*

X

Publicidad de medicinas psiquiátricas japonesas: inquietante catálogo de demonios mentales

Salud

Por: pijamasurf - 01/21/2013

La mente humana, perfecta como se dice que es, posee un lado oscuro que, desde siempre, ha inquietado al hombre, una presencia que, dependiendo de la época, se ha reverenciado o intentado ignorar pero que, a pesar de todo el proceso civilizatorio, del desarrollo de la techne y la cultura, es imposible desaparecer.

Por esto mismo el imaginario que se ha tejido en torno a las enfermedades mentales, su simbología y su catalogación, revelan con elocuencia la manera en que cada sociedad codifica esos demonios, los aprehende y los conceptualiza.

En este caso ofrecemos una suerte de bestiario que se nutre de la publicidad japonesa del siglo XX para medicinas psiquiátricas, un álbum familiar de psicopatologías que expresa gráficamente eso que cientos o miles de personas ponen en palabras cuando se encuentran frente al especialista, el amigo o sí mismos, en ese momento crítico en que el mal los ha avasallado lo suficiente como para forzarlos a pedir ayuda: la sensación de sentirse divido, fragmentado, cegado, taladrado por una gota persistente de agua sobre la cabeza, perseguido por un ser descomunal e invencible, ansioso de un refugio calmo donde ocultarse, vigilado y tantas otras descripciones a las que se ajusta el pesar mental de las enfermedades de los nervios.

Una galería inquietante, estremecedora incluso, cuyo carácter ominoso se ve acentuado por la singular visión de mundo de la cultura japonesa.

[psychodoc]

Te podría interesar:

Médicos ingleses prescriben lectura de poesía y novela como cura para la depresión y la ansiedad

Salud

Por: pijamasurf - 01/21/2013

Como parte del tratamiento contra la depresión y la ansiedad, asociaciones médicas y de bibliotecarios en Inglaterra se unen para prescribir la literatura como cura para estas enfermedades mentales.

En Pijama Surf hemos hablando en varias ocasiones sobre el poder empático de la literatura, ese rasgo netamente humano que hace a la letra escrita vehículo de conexión y de lazo, de experimentación en carne propia de emociones, situaciones y pensamientos aparentemente ficticios pero que nuestro cerebro es capaz de volverlos casi reales. Desde Aristóteles hasta Roland Barthes y teóricos más cercanos, en nuestra época, a la neurociencia en su cruce con la estética, se ha documentado profusamente esa posibilidad transformadora de la literatura.

Siguiendo un poco esta tendencia, médicos en Inglaterra se preparan para prescribir la lectura de poesía y narrativa a enfermos mentales como parte de su tratamiento terapéutico.

Apoyados por el gobierno del país y en colaboración con asociaciones locales de bibliotecarios, los doctores comenzarán a enviar a sus pacientes que sufren ansiedad y depresión a su biblioteca más cercana en busca de determinados títulos, en particular de poesía y novela, aunque también del llamado género de “autoayuda”.

La lista de libros fue elaborada por la asociación Reading Agency, en incluye títulos explícitos como El manual para sentirse bien (The Feeling Good Handbook) pero también una interesante selección de “Libros para boostear tu ánimo”, en la cual se incluyen obras de conocidos humoristas anglófonos como Bill Bryson o el clásico Breve historia del mundo del historiador del arte Ernst H. Gombrich.

La iniciativa permite que los médicos ordenen en su receta una membresía a la biblioteca que el paciente tenga a la mano, así como acceso inmediato a los títulos recomendados.

Se trata, sin duda, de un proyecto loable que, por nuestra parte, apoyamos de dos manera. La primera, compartiendo una cita de Kafka que quizá haga reflexionar a alguien sobre el poder curativo de la lectura y, por otro lado, adjuntando en este post una versión en PDF y descargable de Breve historia del mundo, de Ernst H. Gombrich. 

Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro.

Kafka, en carta a a Oskar Pollak (1904).

 

 ¿Tú qué libro recomendarías para romper ese mar congelado que llevamos dentro? 

También en Pijama Surf:

¿Puede la poesía transformar el mundo? ¿Cuál es el valor ético de la literatura?

Literatura y neuroprogramación: un código abierto para subir tu propia ficción a la realidad

¿De qué sirve actualmente tener “cultura general”?

[NYT]