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¿Por qué ahora el amor dura tan poco?

Investigación de 15 años en más de 1700 matrimonios muestra que, en promedio, el impulso de felicidad de la pareja recién casada dura apenas un par de años, después de lo cual ambos vuelven al estado de felicidad previo (algo que tampoco es tan drástico como parece).

Por: pijamasurf - 03/12/2012 a las 18:12:12

A diferencia de épocas pasadas, actualmente las relaciones amorosas se caracterizan por una duración más bien abreviada. Impresión que un equipo multinacional de investigadores ha confirmado luego de estudiar por 15 años a 1761 matrimonios.

Este extensivo estudio evaluó la multitud de parámetros que determinan la existencia del amor entre dos personas, desde la pasión sexual hasta la “adaptación hedónica”, las razones por las cuales dos personas se unen en un compromiso que de inicio parece auténtico y duradero y, sin embargo, con el paso de los años, corre el riesgo de debilitarse y aun desaparecer.

¿La conclusión? El boost de la felicidad que usualmente se detona con el matrimonio, dura en promedio solo un par de años, después de lo cual cada miembro de la pareja vuelve a ser tan feliz como lo era antes de casarse (lo cual, bien mirado, tampoco es tan trágico ni tan funesto como parece).

El estudio también encontró que la excitación del periodo de luna de miel vuelve luego de entre 18 y 20 años, cuando los hijos comienzan a salir del hogar familiar: la libertad recuperada se convierte en un redescubrimiento del ser amado.

Pero lejos del engolosinamiento propio de estos temas, el fenómeno está determinado por un factor que los investigadores denominan “adaptación hedónica”, una suerte de racionalización de la novedad que también se aplica en otros ámbitos como el trabajo, las ropas recién adquiridas o el lugar desconocido adonde se llega a vivir.

La adaptación hedónica —escribe Sonja Lyubomirsky en la reseña del New York Times sobre el estudio— es más probable cuando experiencias positivas se encuentran involucradas. Es cruel pero cierto: estamos inclinados, fisiológica y psicológicamente, a tomar como un hecho dado las experiencias positivas. Nos movemos mucho hacia lo hermoso. Nos casamos con una pareja hermosa. Nos ganamos nuestro camino hacia la cima de nuestra profesión. ¡Qué emocionante! Por un tiempo. Después, como si estuvieran impulsadas por fuerzas autónomas, nuestras expectativas cambian, se multiplican o se expande y, conforme esto sucede, comenzamos a dar por sentadas las otrora nuevas, mejores circunstancias.

Asimismo, hay razones evolutivas y prácticas por las cuales el amor no puede mantenerse vehemente por tanto tiempo, pues la obsesión llegaría a niveles patológicos que nos impedirían realizar las otras tareas de nuestra cotidianeidad. Curiosamente, el estado del enamoramiento guarda una enorme semejanza, psicológicamente, con la adicción y el narcisismo, entre estas la circunstancia de que si no se detiene, termina por generar amplios daños.

Por otro lado, la diferencia entre la manera en que un hombre y una mujer conciben el sexo dentro de una relación, obedece a que la idea de sexo apasionado en las mujeres depende mucho más que en los hombre de la idea de novedad.

Tal vez los resultados y las conclusiones causarán polémica, lo mismo bajo el argumento de la imposibilidad de generalizar en temas de este tipo que la dificultad para medir lo relacionado con las emociones, pero al menos vale la pena conocer el estudio para reflexionar sobre nuestras propias relaciones (o falta de ellas).

[NYT]


Comentarios

  1. Jose dice:

    Se pueden hacer varios apuntes.

    -Se demostró en una investigación que hay parejas que siguen enamoradas tras décadas.

    -Se puede llevar una vida productiva estando enamorado. Si no fuera así los enamorados perderían su empleo, a no ser que el amor durara un período de semanas como mucho, que no suele ser el caso. Y diré más: creo que esa energía puede ayudar mucho a ser mejor en todos los aspectos de la vida.

    - Lo que dice de las mujeres y la novedad, encuentro que es cierto pero no hay que tomarlo como una novedad en cuanto a persona, sino que hay que sorprenderla con situaciones nuevas. El mismo estudio dice que se revive la luna de miel cuando los hijos se van de casa.

    Así que no hay que generalizar, el amor puede durar toda la vida, y ser algo maravilloso, pero esto requiere suerte, voluntad y conocimiento del otro y de uno mismo.

  2. Cristian HG dice:

    Hola, yo pienso que es relativo el estudio, así como la mayoría de investigaciones que se hacen día tras día, en torno al amor, al sexo, al matrimonio y variables como la duración. No es que sea una conclusión única es el contexto en el cual se realiza. En fin, enamorarse o no, yo creo que el asunto esta es en buscar el equilibrio en pareja, no atarnos al compromiso y ser muy consecuentes con la planeación de un hijo, no amarrarnos a ellos, no amarrarnos al amor. La felicidad no esta en tener un niño, escribir un libro y plantar un árbol, mas allá de eso el hecho de ser feliz implica voluntad disciplina y pasión por lo que somos y hacemos, siendo así nuestra pareja otro protagonista de una historia de roles, esta noche podrán ser nuestro cómplices y amantes y ya mañana nuestros “te lo dije”…. Señores y señoras inteligencia emocional ante todo.

  3. jeybier dice:

    la sociedad ha determinado el modo en que las relaciones se deven llevar y el tiempo que estas deven durar, de no ser asi no nos entregariamos a los impulsos mas primarios como es la insatisfaccion y el deseo , y no se guardadria ese sentimiento de permanecer querido ho amado por una sola persona, con la cual compartir una vida, en conclucion pienso que hay pocas personas pensantes cada dia , ese circulo se reduce con el paso del tiempo, las relaciones por instinto y sadisfaccion se reducen a promiscuidad , si cambiaramos el consepto de compartir sabriamos y nos veriamos de otra forma como especie, a su vez todo el entorno cambiaria por que cada uno desata su propia guerra y su propia furia en la pareja en cuestion sin llegar a construir algo que dejar a los demas, pensemos que el tener una sana relacion comienza con una mente sana, capaz, y comprometida por el bien de nuestra y todas las especies , esto va mas aya de un simple beso y en ese simple beso estaremos cambiando el destino de una nueva forma de vida para nuestras especie.

  4. GustavoVzla dice:

    En los 30s podías tardar todo un día para hacer una Hamburguesa. Ahora en 5 minutos tienes una lista.. tal vez eso explique las cosas.

  5. Gloria Talamantes Pérez dice:

    “Werther” es el libro que mejor ilustra las emociones y cambios que se dan en el enamoramiento.

  6. Ciula dice:

    También de pronto me viene la idea de que ahora conocemos a las personas desde su perfil digital, esto arroja gran parte de información que en un principio cautiva, después, esa persona se vuelve real y con esto (más el tiempo) ocurre el desencanto. Ahora a ella le llama la atención alguien más de su red digital y a él también. Y aunque no necesariamente llega a conocer a la nueva persona este impulso saca a ambos de su relación actual, no se. Les recomiendo el cuento ‘What we talk about when we talk about love’ de Carver.

  7. Andrés dice:

    Recomiendo dos versiones del amor. “Las tribulaciones del jóven Werther” de Goethe. Y “Amor líquido” de Zygmun Bauman.

  8. Ricardo dice:

    me parece bastante limitado que el reportaje se haga solo en relación a parejas heterosexuales, excluyendo la realidad de un importante porcentaje parejas. Creo que resultaría interesante indagar en la situación de las parejas homosexuales para ser más incluyente y acorde a la realidad contemporanea este tipo de reportajes :)

  9. Pepito dice:

    Es muy sencillo, porque se habla de amor cuando lo que hay es calentón. En una sociedad como la nuestra donde lo que prima es el folleteo (y te lo meten hasta en las películas de sobremesa), es lógico que la gente confunda lo importante de verdad con lo sexual, y así dura tan poco el amor.

  10. Memowill dice:

    Ahora comprendo en cierta medida por qué antes en el medievo el amor era considerado una enfermedad, el dolor que se a su vez se contraste con el ímpetu o la tenacidad, pero casi siempre atisbada en la necedad…



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