Por mucho tiempo los tatuajes se han asociado a valores negativos en el marco de una sociedad que privilegia la higiene —en cualquiera de sus expresiones— como reflejo de la “honorabilidad” de una persona. Prejuiciosamente, tener tatuajes se remite a un comportamiento propio de clases bajas y marginadas, de delincuentes y miembros de sectas secretas que poco o nada aportan al progreso de la humanidad, un pensamiento que sin duda suena anacrónico y caduco pero que, en países como México, tiene una sorprendente vigencia.
Al menos esa es la realidad que refleja una encuesta realizada recientemente por OCC Mundial, firma que por medio de Internet se aboca a contactar empleadores y posibles empleados.
Según OCC, 7 de cada 10 personas consideran que tener tatuajes es motivo de discriminación social, mientras que 6 de cada 10 piensan que esta encuentra una expresión particular en el ámbito laboral.
La muestra constó de 2500 personas asiduas a la página, de las cuales un 77% asegura que la marginación a la que aluden se relaciona, por ejemplo, con tener menos oportunidad de conseguir el mismo trabajo que una persona sin tatuajes. Como explicación a este comportamiento, solo 3 de cada 10 suponen que este se debe al vínculo —imaginario o real— que existe entre el tatuaje y ciertas enfermedades que se transmiten por una mala práctica.
Curiosamente, entre estos mismos encuestados pocos se definieron francamente a favor de las personas tatuadas, pues a pesar de aceptar la marginación o segregación, una vez que se les planteaba la posibilidad de encontrarse del otro lado y ser ellos quienes tuvieran la oportunidad de contratar a alguien con tatuajes, entonces tan solo el 29% aceptó que lo haría si los tatuajes estuvieran en un área visible del cuerpo, 32% si lo tatuajes se encontraban en áreas no visibles y 36% condicionó la hipotética contratación al tipo de trabajo que desempeñaría el individuo.
Relacionada con esta variable un apartado final exploró las razones por las cuales el encuestado no contraría a una persona tatuada: 68% no lo haría por cuestiones de imagen, 39% por asociar los tatuajes con falta de profesionalismo y 30% por considerarlo un signo de rebeldía.
[CNN]









Hola, Mariana, más que criticarte por tu forma de pensar (que es muy respetable) quiero compartir mi historia y mi opinión en este momento, por un lado me parece que has exagerado un poco al expresar que no reconocerías a tu hijo como tal, ya que para cuando decida ponerse un tatuaje lo amaras con cariño de madre, lo que no te dejará odiarlo;por otro lado yo pensaba que las personas tatuadas eran flojas y malas, lo cual ahora ha cambiado , pues tengo a mi novio que está tatuado, cuando lo conocí no sabía que estaba tatuado y entonces me enamoré de su persona, después se hizo otro de un balón de football americano, por que el juega y le apasiona, con esto voy a que, en mi mas sencilla opinión, no deberías de juzgar a las personas por que quieran llevar un dibujo eternamente en su piel, yo ahora te preguntaría, ¿te daría asco una persona que decidió tatuarse el rostro de su mamá (ejemplo) por que murió de cáncer? ¿o te daría asco una persona que tiene tatuado el balón de americano, solo porque es su pasión?¿o te daría asco que tu novio decidiera tatuarse un beso tuyo por que te ama demasiado?, digo primero debes conocer la razón, el motivo por lo cual tomaron esa decisión, ¿no lo crees así? También permitirte conocer a la persona, digo cada uno tiene su historia y al igual que tu expresas por este medio, a la mejor ellos se expresan con tatuajes,y ¿ por que no permitirte escucharlos, así como te escuchamos a ti?no pierdes nada y bueno no dejan de ser personas como tu y yo solo que con un accesorio más