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La energía inherente de la naturaleza entera: artista encuentra electricidad en frutos y campos de cultivo

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/25/2013

Uno de los principios fundamentales del universo es el de la conservación de la energía, según el cual esta no se crea ni se destruye, solo se transforma.  Una consigna que incluso ha pasado a formar parte de cierta sabiduría popular y que, fuera de la ciencia, encuentra sentidos metafóricos que apuntan hacia a una constante que da sentido y estabilidad a nuestra realidad.

Partiendo de esta premisa, el artista Caleb Charland realizó un ejercicio en el que se combinan ciencia y arte, una serie fotográfica que retrata curiosos aparatos que obtienen su electricidad de elementos naturales: frutos, árboles, soluciones químicos y otros.

“No es un sustituto funcional de energía alternativa, pero sugiere que hay electricidad, esta energía inherente en la naturaleza”, dice Charland sobre su proyecto, dejando de manifiesto su inclinación por el cariz estético del mismo, por la reflexión que este podría despertar sobre nuestro entorno.

Al respecto vale la pena recuperar una cita de Albert Einstein que el fotógrafo transcribe en su sitio personal:

Lo más bello que podemos experimentar es el misterio. Es la fuente del verdadero arte y de toda la ciencia. Para quien esta emoción es extraña, quien no puede detenerse a maravillarse y mantenerse absorto en el temor, es como si estuviera muerto: sus ojos están cerrados.

[Wired]

Equinoccio de Primavera/Otoño 2013: la cíclica vuelta de la renovación y el cambio

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/25/2013

El equinoccio es un punto en el calendario que, como los límites míticos, marca la frontera entre los viejos y los nuevos hábitos, el mundo como era y el mundo como, quizá, puede ser.

Equinox, Scott Facon

Este 20 de marzo a las 11:02, Tiempo Universal, ocurrió el equinoccio, ese emblemático día del calendario en que el día y la noche duran lo mismo y que en el hemisferio norte marca el inicio de la Primavera y del Otoño en el sur.

 

(Aquí la información del Equinoccio de otoño y primavera de septiembre 22 del 2016)

Desde tiempos remotos, y en prácticamente todas las culturas, este día se ha señalado como un momento de renovación y de cambio. En la mitología griega, por ejemplo, se representó con la liberación de Perséfone, mantenida en cautiverio por Hades en el inframundo durante todo ese tiempo en que la tierra permanece estéril y triste para después, con la vuelta de la hija de Deméter, re-conocer la floración y el reverdecimiento.

Pero incluso en el caso del otoño en las regiones australes, se trata todavía de una última oportunidad de acción antes del invierno y sus limitaciones.

 

 

 

 

Asimismo, es innegable la relación de la Primavera con el Amor, acaso la potencia última que se encuentra en el fondo de dicho espíritu. Sacudirse el entumecimiento de los miembros, mirar el mundo con otros ojos y, por qué no decirlo, sentir de pronto que la vida vale la pena ser vivida y, lo que es mejor, amada.

 

Arde la juventud, y los arados

Peinan las tierras que surcaron antes,

Mal conducidos, cuando no arrastrados,

De tardos bueyes cual su dueño errantes;

Sin pastor que los silbe, los ganados

Los crujidos ignoran resonantes

De las hondas, si en vez del pastor pobre

El céfiro no silba, o cruje el robre.

 

Mudo la noche el can, el día dormido

De cerro en cerro y sombra en sombra yace.

Bala el ganado; al mísero balido,

Nocturno el lobo de las sombras nace.

Cébase —y fiero deja humedecido

En sangre de una lo que la otra pace.

¡Revoca, Amor, los silbos, o a su dueño,

El silencio del can siga y el sueño!

 

En efecto, como en estas octavas de Góngora (de su Polifemo), el hálito de la Primavera se extiende y se dispersa, embriagándonos con su pasión, haciendo que no nos importe dejar lo que estamos haciendo, lo que supuestamente parece necesario, para, mejor, inclinarnos la siempre impostergable urgencia de amar el mundo y renovarlo al tiempo que nos renovamos a nosotros mismos.