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Colombia prescribe cannabis para adictos al bazuco (derivado de la cocaína)

Por: pijamasurf - 06/09/2013

Un controversial experimento plantea un enfoque transversal al combate a las drogas, proporcionando cannabis y asistencia médica y psicológica a gente sin hogar con adicción al bazuco, una droga similar a la cocaína en crack.

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La cocaína además de un negocio o un producto, es un lujo --uno conocido además por su tremendo índice de adicción. Pero como todo lujo, implica que no todos pueden pagarlo: las autoridades de la ciudad de Bogotá estiman que de la población de 9,500 indigentes, al menos 7,500 son adictos a una de las peores versiones de la cocaína, el bazuco (un residuo del proceso de la cocaína normal), que provoca efectos parecidos al crack y es casi tan adictiva como la heroína.

Rubén Darío Ramírez, director del Centro de Estudio y Análisis de Coexistencia y Seguridad de Bogotá no cree que la medicina tradicional sea suficiente para lidiar con la adicción al bazuco y los costes sociales implicados (277 indigentes han sido asesinados los últimos tres años, y en la ingeniería social tradicional se cree que el adicto comete crímenes para lidiar con el costo de su hábito), por lo que impulsa actualmente un programa que elimine el uso de bazuco a través del consumo de cannabis.

Esta solución no es tan excéntrica como podría suponerse: programas similares se llevan a cabo en Jamaica, Brasil y Canadá. Para Darío, el programa no sustituiría una adicción por otra, sino que "reduciría el daño personal y los riesgos para la sociedad." Julián Andrés Quintero, jefe de la ONG Acción Técnica Social, complementa este argumento al afirmar que "no nos enfocamos a que la gente deje de usar [bazuco]. Esto se trata de reducir los riesgos y mitigar el daño. Queremos que la gente deje una sustancia que es muy, muy dañina y pase a algo que es menos peligroso y que les permitirá funcionar en sociedad", es decir, la cannabis.

Escépticos del programa --como Augusto Pérez de la organización Nuevos Rumbos-- afirman que este plan es absurdo o por lo menos ingenuo, pues "es como si ellos no supieran que todo aquel que fuma bazuco también fuma marihuana. Al darles marihuana, todo lo que harán es ahorrarles dinero [a los adictos] para comprar más bazuco." 

A pesar de estas críticas, el programa ya distribuye cannabis con alto contenido de THC a 300 adictos de un grupo de control, los cuáles recibirán además alojamiento de emergencia, capacitación para el trabajo y apoyo médico y psicológico. Cabe recordar que el LSD demostró ser efectivo desde los años 70 para el tratamiento del alcoholismo, probablemente porque la variable dependiente en esta peligrosa ecuación sea el diferente potencial adictivo de los opiáceos y los enteógenos. Si los costes sociales de una sociedad adicta a sí misma son más altos que los costes de su regulación, ¿por qué no explorar al menos la posibilidad?

[The Star]

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Las contraseñas inconscientes: tan secretas que los usuarios no necesitarán conocerlas conscientemente

Por: pijamasurf - 06/09/2013

Las futuras generaciones de contraseñas informáticas aportarán seguridad incluso a pesar del usuario mismo, pues no dependerán de su memoria consciente sino del aprendizaje implícito de su inconsciente.

Basic-Cryptology

En términos sumamente simples, el inconsciente podría definirse como aquello que el sujeto no sabe que sabe. A nivel práctico, hablamos de un tipo de conocimiento inconsciente similar al que hace que puedas andar en bicicleta fácilmente --y que no olvides cómo hacerlo a pesar de que no la utilices a menudo--, a pesar de que no puedas explicar la mecánica de la locomoción. Este tipo de conocimiento podría ayudar a prevenir intrusiones ilegales en los sistemas de información y delinear el futuro de la criptografía.

Patrick Lincoln, director del laboratorio de ciencias computacionales del SRI ha presentado un proyecto que recae en lo que llama "aprendizaje implícito": en su estado actual, la investigación utiliza una interfaz similar al del videojuego Guitar Hero, que entrena al usuario a oprimir una secuencia de botones en el orden y tiempo que una pelota toca el fondo de una columna. Debido a que la secuencia cambia cada vez que caen las pelotas, el usuario no puede determinar conscientemente cuál es su secuencia única y cuánto de "ruido" (información adicional sin significado) hay en la pantalla.

Posteriormente, el usuario es autenticado jugando una partida del mismo juego, la cual contiene secciones del patrón aprendido previamente; la habilidad del usuario para completar esta tarea es lo que prueba su identidad ante la máquina. Aunque innovador, Lincoln y su equipo no son los primeros en tratar de "implantar" información inconsciente con fines de seguridad informática, pero sí en mostrar un grado de desarrollo mayor que los de sus colegas de Stanford, como demostraría  el premio que recibieron por parte de la National Science Foundation, lo que permitirá continuar la investigación.

El aprendizaje implícito es otra alternativa a los passwords tradicionales, los cuales pueden ser olvidados por los usuarios o sustraídos por piratas informáticos, comprometiendo la privacidad en línea. Esfuerzos en este ramo han llevado a la investigación de passwords biométricos (como los que se utilizan al autentificar la identidad de un usuario a través de sus huellas digitales o el iris distintivo de sus ojos), gestos, dispositivos como las llaves para acceder a los bancos en línea y, en fin, todo lo que vuelva una reliquia histórica las tradicionales contraseñas alfanuméricas.

El proyecto de Lincoln y el SRI ha recibido mucho apoyo, lo cual permitirá lidiar a los investigadores con las limitaciones actuales: el entrenamiento de cada usuario consume al menos 40 minutos para cada contraseña, y la precisión del sistema aún debe ajustarse. Las contraseñas por aprendizaje implícito aún no son ni lejanamente tan seguras como los passwords que usamos actualmente, pero Lincoln y su equipo esperan que las contraseñas inconscientes serán una realidad cotidiana en el futuro cercano.

[MIT]