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Pescador encuentra tiburón de dos cabezas en las costas del Golfo de México

Por: pijamasurf - 04/01/2013

Pescador da con el primer caso de bicefalia en un tiburón sarda (Carcharhinus leucas), un raro ejemplar con dos cabezas, dos estómagos, dos corazones pero una sola cola.


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El bicefalismo o dicefalia es una malformación que se presenta de cuando en cuando en la naturaleza, a veces por razones más o menos previsibles, a veces por otras que son más bien misteriosas.

La semana pasada, un pescador encontró inesperadamente el feto de un tiburón sarda (Carcharhinus leucas) de dos cabezas al abrir el feto de su madre, la cual cazó en las aguas del Golfo de México. La criatura murió poco después de haber sido extraída, pero igualmente, por su condición, tenía muy pocas probabilidades de sobrevivir si hubiera nacido naturalmente.

Una radiografía tomada al cuerpo revela con claridad cómo este posee la estructura ósea de dos cabezas, además de dos estómagos y dos corazones, pero una sola cola.

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Este es el primer ejemplar de tales características que se ha descubierto para esta especie.

También en Pijama Surf: Confirman descubrimiento de raro tiburón cíclope en México

[Guardian]

Los conejos de pascua más perturbadores (imágenes para una improbable historia del trauma infantil)

Por: pijamasurf - 04/01/2013

Una selección de imágenes que nos llevan por las sombrías regiones del trauma infantil.

La Pascua es una temporada altamente significativa dentro del calendario judeocristiano que, en el caso específico del cristianismo, recuerda los eventos que a la postre se convirtieron en el fundamento de su existencia: la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Sin embargo, como usualmente sucede con las creencias religiosas, estas no existen nunca en un estado puro, siempre se les encuentra fundidas con sedimentos ideológicos anteriores que, entre otros efectos, facilita su difusión y su apropiación entre personas y sociedades que antes no creían en eso. Este es el conocido sincretismo que, como una suerte de denominador común, recorre todas las confesiones religiosas —y también otras expresiones del pensamiento.

En este cruce desataca la figura del conejo y los huevos de pascua, probablemente los dos elementos más extraños de la simbología pascual, que, al menos de inicio, manifiestan poca o ninguna asociación evidente con otros significados sacros.

Su origen no es del todo claro, sobre todo porque al parecer este se remonta a la oscuridad medieval europea, esa zona sombría donde la doctrina de la iglesia intimó con las tradiciones mal llamadas paganas y bárbaras de los pueblos que sobrevivieron al colapso del imperio romano. Ahí, en un pantano confuso de ideas cristianas, cátaras y de otras tradiciones tanto o más herméticas, nació la idea de que la liebre era un ser hermafrodita que podía procrear sin perder la virginidad, rasgo por el cual se convirtió de inmediato en metáfora de la Virgen María.

En cuanto a los huevos, al parecer se les toma como símbolo de la tumba vacía de Jesús, de ahí su presencia en el “Domingo de Resurrección”, pero tampoco se sabe con certeza dónde nació este vínculo.

Sin embargo, en un mundo despojado del aura sagrada, todos estos antecedentes terminan convertidos en las imágenes que compartimos, retratos que van de lo horrífico a lo espeluznante y lo ridículo, el trauma infantil personificado en un disfraz deforme de pelambre sintético y proporciones desmesuradas.

Imágenes vía Happy Place