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Estamos al borde de un monopolio cervecero mundial

Por: pijamasurf - 03/09/2013

La enorme compañía AB InBev ha absorbido una buena cantidad de cervecerías en todo el mundo. Su siguiente plan es comprar a Grupo Modelo.

monopolyLas guerras frías no siempre involucran armas, en algunos casos los instrumentos de daño son simplemente estrategias. Las grandes firmas se están preparando para la conquista total del mercado global y al parecer ninguna de las leyes antimonopolios alrededor del mundo ha funcionado.

En el mercado cervecero está creciendo un monstruo voraz: Anheuser-Busch In Bev, dueño de Budweiser, y su siguiente ingesta es el Grupo Modelo.

En Estados Unidos el Departamento de Justicia está preocupado porque el conglomerado estadounidense se encuentra a un paso de ser un monopolio insaciable. En enero el departamento demandó a la compañía para prevenir que absorba al Grupo Modelo, una compañía de la que ya poseen 50 por ciento del capital.

El caso no se fundamenta con documentos acerca de algún plan secreto, o algo parecido, sino que economistas del Departamento de Justicia predicen a través de teorías y modelos complejos acerca del comportamiento de los conglomerados.

Durante décadas Anheuser-Busch ha empleado lo que muchos especialistas llaman una “estrategia de gatillo”, que es la destrucción mutua asegurada con anticipación. Anheuser Busch “advierte” a su competencia que si bajan sus precios comenzará una guerra de ventas. En 1988, Miller and Coors bajó sus precios y Anheuser Busch bajó el precio de Bud y todas sus demás marcas. En ese momento August Busch III dijo a la revista Fortune: “No queremos iniciar un baño de sangre, pero nosotros responderemos a lo que haga la competencia.” Miller and Coors pronto quitó el descuento de sus bebidas. La estrategia de gatillo es legal y muchos sectores industriales la ocupan para mantener sus precios inflados. 

Según el Departamento de Justicia, AB InBev quiere comprar a Grupo Modelo porque ser dueño de Corona permitiría al conglomerado elevar los precios de todas sus marcas y en caso de elevarlos, por ejemplo, un tres por ciento, obtendrían una ganancia de $1 billon de dólares al año.
La firma brasileña Companhia de Bebidas das Américas, o AB InBev surgió para debilitar a la competencia y canalizar las ganancias para comprarla. Esta compañía se tragó varias firmas latinoamericanas y, en 2004, se fundió con Interbrew, el gigante belga. Así nació InBev, que después absorbió a Anheuser-Busch, a la tercera cervecería China más grande y a la compañía canadiense Labatt. El objetivo de absorber Grupo Modelo es prepararse para gran pelea del mercado.

[The New York Times]

 

Cuando los hombres dicen no: razones por las que ellos no quieren sexo

Por: pijamasurf - 03/09/2013

La ajetreada vida moderna o falta de comunicación podrían cambiar el paradigma de los intercambios sexuales, elevando los niveles de insatisfacción femenina.

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Los mass media y Hollywood nos han aleccionado en los roles tradicionales: el hombre busca sexo y la mujer lo administra según las reglas ocultas de su inextricable deseo. Los clichés dictan que en las relaciones heterosexuales el género masculino es una creatura perpetuamente hambrienta de sexo (al menos en sus años de mayor actividad), mientras la mujer suele ser quien antepone pretextos relacionados con “el mood”, jaquecas, cansancio o menstruación para no tener sexo. Pero según algunas fuentes femeninas la tendencia podría estarse revirtiendo. 

Bajo el pseudónimo de Siobahn Rosen, una bloguera activa la alerta sexual al denunciar que es un fenómeno cada vez más extendido que los hombres no cumplan las expectativas sexuales de sus parejas femeninas con respecto al sexo. La velocidad de la vida moderna, la necesidad de levantarse temprano para internarse en el calvario del transporte público o el tráfico vehicular, o incluso los tabúes y mitos aún predominantes respecto a la funcionalidad sexual de los varones abren cada vez más la brecha entre las parejas durante las horas nocturnas.

“No es una visita al dentista, es sexo”, dice una indignada Rosen. Y tiene razón: en ocasiones la negativa a tener relaciones sexuales con nuestras parejas (sean cuales sean nuestras preferencias sexuales) obedece a razones válidas de orden físico, emocional o laboral; sin embargo, debemos considerar que al estar en una relación accedemos a un conjunto de acuerdos que implican considerar —y satisfacer, en la medida de lo posible y en ocasiones de lo imposible— las necesidades de nuestra pareja. Además, las ventajas son para ambos.

Pero, ¿cuánto sexo es suficiente? Según Rosen, en una pequeña encuesta con su grupo de amigas en la misma situación (de insatisfacción), los problemas se presentan cuando las relaciones sexuales con sus parejas masculinas se presentan menos de una vez a la semana. Y es que según ella los hombres no consideran la perspectiva de amplio espectro: “¿Acostarse cuatro o cinco veces a la semana? Eso estaría bien.” El punto es: “Trata de decir ‘sí’ más a menudo.”

No desear tener relaciones sexuales no vuelve a un hombre impotente, ni a una mujer frígida: son decisiones contingentes que los seres humanos tomamos subjetivamente con respecto a nuestro cuerpo y en la negociación con el cuerpo del otro. Sin embargo, hombres y mujeres debemos considerar a nuestras parejas la próxima vez que tal-vez-no-se-nos-antoje-tanto, y que un poco de esfuerzo invertido en el placer del otro podría producir la misma consideración para nosotros en el futuro.

 

[GQ]