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Déficit de atención e hiperactividad es una enfermedad ficticia: confesión del psiquiatra que inventó el diagnóstico en los 60

Salud

Por: pijamasurf - 05/29/2013

Pocos meses antes de morir Leon Eisenberg, el médico que definió el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los años 60, confesó que este trastorno es una enfermedad ficiticia cuyos verdaderos orígenes era tan difícil rastrear, que lo más rápido resultaba "“prescribir una pastilla"

eisenbergAl menos desde los años 90 una de las enfermedades infantiles diagnosticadas con mayor frecuencia ha sido el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), un padecimiento psicológico que paralelamente se reveló como uno de los principales negocios de las grandes farmacéuticas y, en el caso de los niños, permitió encontrar una justificación médica para la inquietud y la distracción que se creerían propias de dicha edad.

En años recientes el diagnóstico ha sido profundamente cuestionado, tanto en términos neurológicos como éticos, pues si por un lado no parece existir evidencia conclusiva sobre su existencia como trastorno psicológico, por otro el hecho de que genere enormes ganancias económicas a un puñado de corporaciones lo vuelve, por decir lo menos, sospechoso.

Dichas dudas se agudizan ahora que se ha dado a conocer la confesión de quien en la década de 1960 definió el TDAH, el psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, quien poco antes de morir aceptó que el diagnóstico fue una invención médica y, por lo tanto, el TDAH es "un ejemplo de enfermedad ficticia".

La labor de Eisenberg fue crear supuestas pruebas de que la falta de concentración de un niño tenía orígenes genéticos que, con todo, podrían corregirse al suministrar un fármaco. Sin embargo, a mediados de 2009 reveló que, si el TDAH existe, este debería relacionarse con las circunstancias psicosociales del menor, solo que esto tomaría tanto tiempo que, para fines prácticos, lo más fácil fue optar por “prescribir una pastilla contra el TDAH”.

La confesión de Eisenberg pone de manifiesto, una vez más, el hecho de que la salud humana es también fuente de ganancia de unos cuantos, una mercancía con la cual se trafica, parte de un proceso de producción y consumo que incluye también, como en este caso, enfermedades que no existen hasta que se las fabrica.

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[RT]

Una encuesta sobre el estrés, considerado por muchos como la enfermedad del siglo, revela cuáles son las principales inquietudes de los mexicanos.

estrés foto de sdp noticias

El siglo pasado un médico danés, Hans Seyle, adaptó al mundo de la salud un concepto propio de la física. Definió el estrés como la respuesta inespecífica ante cualquier demanda a la cual era sometido un organismo, definición que eventualmente evolucionaría a “el grado y tipo de presión que recae sobre nosotros ante alguna situación”.

Recientemente Consulta Mitofsky realizó una encuesta telefónica en México, acerca de la percepción de los ciudadanos sobre el estrés. Entre las conclusiones más importantes que resultaron de este estudio, se determinó que para la mayoría de los encuestados, el 54.5%, el problema semanal más recurrente tiene que ver con dificultades económicas – sin embargo el principal factor de estrés es la inseguridad.

Ante la pregunta ¿qué es el estrés?, la respuesta más popular lo relacionó con un efecto físico, como cansancio muscular y mental, y en segundo lugar se le definió como un tipo de presión.

Curiosamente la mayoría de los mexicanos encuestados declaró que no se auto perciben como personas muy estresadas. Frente a la pregunta: ¿Usted considera que vive con mucho, poco o nada de estrés? la mayoría de los participantes se ubicaron en el rango de poco, con 75.8%.

 Otros datos interesantes:

Las mujeres, los casados y los mayores de 30 años son los más estresados.

A los hombres lo que les genera más estrés es el exceso de tráfico vehicular, mientras que a las mujeres son los problemas económicos.

El 55% dice tener dificultades económicas, y un 33% menciona tener depresión o cansancio excesivo.

Para las sociedades más desarrolladas la realidad mexicana percibida en los medios de comunicación-inseguridad, pobreza etc., bastaría para pensar que vivimos en una constante tensión. Sorprende, aunque sea en un estudio limitado, que los mexicanos en general no consideren llevar una vida presionada, de hecho según otro estudio de la misma OCDE, estamos entre las sociedades más felices y satisfechas. ¿Se trata de una especie de optimismo cultural? ¿En realidad es que nuestra opinión siempre lleva una doble moral para convencernos de que somos felices y evitar una confrontación hasta con nosotros mismos? ¿O simplemente sabemos que el desapego es la mejor forma de vivir? Sin duda estos estudios invitan a la reflexión sobre el misterio caracteriza nuestra propia idiosincrasia.

Twitter del autor: @anapauladelatd