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Artista construye observatorio gigante en el cráter de un volcán extinto

Por: pijamasurf - 05/30/2013

El cielo y la luz como materia prima de una obra que por más de medio siglo ha cambiado la forma de relacionarnos con los fenómenos astronómicos: en la intersección entre ciencia y arte, James Turrell trabaja en nuevas formas de mirar el infinito.

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James Turrell de 70 años es un excepcional artista cuya materia prima es una de las más bellas e improbables: la luz. Se dirá que esto es simplemente retórica barata, pero en realidad toda su obra puede entenderse como una larga investigación acerca de las propiedades de la luz --no en el modo que un fotógrafo o un físico entienden la luz, sino como una disciplina completamente suya. Esto lo ha llevado a trabajar por más de 30 años en la construcción del observatorio a cielo abierto más grande del mundo, dentro del cráter Roden, un volcán extinto en el desierto de Arizona.

Al interior del cráter, Turrel ha diseñado diversas salas que funcionan para observar eventos celestes específicos, mientras que la forma misma del cráter permite filtrar todas las luces externas para concentrarse en la observación del cielo. El cielo ha sido sujeto de otras investigaciones en el pasado, cuando ha demostrado a través de gigantescas instalaciones que afectando un poco las propiedades de la luz se puede cambiar incluso el color del cielo, o al menos el color que percibimos.

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Y es que la percepción es un asunto de no poca importancia para Turrell, uno de los pocos artistas visuales galardonados con la importante beca MacArthur: "Tomamos luz a través de nuestra piel y creamos vitamina D. Así que literalmente somos comedores de luz. Pero también tiene una fuerte carga emocional, que es en gran medida con lo que trabajo --el tipo de situación que es en realidad un estado theta, que es pensamiento, pero no pensamiento con palabras. Así que esto es un arte que puede ser un poco difícil de describir. Y es eso mismo lo que la gente siempre tiene dificultad [para describir]: el lado espiritual de la luz."

Avezado en ingerniería, matemáticas, astronomía, literatura, historia, aviación, ranchero experto y con algunos estudios en psicología, Turrell vuelve a poner en nuestra mente al artista del Renacimiento, para el que ninguna materia del conocimiento humano es ajena. En el pasado, el artista ha dicho que la pintura desde Rembrandt hasta Rothko no es sino el estudio de la luz. Pero Turrell ha diluido la frontera entre objeto y representación haciendo de la luz misma una forma de arte.

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A pesar de esto, la fecha de inauguración de su obra en el cráter Roden es incierta, lo que lo convierte en una especie de "Sagrada Familia" en medio del desierto. Sobre esta movediza fecha, el artista responde irónicamente: "Me comprometí a abrirla en el año 2000, y planeo hacerlo."

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[Wired]

Mariposas monarca recuerdan una montaña desaparecida hace miles de años

Por: pijamasurf - 05/30/2013

En la migración de las mariposas monarca de Canadá hacia México, el vuelo de estas describe un extraño movimiento en cierta etapa, la cual, según los científicos, obedece a un obstáculo que hace miles de años ha desaparecido --pero no en el ADN de las mariposas.

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Danae trenza el tiempo dorado en el Nilo.

José Lezama Lima

Las montañas son formaciones milenarias que cuentan en voz baja la juventud de la Tierra: parece como si siempre hubieran estado ahí, pero al igual que los seres vivos que se mueven y vuelan, las montañas también evolucionan e incluso hay algunas que mueren.

Geólogos y biólogos creen que el extraño comportamiento en una parte del trayecto de las mariposas monarca --en un épico vuelo desde Canadá hasta los montes de Michoacán, en México, en una peregrinación que se pierde en el origen de la especie-- pudo haber involucrado una etapa que ha desaparecido hace mucho tiempo.

A lo largo de su viaje, las mariposas monarca (danaus plexippus) deben detenerse en muchos sitios, haciéndolos inmediatamente atractivos para los turistas que gozan de ver bosques y ríos cubiertos de una capa dorada y orgánica hecha por millones de individuos en una peregrinación ininterrumpida. Ninguna generación de mariposas logra hacer por sí misma el trayecto entero, por lo que el ciclo de su movimiento está intervenido por otros ciclos de reproducción, vida y muerte.

Una parte interesante de este trayecto ocurre en el Lago Superior, en Canadá. Ahí, los científicos han observado que la nube de mariposas errantes viaja hacia el sur, sobrevolando el lago; pero como si no fuera suficientemente agotador este vuelo, en algún momento hacen un extraño giro colectivamente hacia el este, vuelan por un rato y después se dirigen nuevamente hacia el sur. ¿Por qué?

Algunos investigadores creen que en ese lugar hace mucho tiempo hubo una de las montañas más altas de América del Norte, la cual se interponía en el paso de las mariposas. Pasar por arriba estaba fuera de discusión, por lo que en el GPS genético de las monarcas está inscrito este extraño viraje hacia el este y luego al sur, una ruta que debió servir a sus antepasados para rodear la montaña. A pesar de que la montaña hace millones de años haya desaparecido, las mariposas rinden un tributo colorido a su espacio vacío, como un miembro fantasma de la naturaleza, que sigue muy vivo incluso --o precisamente a causa-- de su desaparición.

[io9]