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Piedra Rosetta del futuro: software para reconstruir lenguas muertas

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/19/2013

En Estados Unidos y Canadá han creado un programa de cómputo capaz de reconstruir lenguas muertas a partir de teorías de evolución lingüística.

Tal vez dentro de poco tiempo podremos vivir sin los lingüistas y filólogos dedicados al estudio de la evolución de las lenguas, ya que serán reemplazados por un programa de cómputo creado por un equipo de investigación de Canadá y Estados Unidos, dirigido por Alexandre Bouchard Couté de British Columbia University, para reconstruir protolenguas a partir de lenguas contemporáneas.

Este sistema funciona tomando teorías y reglas de la evolución lingüística. A partir de éstas se establecen reconstrucciones de las lenguas raíces que son antecesores comunes de las actuales.

Para probar este sistema se ingresaron datos de 637 lenguas austronesias. Los resultados arrojados por el programa fueron comparados con los resultados del trabajo manual de un lingüista. El estudio reporta que más del 85% de las respuestas coincidieron con la reconstrucción hecha por el lingüista.

Este sistema involucra modelamiento probabilístico en combinación con algoritmos y toma en cuenta sólo algunos de los factores de evolución lingüística que serían considerados por un lingüista, por lo que se cree que la precisión del programa puede aumentar mucho más.

El equipo de investigación utilizó el programa para comprobar la hipótesis propuesta por Andre Martinet en 1955, acerca de que los fonemas parecidos se asimilarán, siempre y cuando ésto no represente una merma semántica.

Si bien, la reconstrucción de la evolución lingüística hecha por un lingüista o por un filólogo todavía es mucho más precisa que la del programa, éste ya representa una gran aportación para analizar las teorías evolutivas de la lengua.

[Wired]

 

¿Qué tan sano o dañino es comer tu propio excremento?

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/19/2013

Científicos responden al enigma de si de verdad comer tus propios desechos puede afectar tu salud o, por el contrario, fortalecerla.

Parte esencial del cuerpo humano son sus desechos, ese complemento que en cierto modo demuestra nuestra humanidad y que, como su nombre lo indica, salen de nuestro cuerpo porque nuestro cuerpo ya no los necesita. O al menos ese es el concepto natural.

Hace unos días el sitio Gawker publicó un singular y quizá escatológico artículo en el que su autor, Hamilton Nolan, expone diversas opiniones científicas que exploran la posibilidad de que el ser humana vuelva a ingerir sus propias heces.

Daniel Pomp, profesor en UNC School of Global Public Health, asegura que comer heces no es del todo dañino si estas provienen de un individuo saludable, pues las bacterias que ahí se encuentran son las mismas que viven en el sistema digestivo de quien las produce, incluso refiere una investigación publicada hace poco en el New England Journal of Medicine en la que se descubrió que trasplantar heces de un individuo a los intestinos de otro, cura con mayor efectividad ciertas infecciones bacterianas que los antibióticos regulares.

Parul Agarwal, profesor asistente de gastroenterología y hepatología en la Universidad de Wisconsin, comparte un punto de vista similar sobre el asunto: consumir los desechos corporales es “perfectamente sano”, dice, porque la orina es estéril y porque la materia fecal, aunque no tiene esta misma característica, tiene la ventaja de que los organismos posiblemente tóxicos son los mismos que ya llevas contigo.

Lars Eckmann, de la Universidad de California en San Diego, abunda sobre el hecho, también reconoce que en teoría la coprofagia no es tóxica (siempre que las heces no estén contaminadas) y, lo más interesante, sostiene que hay una posibilidad ligera de que esta práctica incluso fortalezca la salud al ofrecer al cuerpo una segunda oportunidad de absorber los nutrientes que omitió en la primera digestión.

Como se ve, al menos estas tres respuestas son más o menos parecidas: comer tus propias heces no te enfermará solo si no estás enfermo; comer las heces de otra persona podría enfermarte, pero también curarte de un mal diarreico; también te da la oportunidad de reabsorber nutrientes. En suma, las probabilidades parecen más favorables que perjudiciales.

Pero, aun así, ¿lo harías?

[Gawker]