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Estudiante encuentra pedazo de riñón con forma de cerebro en su pieza de pollo Kentucky

Por: pijamasurf - 01/10/2013

En Colchester, Essex, Reino Unido, un joven de 19 años descubrió horrorizado un pedazo de órgano con la apariencia de un cerebro en una de las piezas de pollo que comía en un restaurante de la cadena KFC; la empresa cree que no se trata de un cerebro, sino de un riñón.

La comida rápida dista mucho de tener fama de saludable o benéfica, e incluso a su alrededor se han tejido algunos mitos que señalan la cuestionable procedencia de sus ingredientes o, como en este caso, el súbito y desagradable hallazgo en su interior de elementos totalmente inesperados.

En Colchester, Essex, al sureste de Gran Bretaña, Ibrahim Lango, un joven estudiante de 19 años, acudió a un restaurante de la cadena KFC, conocida por el llamado “pollo Kentucky”, en donde adquirió un paquete Gladiator que comenzó a engullir con singular entusiasmo.

Su sorpresa sería grande, sin embargo, cuando al partir una pieza de pollo descubrió en su interior un cuerpo extraño con toda la apariencia de un pequeño cerebro, una suerte de órgano sinuoso que Ibrahim describió como “un horrible cuerpo extraño arrugado”.

Asqueado y asustado, el joven arrojó inmediatamente el alimento y también sin pensarlo se acercó al personal del restaurante para quejarse, pero nadie le brindó ayuda de ningún tipo. Asimismo, cuando tomó una fotografía del hallazgo y la posteó en Internet, la cadena solo le contestó diciendo que el cerebro probablemente sería, en realidad, un riñón.

“Nunca comeré en KFC otra vez, ni en Colchester ni en ningún otro lugar”, declaró Ibrahim, un tanto traumatizado, a medios locales.

En Ecoosfera: 5 objetos asquerosos encontrados en comida rápida.

[Huffington Post]

Vladimir Franz: el hombre enteramente tatuado que busca la presidencia de la República Checa

Política

Por: pijamasurf - 01/10/2013

Los tatuajes no afectan, en modo alguno, la capacidad intelectual, laboral o de cualquier otro aspecto del desempeño de una persona. Para muestra, Vladimir Franz: profesor universitario, pintor y compositor de ópera que compite por la presidencia de la República Checa.

Los prejuicios contra las personas que se tatúan por desgracia siguen siendo comunes, particularmente por parte de personas que no entienden que el aspecto poco o nada tiene que ver con la capacidad intelectual, profesional o de cualquier otro aspecto del desempeño de una persona.

Para demostrarlo así, Vladimir Franz —profesor universitario, pintor y compositor de ópera— decidió presentar su candidatura para la presidencia de la República Checa. Y si bien a Franz parecen no faltarle cualidades, hay una que al menos lo distingue inmediatamente del resto de sus competidores y aun de casi cualquier habitante del país: tiene la piel enteramente tatuada, desde la cabeza hasta los dedos de los pies.

El hombre no tenía pensado incursionar en la vida pública de su país de esta manera, pero un grupo de amigos y admiradores lo animó para enlistarse como posible presidente de la nación europea. Y si bien incluso en este punto lo consideró irrealizable, cuando otras personas le ofrecieron trabajar voluntariamente en su campaña, entonces no lo pensó más.

Y contrario a lo que podría pensarse, Franz obtuvo pronto más apoyo popular del que esperaba. Hacia finales del 2012 reunió 88 mil firmas a favor de su candidatura, notablemente más de las 50 mil que piden las leyes locales para participar en las elecciones sin estar afiliado a un partido político. La aprobación proviene sobre todo de la población joven, pero igualmente la simpatía se encuentra en otros sectores demográficos.

El profesor busca sobre todo revertir los malos hábitos de un sistema político corrupto que no ha cumplido con las promesas fijadas luego de la caída del comunismo, hace más de veinte años, a pesar de las administraciones insignes del dramaturgo Václav Havel y el reputado economista Václav Klaus (a quien, por cierto, Franz califica de “error fatal”).

Además de Franz, otras ocho personas compiten por la presidencia de la República Checa, siendo favoritos los ex primer ministros del país Jan Fischer y Milos Zeman, cercanos ambos a los intereses de la Unión Europea.

En cualquier caso, resulta por lo menos un motivo de reflexión que si bien en la política estamos acostumbrados a ver personajes de traje y corbata, de faldas grises y joyas discretas pero suntuosas, ensayando a cada momento gestos acartonados y un tanto en los que siempre cabe la sospecha de la falsedad y la hipocresía, la actitud de Vladimir Franz es por lo menos admirable, él que no teme mostrar su autenticidad y, por el contrario, hace de esta la mayor de sus fortalezas.

[Guardian]