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Presidente de Gambia proyecta tratamientos herbales para los pacientes de SIDA

Salud

Por: pijamasurf - 01/04/2013

Yahya Jammeh, el presidente de Gambia, declaró en su conferencia de prensa de año nuevo que planea construir un hospital de 1,111 camas, donde se ofrezca a los pacientes de SIDA un tratamiento a base de hierbas.

Parece que el propósito de año nuevo para Yahya Jammeh, el presidente de Gambia, es construir un hospital de 1,111 camas, donde se ofrezca a los pacientes de SIDA un tratamiento a base de hierbas. El martes 1° de enero, el presidente dio una declaración donde estima “tratar a 10,000 paciendes con VIH/SIDA cada 6 meses a través de la medicina natural”.

A pesar de sus intenciones, el plan de Jammeh ha suscitado controversia, pues este tratamiento herbal ha ganado la desaprobación e incluso el enojo de médicos occidentales. Algunos afirman que es dar falsas esperanzas a los enfermos.

La Organización Mundial de Salud y la ONU han mostrado su alarma porque el tratamiento de Jammeh requiere que los pacientes cesen sus medicamentos que atacan a los retrovirus.

En 2007, Jammeh anunció que había encontrado un remedio para curar el SIDA hecho con hierbas hervidas. Posteriormente, en octubre de 2012 declaró que 68 pacientes que habían seguido el tratamiento se encontraban sanos; dijo también que éste se trataba del séptimo grupo que fue dado de alta en estos 5 años.

La tasa de HIV en Gambia es relativamente baja comparada con otros países de África: el 2% de la población, es decir 1.8 millones de personas infectadas, de acuerdo con cifras de la ONU.

Por ahora, Jammeh espera que el hospital esté listo para 2015.

Existe cierta disidencia que afirma que el HIV puede tratarse por medios solamente naturales. 

[REUTERS]

 

Raro síndrome psicológico que afecta exclusivamente a estudiantes de medicina

Salud

Por: pijamasurf - 01/04/2013

Las condiciones en que viven diariamente los estudiantes de medicina son factores suficientes para desarrollar un mal psicológico que podría verse como la victoria de su imaginación sobre su percepción.

Hay enfermedades ligadas inevitablemente con ciertas actividades cotidianas, oficios y profesiones que se ejecutan a diario y en los cuales la mente y el cuerpo se ven comprometidos a pesar de los posibles efectos negativos que estos acarreen. Así, por ejemplo, los bailarines tienden a desarrollar problemas ortopédicos, las costureras y sastres de vista, los operadores de maquinaria sufren afectaciones en su oído.

En el caso de los estudiantes de medicina se ha documentado la existencia de una enfermedad que justamente toma su nombre de este estad previo a la obtención del título, ese periodo durante el cual un joven se enfrenta a escenario que solo conocía por sus libros, de oídas o tal vez por películas o series de televisión, novedad no del todo grata —heridas supurantes, miembros putrefactos, desconocidos de hálito penetrante describiendo sus síntomas— que se combina con la presión propia de las escuelas y facultades, caracterizadas regularmente por la exigencia y el rigor, los horarios extendidos, a veces la estrechez económica, el contacto continuo y sostenido casi exclusivamente con personas del mismo medio, etc.

Todo este cuadro alimenta una reacción psicológica que se conoce, con poca imaginación, como el Síndrome del Estudiante de Medicina, en el cual el susodicho aprendiz comienza a perder la batalla contra su imaginación y cree sentir los síntomas de alguna enfermedad. Curiosamente, la apendicitis es una de las fantasías más populares: tardan menos los estudiantes en aprender dónde se localiza el apéndice que en sentir una inflamación que pronto e irrefutablemente se autodiagnostican como un apéndice inflamado.

Se trata, como se ve, de una especie de hipocondría, una prueba de la capacidad de la mente concetrada y atenta que es capaz de sentir algo donde ese algo no existe: una picazón, un espamo, un tremor involuntario.

¿Quizá también un criterio para separar a los buenos de los futuros malos médicos?

Al respecto, unos versos de Hamlet, una advertencia que la reina Gertrude hace a su inquieto hijo príncipe de Dinamarca:

This the very coinage of your brain

This bodiless creation ecstasy.

Is very cunning in.

[Esto no es sino invención de tu cerebro.

La locura es muy hábil

Para estas creaciones informes]

[io9]