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Raro síndrome psicológico que afecta exclusivamente a estudiantes de medicina

Salud

Por: pijamasurf - 02/06/2013

Las condiciones en que viven diariamente los estudiantes de medicina son factores suficientes para desarrollar un mal psicológico que podría verse como la victoria de su imaginación sobre su percepción.

Hay enfermedades ligadas inevitablemente con ciertas actividades cotidianas, oficios y profesiones que se ejecutan a diario y en los cuales la mente y el cuerpo se ven comprometidos a pesar de los posibles efectos negativos que estos acarreen. Así, por ejemplo, los bailarines tienden a desarrollar problemas ortopédicos, las costureras y sastres de vista, los operadores de maquinaria sufren afectaciones en su oído.

En el caso de los estudiantes de medicina se ha documentado la existencia de una enfermedad que justamente toma su nombre de este estad previo a la obtención del título, ese periodo durante el cual un joven se enfrenta a escenario que solo conocía por sus libros, de oídas o tal vez por películas o series de televisión, novedad no del todo grata —heridas supurantes, miembros putrefactos, desconocidos de hálito penetrante describiendo sus síntomas— que se combina con la presión propia de las escuelas y facultades, caracterizadas regularmente por la exigencia y el rigor, los horarios extendidos, a veces la estrechez económica, el contacto continuo y sostenido casi exclusivamente con personas del mismo medio, etc.

Todo este cuadro alimenta una reacción psicológica que se conoce, con poca imaginación, como el Síndrome del Estudiante de Medicina, en el cual el susodicho aprendiz comienza a perder la batalla contra su imaginación y cree sentir los síntomas de alguna enfermedad. Curiosamente, la apendicitis es una de las fantasías más populares: tardan menos los estudiantes en aprender dónde se localiza el apéndice que en sentir una inflamación que pronto e irrefutablemente se autodiagnostican como un apéndice inflamado.

Se trata, como se ve, de una especie de hipocondría, una prueba de la capacidad de la mente concetrada y atenta que es capaz de sentir algo donde ese algo no existe: una picazón, un espamo, un tremor involuntario.

¿Quizá también un criterio para separar a los buenos de los futuros malos médicos?

Al respecto, unos versos de Hamlet, una advertencia que la reina Gertrude hace a su inquieto hijo príncipe de Dinamarca:

This the very coinage of your brain

This bodiless creation ecstasy.

Is very cunning in.

[Esto no es sino invención de tu cerebro.

La locura es muy hábil

Para estas creaciones informes]

[io9]

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¿Insomnio? ¿Problemas para dormir? Tal vez sea por usar tu tablet o laptop antes de acostarte

Salud

Por: pijamasurf - 02/06/2013

Investigación encuentra que utilizar dispositivos como la laptop o la tablet antes de dormir y con el brillo máximo altera los patrones de sueño y los químicos corporales relacionados con este.

En años recientes mucho se ha insistido, en términos más bien laudatorios, en la movilidad de los dispositivos y nuevos gadgets como una cualidad positiva que, entre otras cosas, nos permite utilizarlos en casi cualquier momento y lugar, algo que, en efecto, puede ser ventajoso pero también perjudicial, entre otros aspectos, en lo que respecta a nuestro sueño y la calidad de nuestro descanso.

De acuerdo con un estudio realizado por Mariana Figueiro, del Centro de Investigación Lumínica del Instituto Politécnico Rensselaer, con sede en Nueva York, pasar un buen rato frente a la pantalla de alguno de estos dispositivos con su brillo al máximo, altera la segregación de melatonina, una hormona fundamental en el funcionamiento cíclico de ciertos procesos corporales como el sueño.

La melatonina es la sustancia encargada de advertir al cuerpo sobre la llegada de la noche y el consecuente comienzo de la somnolencia, sin embargo, en el caso de las tablets y las computadoras, la frecuencia lumínica de sus pantallas, que se encuentra en un rango entre el azul y el blanco, provoca que dicha señal se retrase y, por lo tanto, también la sensación de tener sueño. Pero si el uso nocturno del dispositivo se convierte en un hábito sostenido, las consecuencias van contra el sistema circadiano, que regula algunos de nuestros procesos más elementales e importantes y que se relaciona con nuestra fisiología evolutiva, desencadenando problemas en otros ámbitos de salud.

Luego de su investigación, Figueiro confía en que los fabricantes de dichos dispositivos piensen un poco más en los ritmos circadianos de sus usuarios y encuentren maneras de minimizar la luz que emiten sus pantallas, sobre todo en el caso de quienes los utilizan por las noches.

Pero mientras llega ese momento, como bien aconseja Stephani Sutherland en el sitio Scientific American, haz un favor a tus hábitos de sueño y baja un poco el brillo a la pantalla de tu lap o tu tablet o, mejor todavía, toma un libro y deja que el abandono onírico te llegue poco a poco.

[Scientific American]