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Con una votación que en poco o nada representa a la vasta cantidad de usuarios, Facebook tiene la puerta abierta para decidir sin la opinión de estos lo que hará en el futuro con tus datos personales.

Es conocida la división que hizo Platón de las cuatro grandes formas de gobierno que podía desarrollar una sociedad, que a su vez, en cierta forma, podrían reducirse a dos grandes principios en relación con la manera en que se ejerce el poder: o se trata del gobierno de unos cuantos privilegiados sobre el resto, o las decisiones comunitarias son tomadas por la mayoría de la población: o se trata de una tiranía o de una democracia.

De algún modo estos modelos se repiten dondequiera que exista una pluralidad de personas coexistiendo en el mismo tiempo y lugar, y Facebook no es la excepción.

Hace unos días, esta que es la mayor de las redes sociales, la más utilizada en prácticamente todos los países del mundo, llamó la atención por someter a la consulta de sus usuarios los cambios que podrían realizarse en sus políticas de privacidad, polémicas en sí mismas. Y si bien el asunto fue relativamente difundido, al final solo votaron aproximadamente 650 mil personas, una fracción mínima comparada con los mil millones de usuarios que Facebook registró en octubre pasado.

¿El resultado? 88% a favor de que haya cambios en la política de privacidad, 12% en contra. Una apabullante votación que, por supuesto, Facebook pasará por alto.

Paradójicamente, hay quienes consideran que este era el fin perseguido por la compañía de Mark Zuckeberg: mostrar que el grueso de la población —incluso en Facebook, mecanismo de la normalidad que no tendría por qué ser la excepción— es suficientemente indiferente para dejarse de preocupar por algo tan importante como el uso que se le da a su información personal.

En el futuro —escribe Will Oremus en Slate— Facebook podrá señalar la supermayoría silenciosa que no fue capaz de molestarse 5 minutos para preservar el privilegio de opinar sobre cómo se utilizan sus propios datos.

Y quizá esto sea bien merecido, una justa recompensa a la sumisión que hemos vuelto costumbre.

A propósito, un par de frases del Discurso de la servidumbre voluntaria de Etienne de La Boétie:

Los hombres sólo desdeñan, al parecer, la libertad, porque, de lo contrario, si la desearan realmente, la tendrían. Actúan como si se negaran a conquistar tan precioso bien únicamente porque se trata de una empresa demasiado fácil.

Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él, o que lo tambaleéis, sino simplemente que dejéis de sostenerlo.

[Slate]

Hombre cae del cielo y conmociona a barrio londinense; aún no hay explicación al respecto

Por: pijamasurf - 12/11/2012

El barrio de Mortlake, al oeste de Londres, se vio conmocionado cuando apareció un cuerpo que, después se descubrió, presentaba claras señales de haber sufrido una caída libre, probablemente desde un avión que se dirigía al aeropuerto cercano de Heathrow; las autoridades no pueden explicar lo sucedido.

En septiembre pasado, los vecinos del barrio de Mortlake, en el oeste de Londres, vieron quebrada la tranquilidad matutina de su domingo con la aparición de un cadáver en la acera de Portman Avenue, cerca de una tienda de conveniencia, otra de lencería y una más de remedios médicos chinos.

Al principio, como suele ser la deducción más inmediata, se pensó que se trataba de una víctima de asesinato, un hombre que tuvo el infortunio de ser muerto en ese sitio. Sin embargo, el análisis posterior del cuerpo reveló circunstancias francamente imprevistas.

De acuerdo con el peritaje, el hombre había sufrido una caída libre, probablemente de un jet que transitaba en dirección al aeropuerto cercano de Heathrow.

El cuerpo no traía consigo identificaciones de ningún tipo, salvo por su propia apariencia: un adulto de origen africano, de entre 20 y 30 años, de jeans, tenis y una sudadera gris, quizá de Angola porque se tiene registro de un avión proveniente de dicho país que aterrizó en Heathrow. Sin embargo, más allá de eso, poco o nada se sabe más sobre el asunto.

Los vecinos, por supuesto, dan testimonio de su horrorosa sorpresa. Otros, en especial una pequeña comunidad de angoleños que residen en la zona, se reunió para alzar oraciones por el difunto y colocar una ofrenda floral.

“Pienso, ¿de qué estaba huyendo? ¿Qué le hizo pensar que podría? ¿Cómo lo sabrá su familia? Ahora es un alma perdida, su padre y su madre probablemente estén esperando que se ponga en contacto”, declaró una de las vecinas.

El domingo pasado, un vocero de la policía londinense que pidió mantenerse en el anonimato, reveló que el hombre tiene un par de tatuajes en su brazo izquierdo: las letras Z y G con una línea horizontal sobre la Z. Asimismo, la conjetura del origen nacional tampoco es muy sólida, pues se basa únicamente en “evidencia circunstancial”, según la propia policía angoleña con quien las autoridades se pusieron en contacto para tratar de identificar al hombre.

Según algunos testimonios, algo similar había sucedido algunos años antes, aunque la policía parece no tener registros al respecto.

[NPR]