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¿Cuánto mides? La gente alta parece ser más inteligente que los bajos

Por: pijamasurf - 04/19/2013

Variaciones en la variabilidad genética podrían asociar la inteligencia y la altura en un combo evolutivamente ganador.

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Para desgracia de Napoleón y Danny Devito, un nuevo estudio parece haber encontrado cierta relación entre la altura de una persona y su I.Q. Antes de que comiences a escribir un enojado comentario sobre gente bajita y su nivel de inteligencia, recuerda que incluso el I.Q. es una prueba sumamente variable, y que una misma persona puede obtener resultados muy diferentes si la toma en distintas ocasiones. Dicho lo cuál, pasemos a los datos: la inteligencia y la altura son variables en la constitución de una persona que dependen de su herencia genética. Pero mientras la variación genética en cuanto a la altura se presenta en un porcentaje de 80 o 90% (es decir, que es "muy heredable"), la inteligencia (compuesta de pequeños efectos en múltiples genes) se estima en el orden del 50%.

No hay que estudiar un doctorado en genética para entender esto: no existe un gen para ser "alto" o "bajo" de estatura, sino que variaciones en miles de genes provocan diferencias en la altura. Tanto la inteligencia como la altura son determinados por la variabilidad de estos genes, así como las mutaciones que puedan presentarse en las poblaciones. Explicado de manera sencilla, la inteligencia y la altura son características atractivas, por lo que si los genes que determinan tanto una como la otra variable se encuentran juntos durante muchas generaciones, su alianza se reproduce en las generaciones subsecuentes.

Algunos estudios afirman que los "niños prodigio", por ejemplo, muestran una altura mayor a más temprana edad. Pero antes de que comiences a googlear la altura de Albert Einstein, el mismo estudio encontró que en realidad la correlación entre altura e I.Q. fue de 0.08 y 0.17, para hombres y mujeres respectivamente. 

¿Cuánto influye la altura y la inteligencia en la selección sexual? Los datos muestran por ejemplo que los hombres altos tienen más parejas sexuales, pero el problema aquí (en términos evolutivos) es que estos hombres altos tienen hijas más altas, las cuales no son necesariamente las más aptas en términos reproductivos. Aquí entran en juego también los factores culturales, que no permiten hacer una aseveración tajante y definitiva en cuanto a la correlación entre altura e inteligencia. La investigación genética está haciendo declaraciones interesantes últimamente a este respecto, pero las pruebas concluyentes se dejan de lado para sugerir simplemente "tendencias".

¿Cómo se sentirán respecto a esto los pequeños científicos japoneses?

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Entre orgías creativas y placenteras está el café: el estimulante favorito de los creadores

Por: pijamasurf - 04/19/2013

Los hábitos de los artistas: Balzac acostumbraba beber 50 tazas de café al día, Frank Baum unas 4 o 5 con el desayuno, Beethoven una sola taza con 60 granos.

images (13)Muchas personas son incapaces de comenzar su día sin una buena taza de café. Sea por el delicioso sabor reconfortante o por la dosis de cafeína que conlleva una taza de la adictiva bebida, esta ha sido una parte primordial de la existencia y convivencia social de la raza humana por siglos.

Desde que el café se convirtió en una actividad tradicional en la vida diaria occidental en el siglo XVI, este ha sido utilizado por las mentes más brillantes cómo una fuente de energía y ha llegado a constituir parte de la rutina sorprendentemente normal de muchos genios.

Un artista que disfrutaba empezar su día con una taza de café era Beethoven, cuya precisión al componer música se reflejaba en la minuciosidad con la que preparaba, él mismo, su taza de café en las mañanas. El compositor estaba completamente seguro de que la taza perfecta de café debía llevar 60 granos, por lo que con frecuencia las contaba en la mañana.

El filósofo Søren Kierkegaard prefería una mezcla mucho más dulce; tomaba una bolsa de azúcar y la vertía con entusiasmo en una taza hasta que el polvo blanco rebasara el tope de la taza, después vertía café negro muy concentrado y observaba mientras que la pirámide de azúcar se disolvía. Cuando se sentía satisfecho con su preparación, Kierkegaard la bebía en un solo trago.

El escritor de El Mago de Oz, Frank Baum, también empezaba su día con un buen desayuno y 4 o 5 tazas de café con azúcar y crema. El matemático Paul Erdös creía que “Un matemático es una máquina que puede convertir el café en teoremas”, y gustaba de tomar expresos y tabletas de cafeína (con la anfetamina ocasional).

Entre los  otros genios que no podían vivir sin una taza de café se encuentran Proust, Glenn Gould, Francis Bacon, Jean Paul Sartre, Gustav Mahler y Balzac. Sin lugar a dudas el amor (o quizá dependencia) de Balzac supera a todos los demás. Parte de la rutina diaria del escritor incluía cenar ligeramente a las 6 pm y después acostarse. A la 1 am se despertaba y se sentaba frente a su mesa a escribir por 7 horas sin interrupción alguna. A las 8 am se permitía el lujo de tomar una siesta de hora y media, al despertar se ponía a trabajar bebiendo entre las 9.30 am y 4 pm taza tras taza de café negro; podía tomar hasta 50 tazas de café mientras escribía. El biógrafo de Balzac Herbert J. Hunt describió su rutina extrema como “orgías de trabajo puntuadas por orgías de relajación y placer”, el café era para Balzac tan placentero cómo necesario para trabajar.

Balzac describe su admiración de la siguiente manera:

“El café acaricia la boca y la garganta y pone todas las fuerzas en movimiento: las ideas se precipitan como batallones en un gran ejército de batalla, el combate empieza, los recuerdos se despliegan como un estandarte. La caballería ligera se lanza a una soberbia galopada, la artillería de la lógica avanza con sus razonamientos y sus encadenamientos impecables. Las frases ingeniosas parten como balas certeras. Los personajes toman forma y se destacan. La pluma se desliza por el papel, el combate, la lucha, llega a una violencia extrema y luego muere bajo un mar de tinta negro como un auténtico campo de batalla que se oscurece en una nube de pólvora."

Tal pareciera que las fuerzas en movimiento de 50 tazas de café al día terminaron perjudicando la salud de Balzac; hacia el final de su vida tenía la presión alta, dolores de cabeza crónicos, espasmos faciales y cólicos. Murió a los 51 años de edad a causa de un fallo cardiaco. El café se ha vuelto una pieza irremplazable dentro de nuestra cultura, no importa cómo lo tomemos: expreso, cortado, negro, ristretto, chemex, frío, y cientos de otras maneras, seguirá inspirando a genios, impulsando nuestros sueños y llenando de energía nuestro día a día.

¿Necesitas más razones para beber café?

[Slate]