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6 razones por las cuales Apple dejó de ser la compañía "cool" de productos que todos querían

Por: pijamasurf - 06/09/2013

Diversos factores se han combinado para que el auge de Apple parezca cercano a su fin y, en contraste, la empresa fundada por Steve Jobs se encamine hacia una decadencia en la que las ganacias económicas no cesan, pero sí el aura de glamour que rodeaba a sus productos.

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Mucho se habla de la volatilidad como una de los rasgos supuestamente característicos de nuestra época, esa incesante seducción por lo nuevo que nos hace olvidar sumamente rápido aquello que alguna vez nos asombró y, lo que quizá sea un tanto más cuestionable o preocupante, aquello que alguna vez nos despertó el deseo de poseerlo.

En buena medida este fue el caso de Apple y sus productos. Especialmente durante esa última “edad de oro” que antecedió a la muerte de Steve Jobs, los gadgets de Apple avivaron el furor del consumismo, desataron un frenesí para algunos inexplicable en torno a mercancías que venían acompañadas de cierto halo de sofisticación y estatus, de distinción para una nueva clase asentada en ese éter del capitalismo donde el valor reside en la apariencia, un velo que oculta las características reales de la mercancía: que está fabricada para no durar, que el precio de venta excede exponencialmente el costo de producción, que en esta se encuentran involucradas prácticas de explotación lindantes con el esclavismo y el endiosamiento de un personaje elevado al altar de los ídolos modernos.

Sin embargo, tal parece que dicho apogeo se ha convertido ya en crepúsculo y eso que alguna vez fue anhelado hasta el exceso de intercambiar uno o dos de sus productos por un órgano, ahora coquetea con la indiferencia y quizá hasta el repudio de la misma muchedumbre consumista que alguna vez hizo filas kilométricas fuera de los almacenes y las tiendas.

¿Por qué razón? De entrada, claro, por ese gusto por lo inédito que esta Apple post-Jobs parece incapaz de satisfacer. Pero también por pequeños o grandes tropiezos que han contribuido a minar su imagen, la frescura que había caracterizado a la compañía durante los últimos años-

 

1. Apple ya es aburrido

Diversos sondeos y encuestas, principalmente entre estudiantes universitarios de Estados Unidos, comienzan a asociar Apple con el poco o nulo asombro que antaño provocaba con sus anuncios y lanzamientos. La expectación de ayer se ha convertido hoy en el aburrimiento o el desdén, todo esto suscitado por la impresión que se tiene de abuso al consumidor en los nuevos productos, los cuales se consideran muy por encima de un precio de venta razonable y no es posible personalizarlos técnicamente. Por lo demás, los “nuevos” iPhones, iPads y MacBooks se consideran, en esencia, más de lo mismo.

 

2. El estilo gansteril de Tim Cook

Luego de la muerte de Jobs Tim Cook tomó las riendas de Apple. Sin embargo, a diferencia de su predecesor, Cook carece de la simpatía o el carisma público que caracterizó en sus últimos años al fundador de la compañía. El actual CEO se ha visto envuelto en polémicas por el cobro de impuestos en Estados Unidos (defendiendo la evasión fiscal), otras a propósito de la alteración de precios de ebooks en la iTunes Store (aumentándolos en Estados Unidos) y, en general, demostrando cierto estilo ejecutivo-gansteril, poco popular, que se ha contagiado al resto de la compañía.

 

3. Operaciones millonarias en Bolsa

Esa ruleta socialmente aceptada que es la bolsa de valores le ha generado a Apple ganancias cuantiosas que, sin embargo, no se reflejan en el desarrollo de nuevos productos o la mejora en el bienestar de sus trabajadores (más allá de los altos ejecutivos, que se encuentran entre los mejor pagados de Estados Unidos), denotando cierta codicia que en muy poco ayuda a la empresa. Su incursión en Wall Street, con una cifra que ronda los 60 mil millones de dólares, fue vista por analistas como una renuncia a la innovación y, por otro lado, la “financialización de la corporación”, en la cual el abismo existente entre los ejecutivos y los trabajadores de niveles medios y bajos está signado por la desigualdad económica, el estancamiento y la inconformidad social.

 

4. Apple sin Jobs

Como decíamos antes, el auge reciente de Apple se explica en buena medida por la notable vitalidad de Steve Jobs a quien, sin ser Dios, es difícil regatearle esa capacidad que todos tenemos pero en la que pocos creemos lo suficiente como para volverla una realidad: transformar el mundo por vía de la voluntad personal. Jobs, es cierto, tenía genio, conocimiento de disciplinas diversas, capacidad de síntesis de dichos conocimientos, acaso también una buena dosis de osadía y de fe en sí mismo, lo cual lo distinguía y al mismo tiempo hizo que, al partir, su ausencia fuera difícil de reparar. De nuevo, con el impacto que esto supone para la imagen de la compañía.

 

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5. El desprecio hacia sus trabajadores

Apple no es la única compañía en el mundo que abusa abiertamente de los obreros que manufacturan sus productos, pero quizá sí una de las pocas en las que este abuso adquiere cierto significado simbólico. El glamour de los productos, el orgullo con que sus poseedores los presumen, la sofisticación de su diseño, la lujosa asepsia de sus tiendas, contrasta obscena o dolorosamente con la situación de los trabajadores que en fábricas de China (sobre todo), pagan una buena parte del costo que implica dicho valor agregado. La subsidiaria Foxconn, con presencia en el sur del país asiático, somete a sus empleados (niños incluidos) a jornadas laborales excesivas, en condiciones lindantes con la esclavitud, con tal de satisfacer la voraz demanda del consumismo contemporáneo. En su territorio de origen, Estados Unidos, se procura que los trabajadores igualmente ganen lo mínimo y no hagan carrera dentro de la empresa.

 

6. Guerra al consumidor

Pero si los obreros cumplen una función importantísima en la generación de ganancias para los altos ejecutivos de Apple, el consumidor es quien culmina esta maquinaria de codicia aparentemente infinita. ¿De qué manera? Comprando productos que, sabe de antemano, están fabricados para no durar. Apple tiende cada vez más a apoyarse en el consumidor, a venderle actualizaciones cada vez más frecuentes y que mecanismos paralelos vuelven “necesarias”, bajando rápidamente los precios de un producto que recién había salido al mercado (en medio de una gran expectativa), imponiendo candados a sus productos que impiden que el propietario los abra. Conductas corporativas que, en el fondo, son expresión de una profunda arrogancia por parte de una empresa que se cree demasiado grande como para atender los posibles reclamos de los minúsculos seres que allá abajo piden la concesión de una gracia (en forma de un nuevo gadget).

Con información de Alternet

¿Le darías a un bebé un libro de HP Lovecraft? No seríamos los primeros...

Por: pijamasurf - 06/09/2013

Howard Philips Lovecraft es un escritor fundamental que a pesar de muerto sigue evolucionando. Con "Baby's First Mythos", una parodia de su trabajo, el escritor estadunidense llegará a toda una nueva generación de lectores: los bebés.

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Un ser que ha permanecido presente en el universo, junto con otros como él, muy antiguos, de apariencia monstruosa --el rostro de un pulpo, un carácter depredador--, y la potencia de escritura para hacer que la humanidad cobre conciencia de su insignificancia en comparación con la edad del tiempo y la forma del espacio, son algunas de las características que hacen de HP Lovecraft uno de los autores más importantes del siglo pasado. Hay quien incluso afirma ver en él una expresión de lo más contemporánea de nuestro desencanto frente a la vida, del horror fantástico como válvula de escape, tal vez, para horrores más concretos, como la economía o el estado del mundo en general.

"Estoy tan bestialmente cansado de la humanidad y del mundo", escribió Lovecraft en una ocasión, "que nada puede interesarme demasiado a menos que contenga un par de asesinatos en cada página, o lidie con los horrores de lo innombrable y lo infinito que nos llega de los universos externos." 

Bien puede ser por esa actitud vital que el escritor francés Michel Houellebecq tituló la biografía que escribió sobre Lovecraft Against the World, against Life, abrazando la contradicción de la existencia moderna: un mundo hiperconectado (ya desde los tiempos de Lovecraft) que no logra acordar los términos de su propia destrucción; debe ser por eso tambien que los ejemplares de Baby's First Mythos, un libro inspirado en la mitología de Cthulhu que presenta en un formato infantil un producto para adultos, fueron el primer libro de muchos niños.

Houellebecq es un biógrafo apropiado, pues comparte la distancia emocional de Lovecraft --cierto grado de desapego o distancia-- con respecto a la humanidad, como si se tratara de razas distintas. Muchos han apuntado con anterioridad el caracter racista y xenófobo de muchos de los textos de Lovecraft, e incluso su competencia como escritor ha sido puesta en duda por críticos tan importantes como Edmund Wilson, para quien los únicos horrores en Lovecraft son "el horror del mal gusto y el mal arte."

¿Cómo puede ser un demonio milenario, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, también un peluche o juguete apropiado para niños? ¿Cómo puede un escritor --con un lenguaje sumamente arduo en ocasiones-- generar tanta expectativa y seguir granjeándose lectores luego de muchos años de muerto? Son los misterios de la literatura, sin duda. Erica Henderson, editora de Baby's First Mythos describe el fenómeno:

"Cuando imprimimos BFM por primera vez, hace un década, estaba pensado más como una novedad para adultos. Pero los padres vinieron con nosotros años después y nos dijeron que estaban enseñándoles [a leer] a sus hijos con él. Pienso que a la gente le gusta cuando el horror se subvierte."

Porque sin duda hablamos de un horror elemental, particular y propio de la condición de cada ser humano sobre la Tierra: la imposibilidad de vislumbrar el infinito, lo que nos daría la verdadera medida de nuestra pequeñez --pero incluso para imaginarnos en nuestra posta de vigilancia precisa en el universo, nos falta la imaginación que autores como Lovecraft nos ceden a través de sus libros.

"Lovecraft hizo un mundo donde los humanos están solos, flotando sobre una roca en un universo aterradoramente grande que bajo ninguna posibilidad podemos comprender, porque nuestro tiempo en él ha sido muy corto y somos insignificantes comparados con los horrores del mito de Cthulhu. Mucho del horror moderno está basado en esa idea. No tendríamos a los Cazafantasmas si no fuese por Lovecraft --y ese es el mejor argumento que puedo pensar para su trabajo."

[Guardian]