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¿Las supermodelos merecen más derechos laborales?

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/04/2012

¿El despiadado mundo del modelaje podría humanizarse si las mujeres que lo habitan recibieran los mismos derechos que cualquier trabajador?

Como sabemos, el mundo del modelaje se caracteriza por su crueldad para con las mujeres que lo habitan, el trato despiadado que parece filtro único y condición necesaria en un contexto de intensa competencia. Además, si tenemos en cuenta que muchas de las que se enlistan en las filas de las supermodelos lo hacen a edades más o menos tempranas —entre los 13 y los 14 años— esta agresividad hacia las mentes y los cuerpos femeninos se vuelve todavía más preocupante.

En esta profesión las historias de abuso sexual y drogadicción son comunes: lo primero como la aduana que se paga para salir adelante y lo segundo como la vía que se elige para sobrellevar el destino elegido.

Hace unos días Sara Ziff, modelo ella misma y también directora de cine, publicó en la BBC un interesante análisis sobre la vida de las supermodelos, la cual registró en el documental Picture Me (2010) que tardó 5 años en filmar, con la intención de dar voz a las mujeres que la industria usualmente mantiene silenciadas.

Ziff remarca especialmente el hecho de que el mundo del modelaje se ha apoya en lo que duda en denominar la fuerza laboral infantil, obsesionado como está por el patrón corporal adolescente, la “extrema juventud” que se valora como casi ninguna otra característica.

Para la modelo, este es un ideal un tanto perverso que parece privilegiar conceptos como la inexperiencia y la vulnerabilidad: un “síndrome de Peter Pan” en la moda que impone dietas severa a quienes comienzan a mostrar los signos propios del desarrollo corporal.

Ese es el ambiente usual en donde las historias trágicas se multiplican diariamente, tanto como nuevas niñas y jóvenes se unan al medio, quizá no del todo conscientes de que con su decisión contribuyen a reproducir y perpetuar estos mecanismos de humillación que lo mismo ejercen los agentes que los fotógrafos o las propias modelos de mayor edad, con cierta complacencia tácita por parte del resto de la sociedad, que se ha acostumbrado un poco a reducir a objetos a estas mujeres.

[…] corregir estos abusos comienza con ver a las modelos a través de un lente distinto: no como imágenes deshumanizadas, sino como seres humanos que merecen los mismos derechos y protecciones que todos los trabajadores.

[BBC]

Adam Lanza, de 20 años, después de asesinar a su madre en su propia casa, irrumpió en la escuela primaria Sandy Hook Elementary en Newton, Connecticut, y con un rifle de asalto Bushmaster .223, una pistola Glock y otra Sig-Sauer mató a 20 niños y seis adultos

Columbine, West Nickel Mines, Read Lake, Westrand Mall, Virgina Tech o Aurora, todos estos lugares tiene un elemento en común, un fuerte sonido seco y otro y otro más, un “loud bang”, como dirían en Estados Unidos. 

 Hoy, Adam Lanza, de 20 años, después de asesinar a su madre en su propia casa, irrumpió en la escuela primaria Sandy Hook Elementary en Newton, Connecticut, y con un rifle de asalto Bushmaster .223, una pistola Glock y otra Sig-Sauer mató a 20 niños y seis adultos. Después del asalto Adam se quitó la vida.

La locura y el infierno para los niños de Sandy Hook comenzó cuando Adam Lanza decidió, por aún motivos desconocidos, visitar la escuela donde su madre era maestra de kindergarden. Para los padres de los niños de esta próspera comunidad de apenas 27 mil habitantes a 100 kilómetros de Nueva York, la tragedia sólo comenzaba. 

Las imágenes de la policía con niños llorando o en estado de shock circulan por la web alrededor del mundo y el gobernador del estado de Connecticut afirma que el “mal” apareció hoy en su estado. El gobernador pierde de vista, como muchos otros, los problemas que enfrenta la sociedad estadounidense. Esto no es un evento fortuito, es el resultado de una construcción social y los eventos así lo muestran. 

 La crisis psico-emocional de la sociedad estadounidense se confirma ante el hecho de que si bien en muchas sociedades “desarrolladas” estos eventos son una realidad, su cotidianidad en los Estados Unidos es, o debería de ser, preocupante. 

Hoy, muchas voces claman por el control de armas. Y otras muchas lo enfrentan, apoyadas por Fox News o la National Rifle Association sueltan dinero a diestra y siniestra para que el negocio de la venta de armas continué bajo el seudo pretexto de la protección de las libertades. 

La segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos protege el derecho de que los ciudadanos tengan armas. En los Estados Unidos cualquier persona mayor de 21 años puede entrar a un Walmart, llenar un formulario y comprar un arma. Fuera de México y Estonia, en los últimos años, Estados Unidos es el país más violento de los miembros de la OCDE. Hoy hay más de dos millones de estadounidenses que viven en prisión.  Existen cerca de 270 millones de armas de fuego en manos de civiles. Pero el control de armas sólo resuelve la última parte de una cadena, de una tragedia.

La tragedia social es la que afecta a ésta nación. Valores confusos, guerras absurdas, polarización política, prohibición de drogas ilegales pero abuso de substancias legales, bullying, consumismo, competencia rapaz, por decir algunos. ¿En qué clase de hogar vivió Adam para decidir hacer un acto de ésta naturaleza? 

 Tal vez, lo que ocurre es lo que Pearl Jam en alguna canción escribió:

Daddy didn't give attention   

To the fact that mommy didn't care  

(Papi no ponía atención

al hecho de que a Mamá no le importaba) 

Twitter: @juanmortega