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Anna Kingsford, la activista pro animales que quiso matar telepáticamente a Pasteur

Por: pijamasurf - 04/24/2013

Extrañas coincidencias o poderes paranormales, la historia de la doctora Anne Kingsford --luchadora por los derechos animales y teósofa, contemporánea de Madame Blavatsky-- es digna de conocerse.

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Segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra: Annie Bonus, la joven hija de un rico comerciante crece en medio de extrañas condescendencias. Su padre le permite seguir una precoz vida intelectual, lo que la llevará a ser una autora de ensayos teológicos, poemas y novelas, además de consumada lectora durante toda su vida. Llamamos "extraño" a esto porque no todas las señoritas de clase alta en la era victoriana podían seguir sus inclinaciones artísticas con tanta libertad; pero también a que, aunado al carácter de Annie, en su mente se desarrollaba una peligrosa fantasía que con los años se convirtió en leyenda.

La frenología y el espiritismo estuvieron muy cerca del desarrollo científico durante el siglo XIX. Annie estuvo en contacto desde muy pequeña con este Zeitgeist, pero no fue sino en la madurez que comenzó a tomarse en serio el ocultismo. Para evitar pretendientes indeseados se casó en matrimonio arreglado con un clérigo anglicano, Algernon Kingsford. El trato fue que cada uno seguiría con su vida independientemente, con lo que Annie (ahora convertida en la señora Anna Kingsford) podría partir hacia París para estudiar medicina y seguir con sus particulares investigaciones paranormales.

Las ideas radicales de Anne no fueron bien recibidas en la Escuela de Medicina: su promoción del vegetarianismo y su férrea desaprobación de la vivisección animal le granjearon no pocos enemigos, al igual que la inherente contradicción en estudiar una carrera científica mientras desarrollaba ensayos sobre espiritismo y teosofía. Kingsford afirmaba además tener visiones y comunicarse con genios y espíritus. Pero la escuela de medicina no sería tanto un reto académico (como ella esperaba demostrar) como uno que pondría en juego su estabilidad mental.

La vivisección de animales vivos y sin anestesia era una práctica común en la Escuela de Medicina, la cual Anne consideraba simple y llanamente una forma brutal de asesinato a sangre fría. Anna retaba a sus profesores a disecarla a ella en lugar de a los animales. A respecto de los incesantes gritos de las atormentadas criaturas que llenaban las bóvedas de la escuela, Anne escribió: "He hallado mi Infierno aquí en la Faculté de Médecine, un Infierno más real y terrible que cualquiera que pueda encontrar en otra parte, y uno que realiza todos los sueños de los monjes medievales."

Tratar de estudiar en medio de atronadores gritos era una pesadilla cotidiana para Anne, hasta que en diciembre de 1877 llegó a su límite. Durante una clase del doctor Claude Bernard sobre cómo este había cocinado lentamente animales vivos para estudiar el calor corporal, Anna saltó de su asiento y gritó "¡Asesino!", tras lo cual siguió un breve intercambio verbal con su profesor, nada cortés, y su posterior salida del aula. 

Anne creía que Bernard era simplemente un torturador, y que los animales tienen un alma tan valiosa como la humana. En su mente la justicia y la venganza comenzaron a confundirse. Con toda su voluntad deseó la muerte del doctor, y luego se desmayó. Poco tiempo después del episodio el doctor Bernard cayó enfermo y murió sin diagnóstico seis semanas después.

Al enterarse de la muerte de Bernard, Anna comenzó a verse a sí misma como una especie de ángel exterminador --una enviada para hacer el trabajo de Dios en la Tierra a través de su propia voluntad. Ese año escribió: "Calamidad a los torturadores... Haré peligroso --no-- mortal, el ser un vivisector. Es el único argumento que puede tocarlos. Mientras tanto, gracias a Dios que la cabeza de la banda ha caído."

Luego de graduarse segunda en su clase en 1880 (siendo la única estudiante en graduarse sin experimentar en animales), en 1886 volvió sus esfuerzos energéticos contra el doctor Paul Bert; todos sabían quién era Bert si vivían cerca de su laboratorio, pues solía dejar animales semidisecados pero vivos sufriendo espantosos dolores durante la noche. Los gritos mantenían insomnes a los vecinos. La entonces doctora Kingsford aplicó su voluntad hacia Bert, quien murió en noviembre del mismo año. 

 Objetivo final

Anne estaba feliz con su nueva arma: "He matado a Paul Bert tal como maté a Claude Bernard, y tal como mataré a Louis Pasteur, y luego de él a toda la tribu de vivisectores... es un poder magnífico el que tengo, y uno que trasciende todos los métodos vulgares de lidiar con la justicia para los tiranos." Su nuevo objetivo estaba fijado: el doctor Louis Pasteur.

Por desgracia para Kingsford, una regla de la magia es que todo lo que haces a otros se revierte hacia ti; fue así como el fin no justificó los medios, y vio poco a poco sus nervios más y más fuera de control. Mientras investigaba el laboratorio de Pasteur en París quedó atrapada en una súbita tormenta, lo que la dejó empapada. Poco después desarrolló neumonia, la cual se convirtió en tuberculosis, matándola el 22 de febrero de 1888. Su amigo, Sir Richard Burton, escribió que pasó sus últimos meses "sufriendo en mente y alma [recordando] las imágenes y sonidos conectados con la vivisección parisina."

Durante el tiempo en que se cree que Kingsford ejercía sus poderes mentales contra Pasteur, este cayó gravemente enfermo en febrero de 1887, recobrándose completamente poco después, trabajando, como todos sabemos, hasta 1895. ¿Ciencia paranormal, sugestión, extrañas coincidencias o ira divina? Sea cual sea la elección la historia de Anne Kingsford, la asesina psíquica, no deja de enseñarnos que aún las causas más nobles perseguidas con las herramientas del odio eventualmente dañan la conciencia.

[Strange Co.]

Millonario ruso promete la inmortalidad a través de la conciencia holográfica para el 2045

Por: pijamasurf - 04/24/2013

Aunque pueda parecer un relato de ciencia ficción, un millonario ruso tiene un ambicioso plan para superar la forma física y alcanzar la inmortalidad. No asumas nada hasta leer la nota.

cyborg

Como salido de una película de ciencia ficción, el millonario ruso Dmitry Itskov busca la inmortalidad a través de la unión de la conciencia humana con las máquinas, proyecto que ha financiado al menos desde el 2011: 2045 Initiative. La meta final del proyecto sería poder transferir la mente de una persona de un cerebro vivo hacia una máquina, conservando la personalidad y la memoria intactas, como si se tratara de una transferencia via Nube.

Según sus entusiastas promotores, si la mente se librara de su forma física, la persona podría existir en una red similar al Internet y ser capaz de viajar a la velocidad de la luz por todo el planeta, e incluso hacia el espacio exterior. Pero no se trata solamente de la excentricidad de un viejo millonario con miedo a la muerte: Itskov tiene un plan muy concreto y una línea de tiempo qué seguir para los próximos años.

La primera meta de 2045 Initiative es Avatar A, la etapa donde una persona puede controlar una réplica humana robot a través de una interface orgánica (brain-machine interface o BMI, por sus siglas en inglés). Dicha tecnología ya existe, por lo que su desarrollo y perfeccionamiento deberá completarse aproximadamente en el año 2025, cuando entrarán en la etapa Avatar B. Aquí es donde las cosas se ponen realmente interesantes, pues implica transplantar un cerebro humano a un cuerpo artificial "al final de la vida de la persona."

El cómo será posible hacer esto aún queda en suspenso, pero para el momento en que llegue la tercera etapa en el 2035, Avatar C, la memoria y personalidad de la persona debería quedar intacta en el mecanismo robótico, produciendo el anhelado cyborg. Para llegar a este punto, afirman, será necesario crear un modelo computarizado de la conciencia humana.

La última etapa, Avatar D, proyectada para el año 2045, es la más ambiciosa de todas, pues se espera que para este punto la interfaz física sea irrelevante, por lo que las personalidades humanas salvadas de la muerte y la carne podrían manifestarse en forma de hologramas y "vivir" en forma de información en un espacio similar al Internet de hoy.

Probablemente Itskov ha estado leyendo muchas novelas de Isaac Asimov o La posibilidad de una isla de Michel Houellebecq --sin embargo, debemos recordar que lo que en el pasado sonaba como una tontería (llámese viajes en avión, satélites artificiales, incluso transplantes de órganos o el Internet mismo) hoy son parte de nuestra vida cotidiana. Quién sabe, tal vez el próximo paso de la evolución del hombre sobre el planeta en serio sea hacia la superación de la forma física.

[SMH y 2045]