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Pescador encuentra tiburón de dos cabezas en las costas del Golfo de México

Por: pijamasurf - 04/01/2013

Pescador da con el primer caso de bicefalia en un tiburón sarda (Carcharhinus leucas), un raro ejemplar con dos cabezas, dos estómagos, dos corazones pero una sola cola.


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El bicefalismo o dicefalia es una malformación que se presenta de cuando en cuando en la naturaleza, a veces por razones más o menos previsibles, a veces por otras que son más bien misteriosas.

La semana pasada, un pescador encontró inesperadamente el feto de un tiburón sarda (Carcharhinus leucas) de dos cabezas al abrir el feto de su madre, la cual cazó en las aguas del Golfo de México. La criatura murió poco después de haber sido extraída, pero igualmente, por su condición, tenía muy pocas probabilidades de sobrevivir si hubiera nacido naturalmente.

Una radiografía tomada al cuerpo revela con claridad cómo este posee la estructura ósea de dos cabezas, además de dos estómagos y dos corazones, pero una sola cola.

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Este es el primer ejemplar de tales características que se ha descubierto para esta especie.

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[Guardian]

Constancia facial del fantaseo diurno: emotiva serie fotográfica de personas soñando despiertas (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/01/2013

Distracción quiere decir: atracción por el reverso de este mundo

Octavio Paz, El arco y la lira

En inglés existe un verbo, “daydream”, que no tiene un equivalente exacto en español. Al menos no si quisiera conservarse esa unidad en la que se funden dos palabras para significar una cosa: el acto de “soñar despierto”, el fantaseo diurno que en un momento de distracción nos lleva por gracia de la imaginación a una realidad distinta a esa en la que nos encontramos.

Y si bien, como en todo sueño, la pesadilla es una posibilidad siempre latente, lo cierto es que el “daydream” se caracteriza con más frecuencia por la ensoñación placentera, el montaje o el recuerdo de escenarios complacientes y gozosos y de situaciones que mucho tienen de felicidad y de alegría.

Tomando esta acción simple y al mismo tiempo sumamente compleja, cotidiana pero con cierto elemento milagroso, la fotógrafa Alexandra Sandu puso en marcha el proyecto Daydreamers, una serie de retratos que fija en una imagen la evidencia gestual de los sueños soñados en consciencia plena.

La instrucción de Sandu a sus modelos es sencilla: solo cierra los ojos y piensa en algo bonito. Liberada así la imaginación, el resto es obra de la fotógrafa, la encargada de fijar ese instante en que por la sonrisa dibujada, por la expresión de los ojos que no vemos, por la serenidad del rostro, sabemos que esa mente ha dejado este mundo para adentrarse en uno mejor ―del que acaso, como si se tratase de alguno de esos ríos de mitologías remotas, salga purificada y renovada.

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Imágenes vía PetaPixel