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¿La molécula del espíritu? Comprueban que el DMT se produce en la glándula pineal

Por: pijamasurf - 05/28/2013

Científicos comprueban que la glándula pineal, el mítico asiento del terecer ojo, produce DMT, una de las sustancias psicodélicas más poderosas y enigmáticas del planeta.

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Desde el trabajo científico del Dr. Rick Strassman en la década de los 90 administrando DMT se había popularizado la creencia de que el DMT se secretaba en el cerebro humano dentro de la glándula pineal. Strassman había sugerido la hipótesis de que el DMT se generaba en esta glándula, considerada históricamente como el asiento del tercer ojo  pero no había ninguna prueba hasta el reciente trabajo del Dr. Jimo Borjihin de la Universidad de Michigan.

La investigación publicada en la revista Biomedical Chromatography documenta la presencia de DMT en las glándulas pineales de ratas vivas. Según los investigadores el descubrimiento de la glándula pineal como fuente de DMT  "refuerza la idea del rol de esta enigmática glándula en estados de conciencia inusuales". Se ha vinculado al DMT con la generación de imágenes en los sueños, con los estados de conciencia que generan las experiencias cercanas a la muerte y todo tipo de experiencias místicas.  El Dr. Strassmann llamó al DMT, "la molécula del espíritu", aludiendo al llamado terecer ojo u ojo espiritual donde se ubica el 6 chakra ajna en algunos sistemas budistas,. Strassman incluso vinculó la formación de la glándula pineal, la cual se vuelve patente a los 49 días de desarrollo fetal, con la reencarnación, ya que este periodo de tiempo es el mismo que, según el Libro Tibetano de los Muertos, tarda un alma en volver a habitar un cuerpo.

El siguiente paso es determinar si existe presencia de DMT en el fluido cerebroespinal, la cual podría ser una ruta para que la síntesis de DMT pineal afecte la función cerebral.

{Cottonwood Research Foundation]

Dinamismo estático: diez mil y una fotos de una bailarina desnuda en movimiento (FOTOS)

Por: pijamasurf - 05/28/2013

Shinichi Maruyama es un fotógrafo residente en Nueva York que decidió elaborar una serie con una bailarina desnuda, solo que no de la manera que esperaríamos. Fiel a esa vieja consigna del arte que impulsa a los creadores a mostrar de manera nueva lo que ya todos conocemos, el principio de Maruyama fue tomar instantáneas de esta mujer al tiempo que se movían rítmica y grácilmente su cuerpo, casi 10 mil imágenes, las cuales después combinó de modo tal que devinieron en estos singulares retratos.

Como se ve, el resultado son figuras en ese límite entre ser amorfas y conservar su naturaleza de cuerpo humano, círculos y espirales que en su estatismo generan la ilusión de movimiento. Volutas dinámicas y sin embargo fijas que están a punto de convertirse en otra cosa.

Maruyama describe así su trabajo:

Intenté capturar la belleza tanto de la figura del cuerpo humano como de su movimiento. La figura en la imagen, que es algo similar a una escultura, se creó al combinar 10 mil fotografías individuales de una bailarina. Al juntarlas en momentos individuales ininterrumpidos, la imagen resultante como un todo parecerá algo diferente a lo que realmente existe. Desde estos dos puntos de vista es posible hacer una conexión entre la percepción del ser humano de su presencia en la vida.

[This Is Colossal]