparece mi querido Federico García Lorca con los fascinantes Sonetos del amor oscuro y lo acompaña en ese periplo alucinado y sexual el argentino Ramón Paz con su trilogía de libros fecundamente intitulada Pornosonetos.

Y para terminar con la poesía, Filipo contra los persas de Víctor Cabrera .

Finalmente, para lectores conspicuos, Ensayos de poética y Lingüística y poética de Roman Jakobson.

Pilón: Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury.

 

La poética como crítica del sentido. “Vivir no es suficiente. Todo el mundo vive. Sentir no es suficiente. Todo el mundo es sensible. La experiencia no basta. El discurso sobre la experiencia, tampoco. Para que haya un poema. No a la ilusión de que vivir precede a escribir. Que ver el mundo modifica la mirada. Cuando es al contrario: la exigencia de un sentido que no es, y la transformación del sentido por todos los sentidos que cambian nuestra relación con el mundo.
Si vivir precede a escribir, la vida no es más que la vida, la escritura no es más que literatura”.

 

Dinosaur tracking. Where Paleontology meets pop culture. Una delicia preparada por la gente del Instituto Smithsoniano. Para infatuar y orientar a grandes y chicos en los magníficos misterios del tiempo.

 

Maravillas del Street Art. Ejecutadas por algunos de los mayores artistas en activo del planeta. El sitio y las obras NO TIENEN MADRE. Por otro lado, la gente de Street Art Utopia muestran una curadoria distinta pero igualmente fascinante.

 

Tome chocolate. Distienda los dedos. Relaje la mano. Ensueñe los ojos.

 

En caso de que sea usted medievalista. En esta página excelente podrá pasar horas de muy grata lectura rodeado de maravillas en una biblioteca tan nutrida –pero más colorida– que la de Guillermo de Baskerville.

rosa

 

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Elena Garro, pero no supo cómo preguntar (ni le quisieron responder).

 

Historias del cine. En la medida en que el cine está hecho de la misma materia que la historia (tiempo, proyección y recuerdo), es posible hacer una historia del siglo XX haciendo una historia del cine. Jean Luc Godard excava en la memoria audiovisual y literaria del siglo, y reescribe su historia mediante un procedimiento arqueológico que entrelaza estratos de textos y de imágenes que las palabras del poema no dejan de evocar. La belleza de Historia del cine es paradójica, fúnebre y vital al mismo tiempo, porque mientras salmodia el fin del siglo y de su arte, anuncia la posibilidad de un cine por venir. Los videos, a la distancia de un click. Enjoy.

 

La ciudad como abstracciónLa ciudad como hipervínculo: la ciudad como una topología espectral que ocurre sobre sí misma, en su representación y en el tiempo; lugares por los que se puede transitar y vivir, territorios que reconocemos con el cuerpo y la mirada: sitios a los que accedemos, fundamentalmente, desde la pantalla. De eso se trata este fascinante proyecto: “HyperCities is a collaborative research platform for traveling back in time to explore city space”. 

 

 

¿Es el multitasking una nueva forma de la sinestesia? ¿Verdaderamente la capacidad de hacer varias cosas a la vez está transformando la manera en que percibimos la realidad, volviéndonos más agudos? ¿No será preferible abocarse a realizar una sola actividad a la vez? Una de las ventajas de la red —que también es su punto flaco— es la capacidad de proveer una lectura atmosférica, en dolby surround: la lectura como algo que sucede alrededor nuestro: palpable y tangible, casi amniótico. La desventaja es la capacidad de mantenerse concentrado en una sola actividad como, digamos, la lectura del periódico.

Por lo pronto los enfermos de Google ya le están dando al doble mouse, como para que acabes termines con estrabismo.

 

En este enlace, entregas anteriores de Tropical Data y otras colaboraciones de Rafael Toriz en Pijama Surf. 

Twitter del autor: @Ninyagaiden