*

X

El dinosaurio y el bebé: conversación entre Jean-Luc Godard y Fritz Lang (VIDEO SUBTITULADO)

Por: pijamasurf - 03/20/2013

Fritz Lang y Jean Luc Godard son, sin lugar a dudas, dos de los directores más influyentes en la historia del cine occidental, un par de titanes que, cada uno en su tiempo, revolucionó con genio, talento y constancia las formas y las prácticas de la expresión fílmica, creando casi de la nada una nueva forma de ver el mundo, de mirarlo. 

En esta ocasión compartimos esta maratónica charla sostenida entre ambos realizadores, un tête-à-tête improbable y en cierta forma desmesurado en el que, con cierta frecuencia, se cuelan chispazos de genialidad, justo como esos relámpagos que los griegos veían en la cima del Olimpo y los cuales achacaban a la actividad de los dioses.

"No me gusta el término artista" —dice en cierto momento de la charla Fritz Lang— "¿Qué es un artista" Un hombre que trabaja mucho y que conoce su oficio. Un gran cirujano es para mí un artista. Yo trabajo mucho. Me gusta mi trabajo. Debo decir que mucho. Eso es todo".

Solo que, afortunadamente para el cine y su devenir, eso no es todo.

En Faena Sphere: Jean Luc Godard, perennemente en la vanguardia del arte y la ética.

La narrativa de tu propia vida y su relación con tu salud mental

Por: pijamasurf - 03/20/2013

Para nuestro cerebro parece importar menos la verdad histórica que la verdad narrativa: las historias que nos contamos a nosotros mismos son importantes en términos evolutivos, para nosotros y para las generaciones venideras.

fire

Los seres humanos no parecen ser otra cosa que homínidos que evolucionaron a través de complejas narrativas transmitidas de generación en generación a través del tiempo. Contar historias está en nuestro ADN y la función práctica de las historias que nos contamos y contamos a otros forman los límites de nuestro mundo.

El psicoanálisis y la literatura lo saben perfectamente, al igual que el nuevo libro de Philippa Perry, How To Stay Sane ("Cómo mantenerse sano"), que reivindica los libros de autoayuda, los cuales no tienen que ser tontos, obvios ni didácticos, y que en cambio pueden ofrecer algunas claves para transitar por la velocidad de la vida moderna.

 "Nuestras historias", afirma Perry, "unen el pasado y el futuro en el presente para proveernos de estructuras para trabajar por nuestras metas. Nos dan la sensación de identidad, y más importante, nos sirven para integrar los sentimientos de nuestro cerebro derecho con el lenguaje del izquierdo."

Esta capacidad adaptativa es parte del arsenal de supervivencia con el que cuenta nuestra especie, en la medida en que los seres humanos evolucionaron cognitivamente escuchando historias de los ancianos en torno a una fogata: "A medida que envejecemos, es nuestra memoria de corto plazo la que desaparece más que nuestra memoria de largo plazo. Tal vez hemos evolucionado así para ser capaces de decirles a las generaciones más jóvenes sobre las historias y experiencias que nos han formado y que podrían ser importantes para las generaciones subsecuentes."

Perry coloca en el centro de su argumentación una razonable duda "acerca de lo que puede pasar si en nuestras mentes la mayoría de las historias que escuchamos tienen que ver con la codicia, la guerra y la atrocidad." Algunos estudios psicológicos podrían venir en su auxilio: la gente que mira televisión más de cuatro horas al día está más condicionada para creer que pueden ser víctimas de un accidente violento durante la próxima semana que aquellas personas que miran sólo dos horas de televisión al día.

"El sentido que encontramos y las historias que escuchamos tendrán un impacto en qué tan optimistas somos: es así como evolucionamos. Si no sabes cómo traer significados positivos de lo que ocurre en la vida, los caminos neurales que necesitamos para apreciar las buenas noticias nunca aparecerán", afirma Perry, y amplía: "El problema es que si nuestra mente no está acostumbrada a escuchar buenas noticias, no tendremos los caminos neurales para procesarlas."

Pero ser optimista no se trata de un estado continuo de "felicidad y ojos radiantes", sino de ser capaces de disciplinarnos en el desarrollo de la tolerancia a la incertidumbre; ser optimista, para Perry, significa "plantar algunas semillas con la esperanza de que algunas de ellas germinarán y crecerán hasta ser flores."

¿Cómo pueden ayudarnos nuestras narrativas internas a tener una mente más abierta al espectro saludable de la vida? Según la escritora, tiene que ver con "practicar el desapego de nuestros propios pensamientos a medida que los vemos como desde una perspectiva aérea... Cuando hacemos esto, podríamos encontrar que nuestro pensamiento pertenece a una historia más antigua y diferente que aquella en la que vivimos ahora."

En este sentido, nuestra mente funciona prestando más atención a las verdades narrativas que a las verdades históricas. La sanidad mental parece estar estrechamente relacionada con nuestra capacidad para proveernos de narrativas apropiadas para nuestra propia vida que de aquellas que son más "reales", o apegadas al discurso político de nuestro día a día. Pero es un proceso diario:

"Necesitamos observar los patrones en las historias que nos contamos a nosotros mismos [así como] al proceso de las historias, más allá de su mero contenido superficial. Así podremos comenzar a experimentar con cambios en el filtro a través del cual observamos al mundo, comenzar a editar nuestra historia y conquistar así la flexibilidad allí donde nos hemos bloqueado."

[Brain Pickings]