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"Aquí va a correr sangre": fotógrafa cuestiona la vergüenza pública asociada a la menstruación

Salud

Por: pijamasurf - 03/26/2013

Históricamente, muchas de las cosas que suceden de la cintura hacia abajo son objeto de vergüenza y de disimulo, de tabú, de hecho que ocurre pero se niega o se ignora, del que se habla pero solo a través del sentido figurado y la metáfora cuidadosamente elaborada, a veces también por medio de la socarronería y la broma.

Tal es el caso, entre varios otros, de la menstruación, ese fenómeno del cuerpo que culturalmente se ha considerado una especie de “cuota” evolutiva que las mujeres tienen que pagar por tener la capacidad de concebir. En este sentido, se trata de algo en torno a lo cual se asocian ideas y valores con cierta carga negativa, de algo que tiene que ocultarse y, cuando esto no es posible, algo sobre lo cual hay que avergonzarse, especialmente cuando se tiene la desgracia de que esta ocurra en público.

Para cuestionar este tabú, la fotógrafa Emma Arvida Bystrom realizó la serie There Will Be Blood, una frase que también fue usada por Paul Thomas Anderson como título de una de sus película y la cual podría traducirse como “Correrá sangre”.

Los retratos de Bystrom son, hasta cierto punto, simples: mujeres en actividades cotidianas que destacan de inmediato por un hilo de sangre o una mancha franca que corre o se acumula en su zona genital. Las mujeres corren, revisan su teléfono portátil, se besan con su pareja, sin que la menstruación afecte estas actividades, anodinas en última instancia ―como también lo es la menstruación.

[Huffington Post]

Investigadores revisaron los efectos de la música a nivel neuronal.

musicbrain

Sabemos que la música interfiere en nuestro estado de ánimo, de hecho, escucharla es un método recomendado por especialistas para fines de relajación, distracción del dolor, psicoterapia y bienestar, pero los estudios sobre el impacto de la música a nivel neuronal todavía no están lo suficientemente explorados.  

Recientemente Mona Lisa Chanda y Daniel Levitin publicaron en Trends in Cognitive Science que el empleo de la música con fines curativos tiene una base empírica y hace falta esclarecer científicamente sus efectos. Para esto mostraron los varios estudios que vinculan la música a procesos neuroquímicos específicos. En su análisis buscaron patrones en la evidencia científica que sustentaran la intervención de la música en la química cerebral.

Chanda y Levitin  clasificaron 4 áreas en que la música interviene en los procesos neurológicos:  estrés, reduciendo ansiedad; inmunidad, fortaleciendo las defensas; afiliación social, estimulando los vínculos sociales y por último, motivación, gratificación y placer.

Los investigadores también hicieron conexiones entre éstas áreas y cuatro neuroquímicos primarios: Cortisol,Serotonina, Oxitocina y Opioides.

Otros análisis revisados por Chanda y Levitin, mostraron que participar en un grupo de canto puede liberar oxitocina, y con esto fomentar los sentimientos de conexión social. También la música disminuye los niveles de ansiedad en las personas antes de una cirugía, aún más que quienes consumen ansiolíticos como Valium.

La gran ventaja de los tratamientos con música es su efectividad, además son completamente naturales, prácticamente no tienen costo y no provocan efectos secundarios; mientras que los ansiolíticos suministrados para obtener los mismos resultados que genera escuchar música, alteran drásticamente la química cerebral y sí causan efectos secundarios.

[io9]