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Todos los largometrajes de Léos Carax: el plato fuerte del festival Distrital (junio 4 a 9 en el DF)

Arte

Por: pijamasurf - 06/04/2013

El festival Distrital se luce en su 4ta edición con la participación de Léos Carax, el polémico y genial énfant terrible del cine francés, y la proyección de sus 5 largometrajes.

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El director de cine francés Léos Carax, llamado a ser el heredero de Jean Luc Godard, será homenajeado en la cuarta edición del festival de cine Distrital que se celebra en la ciudad de México del 4 al 9 de junio. Además de contar con la presencia de Carax, el festival exhibirá los 5 largometrajes que comprenden su filmografía: "Boy meets girl” (Francia, 1984); “Mauvais sang” (1986); “Les amants du Pont Neuf” (1991) “Pola X” (Francia, 1999) y "Holy Motors" (2012). Esta última quizás una de las películas más estimulantes de la última década, una delirante obra maestra que revitaliza la creación cinematográfica contemporánea, mostrando una puerta dimensional de creación artística al final de la historia.

Carax es conocido por sus homenajes temáticos y estilísticos a la nueva ola francesa, aunque con una soltura propia que acaba de madurar en "Holy Motors". Como Godard, hace una poética de las relaciones amorosas, en la que un gesto, una mirada exabrupta, una cita, pueden significar la emoción más profunda y revelar una realidad secreta y luminosa: un metalenguaje del amor que fluye en la imagen en movimiento, entre la estética noir y el cine de gangsters, la rebeldía de Rimbaud, el teatro de lo absurdo y el deep pop.

La oferta del festival Distrital es ciertamente fresca dentro de una cartelera cinematográfica generalmente cooptada por los blockbusters más recientes. El maestro Jorge Ayala Blanco, tal vez el más lúcido crítico de cine que tiene México, ha elogiado la selección de este festival como el más propositivo y arriesgado del país.

El festival entregará el premio Arca a la mejor Obra Prima: un apoyo de 5 mil dólares y una pieza realizada por el artista mexicano Iván Krassoievitch.

Recomendamos ampliamente la obra de Carax para aquellos que buscan desafiar su consumo de imágenes y navegar por  otras lógicas, latitudes que se acercan más a la poesía como realidad superior.

[Programación Distrital]

Reseña de Holy Motors

 

¿La primera muerte por derechos de autor? Escritor que demandó a Dan Brown por plagio muere inesperadamente

Arte

Por: pijamasurf - 06/04/2013

Después de un par de años en disputa con Dan Brown y la editorial Random House, a quienes acusó de plagio por el conocido bestseller "El código Da Vinci", el escritor Michael Baigent murió en la pobreza y con su salud notablemente deteriorada.

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Como sabemos, la nuestra es una época notablemente contradictoria con respecto a la producción intelectual (por llamarla de alguna manera) y su circulación en el mundo. Si bien por un lado, y sobre todo gracias a Internet, los contenidos gozan de un grado de libertad inédito en la historia, yendo de un lado a otro, de una persona a otra, disponibles y al alcance de millones de personas, por otro existe desde hace varios años una suma de esfuerzos por frenar esta tendencia, por perseguir y obstaculizar, impidiendo tanto como sea posible tanto la distribución como la mutación libres de los contenidos, comportamientos que, desde cierta perspectiva, parecen casi naturales para las distintas manifestaciones de la cultura humana.

Recientemente ocurrió una muerte que podría considerarse uno de los primeros efectos literalmente letales de la creencia exacerbada en la legitimidad de los derechos de autor, la de Michael Baigent, escritor de origen neozelandés reconocido por The Holy Blood and the Holy Grail, una novela escrita en colaboración con Richard Leigh y Henry Lincoln, y la cual habla de Jesucristo, María Magdalena, el hijo de ambos simbolizado en el Santo Grial y la sociedad secreta del Priorato de Sion. Como se ve, motivos que ahora nos suenan familiares por El código Da Vinci, el bestseller de Dan Brown publicado en 2003, varios años después que la de Baigent, de 1982.

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La afinidad temática entre ambas narraciones llevó a Baigent a entablar una demanda por infracciones al derecho de autor tanto contra Brown como contra su editorial, el consorcio multinacional Random House. Baigent acusó a Brown de plagio ante una corte británica en marzo de 2006, pero para abril el juez Peter Smith rechazó la querella y un año después, en marzo de 2007, sentenció a favor de Brown y Random House y obligó a Baigent a pagar los costos del proceso, una suma cercana a los 3 millones de libras (casi 4 millones y medio de dólares).

Baigent murió a principios de junio a causa de una hemorragia similar, y un amigo suyo, Graham Hancock, también escritor, aseguró entonces que fue la batalla legal lo que le costó la vida. Al final, por ejemplo, tuvo que recibir un transplante de hígado luego de que el estrés y la tensión en que vivía acabaran con su órgano. Asimismo, como dice su hija, Tansy, perdió “hasta el último penique que ganó en años de trabajo duro, creatividad e innovación”, contra una empresa que ha ganado “cientos de millones de dólares con el éxito de El código Da Vinci”.

Por su parte la editorial se negó a emitir una opinión con respecto a la muerte de Baigent. Un portavoz aseguró que la multinacional lamentaba el deceso pero no tenía más comentarios al respecto.

Se trata quizá de una fábula macabra que en cierta forma revela la manera en que operan los derechos de autor y la propiedad intelectual en nuestros días. En el fondo parece que no se trata de una defensa de la originalidad o del quehacer artístico, sino solo de las ganancias de esa minoría rapaz que busca monopolizar el provecho económico de la cultura y sus creaciones.

También en Pijama Surf: ¿Se tendrían que pagar derechos de autor cada vez que alguien presta un libro a un amigo?

Con información de The Independent