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Viajar en el tiempo gracias a la fotografía digital: un ingenioso ejercicio de Flóra Borsi (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 04/27/2013

Una de las vertientes imaginativas más estimulantes a propósito del viaje en el tiempo es la posibilidad de atestiguar los grandes hechos históricos, esos “momentos estelares de la humanidad” (por utilizar la expresión de Stefan Zweig) protagonizados por personajes emblemáticos. ¿Quién no quisiera, por ejemplo, ver a Napoléon contemplando las Pirámides de Egipto? ¿A Rosa Parks negándose a cederle el asiento a un pasajero blanco en el autobús? ¿A Mozart o a Beethoven estrenando uno de sus conciertos para piano?

En un ejercicio un tanto más ligero pero no menos elocuente, la fotógrafa Flóra Borsi se ha servido de herramientas digitales para manipular imágenes emblemáticas y fingir que, efectivamente, es posible viajar en el tiempo y, digamos, sorprender a Marilyn Monroe durante el rodaje de una película, o tomar una fotografía de Elvis Presley desde la primera fila de uno de sus conciertos.

El resultado es un tanto cómico, pues en una muestra de ingenio, Borsi recurrió a la discrepancia cronológica para hacer ver que todo esto es un juego. ¿De qué manera? Colocándose en estas escenas del pasado pero, en uno de los gestos más característicos de nuestra época, tomando registro del suceso llevando en la mano levantada una cámara digital o utilizando su smartphone, en ambos casos objetos que rompen con el equilibrio del momento de una manera imprevista, aunque al mismo tiempo familiar.

¿Quién, de encontrarse frente a Warhol, no quisiera llevar consigo una constancia del momento?

[Faith is Torment]

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Arte

Por: pijamasurf - 04/27/2013

En su conferencia sobre la cábala, Borges comienza manifestando su asombro ante el hecho de que un libro pueda considerarse sagrado, recipiente de una sabiduría que obedece a una suerte de plan secreto, ulterior, fraguado más allá de los círculos de este mundo: el libro como un objeto que trasciende dicha naturaleza porque posee un orden en el que nada está dejado al capricho del azar sino, por el contrario, todos los signos tienen algún significado, en sí mismos y conjuntamente, en sus partes y en el todo.

¿Pero esto es exclusivo de los libros sagrados? Según Borges, sí. Según Borges nadie en su sano juicio realizaría una lectura cabalística de, por ejemplo, el Quijote. En contraste, sabemos que un método de adivinación practicado todavía ahora es la bibliomancia, el futuro que se revela en el pasaje aleatorio que se nos ofrece cuando abrimos un libro en una página que, en este contexto, estaba destinada a ser justo esa.

¿Y qué decir del puntillismo, el celo, que muchos escritores aplican en su obra. “Toda la mañana estuve trabajando en uno de mis poemas y quité una coma; en la tarde volví a ponérsela”, escribió Oscar Wilde, mostrando cómo, a fin de cuentas, la combinatoria presente en un libro ―las letras, las palabras, los signos ortográficos, los espacios en blanco― posee un grado notable de intencionalidad que algo la acerca a esa noción de libro sagrado expuesta por Borges.

En un ejercicio lúdico relacionado con esta voluntad de encontrar sentido dentro de lo que desde la superficie parece contingente, el diseñador Jaz Parkinson ideó la serie Colour Signatures, en la cual la portada de un libro refleja el número de veces que en el relato se menciona algún color. Explica Parkinson:

Estas son mis firmas de color, una colección en curso que, básicamente, está hecha de las gráficas de todo el contenido vidual en los libros. Por ejemplo: cuando se dice “camino de losas amarrillas”, “amarillo” obtiene un punto, o si en La carretera se dice “la ceniza oscura lo cubría todo” (no una cita real), esa imagen evoca instantáneamente el gris oscuro, así que gris oscuro se lleva un punto. Entonces estos se trazan y se ordenan en un espectro, así que el resultado es una sopresa hasta que se completa. ¡La carretera me impresionó! Mucho del color es fuego, y cuando ellos encuentran por fin algo de comida, el libro describe “brillantes duraznos jugosos”, lo cual es sumamente visual luego de páginas y páginas de gris

Sin duda un ejercicio interesante que ofrece una perspectiva distinta de un libro y, más que de este, de un relato, de la visualidad de la literatura, las improntas mentales que al leer nos hacen ver lo que, en cierto sentido, no está ahí y aun así se hace presente.

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