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Fractales Fabergé: el ornamento de un sistema caótico que desparece con la más mínima perturbación

Arte

Por: pijamasurf - 06/04/2013

Los “Huevos Fabergé” se consideran objetos valiosos, cima de cierta época de la orfebrería y joyería y también de cierto espíritu del mundo, una época de lujo y ornamento, símbolo de esa ostentación que caracteriza ciertas sociedades decadentes. Recordemos que los Fabergé fueron creados por la casa del mismo nombre entre 1885 y 1917, año este último en que inició la revolución de los bolcheviques comandada por Lenin contra el emperador Nicolás II.

En un ejercicio de recreación de estas emblemáticas artesanías, el físico y artista escocés Tom Beddard, alias subBlue, ideó una fórmula para generar estos objetos que denomina “Fractales Fabergé”, figuras geométricas y con volumen en las que se combina la riqueza del decorado con la iteración matemática, esa complejidad de patrones que surge solo cuando la disciplina del pensamiento se enfoca en una misma tarea ornamental.

En palabras de Beddard, “el aspecto fascinante se encuentra en la combinación de patrones que crean ‘resonancias’ estructurales de extraordinario detalle y belleza ―a veces naturalmente orgánicas y otras veces perfectamente geométricas. Pero entonces, como en un sistema caótico, todo puede desaparecer con la más mínima perturbación”.

[My Modern Met]

Consecuencia imprevista de la supervigilancia: 1984, la novela de Orwell, desborda sus ventas

Arte

Por: pijamasurf - 06/04/2013

El escándalo en torno a PRISM, el ambicioso sistema de hipervigilancia del gobierno de Estados Unidos, genera una consecuencia imprevista: la venta por miles de 1984, la célebre novela de George Orwell sobre una sociedad distópica y carente de secretos ante el Gran Hermano; aquí una versión en PDF del relato.

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—Mientras te hallas ahí tumbado —le dijo O’Brien—, te has preguntado con frecuencia, e incluso me lo has preguntado a mí, por qué el Ministerio del Amor emplea tanto tiempo y trabajo en tu persona. Y cuando estabas en libertad te preocupabas por lo mismo. Podías comprender el mecanismo de la sociedad en que vivías, pero no los motivos subterráneos. ¿Recuerdas haber escrito en tu diario: «Comprendo el cómo; no comprendo el porqué»? Cuando pensabas en el porqué es cuando dudabas de tu propia cordura. Has leído el libro de Goldstein, o partes de él por lo menos. ¿Te enseñó algo que ya no supieras?

—¿Lo has leído tú? —dijo Winston.

—Lo escribí. Es decir, colaboré en su redacción. Ya sabes que ningún libro se escribe individualmente.

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En los últimos días los medios estadounidenses e internacionales han cubierto con profusión una de las revelaciones más inquietantes de los últimos años con respecto al estado de vigilancia que el gobierno estadounidense mantiene hacia sus ciudadanos, tendido en este caso desde Internet, alimentado con la incesante y vasta cantidad de información personal que sus usuarios depositan ahí cotidianamente. Edward Snowden, programador de la CIA y de la NSA, fue quien filtró a la prensa detalles sobre PRISM, un ambicioso sistema de recopilación de información por medio de sitios como Google, Amazon, Yahoo!, Facebook, Skype y otros más, sin duda punto menos que imprescindibles para miles o millones de personas actualmente.

El asunto, por supuesto, es alarmante, pero de manera paralela tuvo una consecuencia imprevista: apenas se dio a conocer la existencia de PRISM, las ventas de 1984, la novela del inglés George Orwell, crecieron exponencialmente, al grado de que al parecer el libro se encuentra agotado en el mercado anglosajón.

Como sabemos, el relato versa sobre una sociedad totalitaria de vigilancia perpetua, dominada por una entidad bautizada como Big Brother, el Gran Hermano, que por medio de cámaras y pantallas colocadas por todos lados y en cualquier rincón, mantiene controlada a los ciudadanos de esta distopía. En buena medida el genio de Orwell consistió en proyectar signos ya presentes en su tiempo y llevarlos a una realidad hipotética, posiblemente más burda que la contemporánea pero, en el fondo, ominosamente precisa.

En cuanto a las ventas del libro, no parece claro si ocurrieron por las muchas alusiones en los medios a la novela o si, por otro lado, como una suerte de protección con respecto a lo que se pronostica. Acaso, en una tercera posibilidad, los lectores esperen encontrar un subterfugio, una estrategia para evadir la situación de hipervigilancia que en cierto modo parece irreversible y apabullante.

Por nuestra parte, compartimos una versión en PDF del libro de Orwell.

En Pijama Surf:

Bienvenidos oficialmente al estado de vigilancia global (todo lo que debes saber sobre PRISM, el panóptico digital del NSA)

Vislumbres del totalitarismo y el control de masas: la carta de Huxley a Orwell al publicarse 1984

[NPR]