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Las mujeres son menos monógamas de lo que se cree (y la respuesta del establishment es crear una pastilla para corregirlas)

Por: pijamasurf - 05/28/2013

Aunque algunos estudios recientes han descubierto que el deseo sexual de las mujeres no es "naturalmente" monógamo, la industria farmaceútica ha tomado dicho conocimiento para desarrollar una pastilla que bajo el pretexto de incrementar la libido, las responsabiliza de la falta de deseo en una relación.

coupleinbedCierto prejuicio con pretendidos fundamentos evolucionistas y socio biológicos asegura que las mujeres son monógamas “por naturaleza”, que mientras que el hombre busca esparcir su semilla tanto como pueda por un impulso natural, este mismo impulso se expresa en las mujeres como la búsqueda de la estabilidad de un único compañero sexual.

Sin embargo esto no pasa de ser una suposición que poco a poco va refutándose, en buena medida por los mismos procedimientos científicos que alguna vez la alimentaron.

Recientemente Daniel Bergner, colaborador del New York Times, publicó una columna a propósito de algunos estudios que sugieren la idea contraria: que en realidad las mujeres encuentran aburrida la monogamia y con mayor facilidad y prontitud pierden el interés en sus compañeros sexuales (lo cual tampoco deviene necesariamente en infidelidad).

Entre otras investigaciones, Bergner cita una que analiza la respuesta de las mujeres a las fantasías pornográficas y otro sobre su mayor grado de excitación cuando se imaginan que sostienen una relación sexual con un extraño (en comparación con amigos o conocidos).

Culturalmente esta aparente contradicción entre los instintos (o el deseo) y las normas sociales, se resuelve por medio de la “novedad” y la forma que esta toma en una relación de pareja, el deseo mutuo de romper con la monotonía que al parecer es inherente a la monogamia.

Lo paradójico de la situación es que si bien esta puede ser interesante en sí mismas, al descubrir circunstancias de la sexualidad femenina que se consideraban desde otra perspectiva, en la práctica la respuesta dominante va en sentido opuesto: desarrollar una pastilla que recalibre el deseo sexual de las mujeres y lo vuelva hacia su pareja, responsabilizándolas tácitamente de la falta de deseo en una relación. Dicho fármaco ya existe y por el momento, con el nombre de Lybrido, se encuentra a la espera de ser aprobado para su comercialización por la Federación de Drogas de Estados Unidos (FDA).

Sin duda el movimiento es, en cierto modo, perverso: aunque las investigaciones científicas demuestran que la monogamia no es el comportamiento “natural” de las mujeres, por la vía artificial se intenta revertir el fenómeno, volverlas monógamas químicas al servicio de su pareja en turno.

Acaso una estrategia conservadora disfrazada de progresismo tecnológico: la perpetuación del statu quo sexual que no es más que derivación del statu quo que domina otros ámbitos de la vida.

[Slate]

Encuesta sobre sexo en la oficina: 9 de cada 10 no se arrepienten de nada

Por: pijamasurf - 05/28/2013

¿Qué consecuencias tiene el sexo con compañeros de la oficina? Según una nueva encuesta, las consecuencias indeseables se presentan rara vez y hay más gente interesada en probarlo de lo que imaginas.

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Pasamos más tiempo conviviendo con nuestros compañeros de trabajo en oficinas que lo que pasamos con amigos y familiares; entre esas interacciones, lo estrictamente laboral puede dar paso a una relación "más directa", que puede terminar desarrollándose o quedar como una aventura salvaje en el cuarto de fotocopias.

¿Pero cuál es el problema con tener sexo con nuestros compañeros y compañeras de oficina? El periódico Business Insider realizó una encuesta con más de 2 mil participantes, donde el 84% cree que el sexo con compañeros de oficina debería practicarse con más frecuencia sin sufrir penalizaciones en el lugar de trabajo. Después de todo el sexo es un asunto muy personal, como demuestra el 92% que no cree necesario informar al departamento de Recursos Humanos cuando se tiene sexo con alguien del trabajo.

Con todo, los encuestados también desean guardar las apariencias: el 64% no cree que las políticas de las empresas deban permitir que un gerente tenga sexo con sus subordinados. Y es que "sexo en la oficina" es toda una dimensión donde se atraviesan gran cantidad de factores. Algunos de ellos han sido resumidos en actitudes en torno al "sexo laboral"; por ejemplo, para el 10% de los encuestados, siempre es una mala idea involucrarte con alguien del trabajo; 27% se mantienen escépticos con la idea, y 11% más lo ven como la única manera de conocer personas atractivas.

El 52% restante simplemente pide un poco de criterio y profesionalidad: no tendrían problemas en tener sexo ocasional con alguien de la oficina, siempre y cuando se manejara con discreción y nadie se enterase. Si consideramos que más del 90% de los encuestados afirmó haber sentido atracción sexual por alguien de su trabajo, podemos pensar que los números sólo reflejan una realidad que se lleva a cabo en los lugares de trabajo y en cualquier sitio donde confluyan seres humanos. Para el 70% de los encuestados, el sexo ocasional con compañeros no tuvo ningún impacto en su empleo, por lo que se podría decir que se salieron con la suya.

Pero el trabajo es el trabajo: un demoledor 95% afirmó que no dejarían su trabajo por una relación, a pesar de que el 84% tenga fantasías sobre sus compañeros laborales. Tal vez aprendieron del 4% que ha debido dejar un trabajo anterior a causa de una relación con alguien de su oficina la cual no tuvo un final feliz. Después de todo son unas muy largas y solitarias 8 horas las que pasamos trabajando día tras día, y el 45% de los encuestados afirmó haber tenido sexo en alguna ocasión con alguien de su trabajo.

El sexo laboral, a decir de la encuesta, es más bien un asunto ocasional, algo esporádico, casual y que quiere mantenerse en segunda prioridad, luego del trabajo. Pero la encuesta no es perfecta: la muestra es pequeña, pero lo que demuestra es que para hablar del sexo en el trabajo la mentira o la omisión son recursos de primer orden: mientras 86% admite nunca haber tenido sexo con su jefe o superior jerárquico, el 35% de los encuestados afirmó haber tenido sexo con sus subordinados en al menos una ocasión.

Sea cual fuere la situación que los llevó a considerar que su compañero de oficina o la discreta abogada eran buenos prospectos sexuales, 9 de cada 10 personas que tuvo sexo en el trabajo afirmaron que fue una buena experiencia. Con la estadística de tu parte, tal vez te queden ganas de quedarte a hacer "horas extra", si sabes a lo que nos referimos.

[Business Insider]