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¿Por qué los niños famosos de Hollywood se vuelven miserables al crecer? Un testimonio

Por: pijamasurf - 06/02/2013

Ser una estrella de las pantallas suena atractivo cuando eres un niño --pero pocos logran sobrevivir a sus años (generalmente pocos) de fama. Mara Wilson sobrevivió al estrellato y cuenta algunas de sus dificultades.



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Los niños actores son la materia prima de un montón de absurdos reality shows y escándalos, con los cuales el star system parece burlarse de sí mismo burlándose de los demás. Mucha gente lo disfruta e incluso los one hit wonders tratan de poner su mejor rostro cuando se les recuerda esa única canción, esa única película que les dio una fama efímera y algunas historias que contar para la posteridad --una posteridad que es más bien una continua repetición de viejos clips, como si se viviera en un flashback o un perpetuo déja vù.

Aunque este suele ser el caso, no es la situación en que la actriz Mara Wilson se encontró a sí misma después de su rápida carrera en el cine. Su nombre puede no ser Trending Topic en Twitter, pero seguro la recuerdas por películas como MatildaMrs. Doubtfire Miracle on 34th Street. Pero, como suele pasar con los niños, crecen. Esto no parece ser excepción para los niños actores, quienes ven cómo poco a poco su ternura y gracia infantiles van entrando al terreno de la pubertad y los cambios propios de la edad, los cuales deben experimentar bajo el ojo público y que rara vez terminan en historias felices.

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Mara Wilson hizo algunos papeles pequeños y luego estudió historia del arte en la Universidad de Nueva York.

Wilson escribió hace poco sobre algunas de las cosas que un niño actor debe enfrentar, como el hecho de que tus padres controlen tu flujo de efectivo hasta los 18 años o el problema de que tus amigos suban fotos comprometedoras de ti a Facebook. Sin embargo, uno de los consejos más importantes que Wilson destaca es el hecho de que los niños actores dejan de estudiar a muy temprana edad. Esto es para ella lo peor que pudo pasarle, por ejemplo, a Lindsay Lohan, una chica cuya fama superó y dejó muy atrás a su personaje infantil, o Corey Feldman, o Miley Cyrus, o Britney Spears o cualquier persona que se haya dedicado profesionalmente al entretenimiento desde muy temprana edad.

La vida de los niños actores después del estrellato también se da de bruces contra el rechazo. Luego de aparecer en la portada de revistas y recibir el cariño de miles de fans, de pronto se ven relegados a papeles secundarios o haciendo comerciales. En menos de lo que logran darse cuenta siguieron viviendo con el presupuesto de una super estrella de Hollywood pero haciendo mucho menos dinero:

"Un niño actor que ya no es lindo", dice Wilson, "ya no es sustentable monetariamente y es desechado. Él o ella serán remplazados por alguien más joven y lindo, y los fans, en respuesta, olvidan que el antiguo objeto de su afecto alguna vez existió."

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Algunos casos de niños estrella no terminan bien.

Esto se explica porque todas las vulnerabilidades de los niños quedan expuestas y como sobre-expuestas cuando se vive con una cámara todo el tiempo y tu vida privada es material para revistas de entretenimiento con malos filtros periodísticos.

A veces tanta exposición puede generar tragedias, como la de la actriz Rebecca Schaeffer, quien fue asesinada por uno de sus stalkers; aunque este fue un caso extremo, Wilson resalta otras desventajas, como cuando se buscó a sí misma en Google a los 12 años, "un error", en sus propias palabras:

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Macaulay Culkin es otro paradigma del estrellato destructor.

"Una de las cosas que encontré fue un sitio dedicado al fetiche de pies de actrices infantiles. En su momento me pareció divertido. Estaba en secundaria y no podía decir la palabra 'sexo' sin reírme; los fetiches estaban muy lejos de mí. Nunca les dije a mis padres porque me parecía una broma, no una amenaza. Luego, hace dos o tres años, estaba hablando con una amiga y casualmente mencioné el asunto del fetiche de pies. Abrió desorbitadamente los ojos. '¿Así que básicamente apareciste en un sitio de pornografía infantil?'".

Tal vez lo peor de ser una joven estrella de cine sea el hecho de que el ambiente en que uno crece no es el más adecuado: Drew Barrymore ha dicho en repetidas ocasiones que empezó a consumir drogas duras en fiestas a las que la invitaban sus coestrellas o representantes, mucho antes de cumplir los 18.

Si Mara Wilson fuese a darle una visión más o menos estándar del futuro a las actrices infantiles tal vez sería muy parecido a la explicación que dio sobre Lindsay Lohan: "Ha estado actuando toda su vida, tiene poca educación y, en su mente, eso es todo lo que sabe hacer. Es muy probable que siga haciéndolo a pesar de que se vuelve a sí misma --y muy probablemente también a la gente que trabaja con ella-- miserable."

[Cracked]

 

 

Científicamente comprobado: ¿por qué debemos de dudar de la información de los estudios "científicos"?

Por: Javier Raya - 06/02/2013

La cualidad "científica" de la información no la exime de errores humanos, y sobre todo, de objetivos políticos al ser presentada bajo un formato que tal vez no miente pero sí omite. ¿Por qué es importante dudar de la información en una era de sobresaturación?

No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela.

Albert Einstein

Scientist

¿Cuántas veces hemos leído titulares como "Estudio muestra que las mujeres son más listas/aptas para el trabajo/longevas que los hombres", o algunos más radicales como "La evolución pudo habernos puesto alas en lugar de piernas"? En las notas que leemos a diario en Internet sin duda una parte del gancho está en que páginas como Pijama Surf y otras puedan ofrecer contenido de calidad que además se ofrezca en un formato interesante. El problema es que mucho del contenido que aparece en Internet, especialmente tratándose de datos apoyados en estudios científicos, en ocasiones presentan inconsistencias o crasos errores desde las fuentes. 

Esto depende tanto del ecosistema web de información como de la propia metodología utilizada para recabar los datos. Para nosotros, como lectores e internautas, se trata solamente de datos curiosos, interesantes e incluso relevantes para pensar nuestra vida social y nuestro momento histórico; sin embargo, para los creadores de los estudios, se trata muchas veces de ejercer presupuesto de sus departamentos universitarios, o en el caso de grandes compañías, de mantener sus productos en el mercado a través de la influencia en la opinión pública que tienen los estudios "científicos."

¿Qué pasa por ejemplo con las declaraciones del CEO de McDonald's, Don Thompson, respecto a que su compañía es el mayor comprador de fruta de los Estados Unidos sólo porque ofrecen manzanas como parte de su paquete de desayunos? Este es un caso típico de descontextualización: efectivamente las manzanas son frutas, pero es mucho más prestigioso decir que McDonald's es el mayor "comprador de frutas" (implicando un férreo compromiso con la salud de sus consumidores, pues las frutas, como sabemos, son más saludables que la comida rápida) que simplemente "el mayor comprador de manzanas", lo cual recordaría más bien a la bruja malvada de Blanca Nieves.

Descontextualizar no es la única herramienta para legitimar un resultado obtenido mediante una metodología poco cuidadosa. Los estudios científicos también dan forma al panorama político y sirven para aprobar o desaprobar leyes; cuando estas leyes dependen de cierto consenso de la opinión pública, esta trampa es mucho más patente. Tomemos por caso la reciente votación de la propuesta 37 en California, la cual iba a promulgar una ley para que los productos genéticamente modificados (GMO) tuvieran una etiqueta distinta y el público pudiera elegir si comprarlos o no.

Por entonces apareció un estudio que afirmaba que si los GMO se etiquetaban de diferente modo los precios de la comida subirían; el nivel inicial de aceptación de la propuesta bajó radicalmente a partir de dicho estudio, y posteriormente la propuesta 37 fue descartada. ¿En qué consistía el estudio? En él se asumía que los consumidores estadunidenses tienen los mismos hábitos de compra que los consumidores europeos; en Europa, cuando los GMO por ley tuvieron que ser etiquetados y diferenciados de los productos orgánicos, muchos productores quitaron los productos genéticamente modificados no sólo de la fórmula sino también de sus productos.

Los GMO más utilizados son la soya y el maíz, presentes en casi cualquier tipo de comida procesada, por lo que efectivamente al utilizar productos orgánicos los precios de la comida procesada subieron. Sin embargo, el estudio deja fuera un elemento clave: que el público estadunidense no tiene los mismos hábitos de compra que el europeo; mientras en Europa la gente está dispuesta a pagar más dinero por comida orgánica, en Estados Unidos esta aún es un lujo que no todos están dispuestos a costear. De este modo, y gracias a un manejo poco preciso pero interesado de la información, la propuesta 37 no fue aprobada en California en 2012.

Los estudios "científicos" son comisionados muchas veces por compañías que desean proteger sus intereses. Cuando los apicultores europeos comenzaron a quejarse de la alta mortandad de las abejas a causa del pesticida Imidacloprid fabricado por el laboratorio Bayer, el laboratorio farmacéutico tuvo que demostrar que su producto no afectaba a las abejas. En 1993, Bayer situó el límite de detección de esta sustancia en 10 partes por billón (ppb) al analizar nectar y polen en cultivos tratados con Imidacloprid; mediante este análisis, la sustancia fue indetectable y la compañía quedó bien librada. Pero unos años después, en 1999, otro estudio analizó girasoles en la misma zona que contenían entre 1.9 ppb y 3.3 ppb del pesticida --cantidades mucho menores que las 10.0 ppb que Bayer buscó. Y no sólo eso, sino que otro estudio en 2001 encontró que la cantidad necesaria para matar una abeja con Imidacloprid es la exposición a 0.1 ppb. Durante 1993 y 2001 Bayer siguió comercializando el pesticida.

La estadística sirve para abstraer y presentar de manera útil grandes cantidades de información. Viviendo en una era sobresaturada de información es sencillo tomar a la ligera las conclusiones de cualquier estudio que leemos en Internet y darlos por ciertos; sin embargo, en cada caso es necesario pensar como detectives: ¿quién se beneficia de tal o cuál dato? ¿A quién afecta? ¿Quién ganará dinero y quién perderá dinero gracias a la diseminación de este dato?

La información per se no es más que una formulación de la realidad. Nos convertimos en consumidores de información en el momento en que dejamos de buscar las fuentes, de cuestionar las metodologías, de prever las implicaciones económicas y sociales que la información produce en nuestra forma de vida. Cualquier conclusión puede validarse y posicionarse --a la manera de una marca-- en el imaginario del público; la única manera de ser sujetos en una era de consumidores es cuestionar la naturaleza de la información que recibimos todos los días.

Con información de Alternet.