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Cómo hacer que se legalice la marihuana (siguiendo los ejemplos de Washington y Colorado)

Las campañas políticas en pro de la legalización de Colorado y Washington son estimulantes ejemplos a seguir en la preparación del terreno para nuevos casos de éxito; aquí una reconstrucción de algunos de los elementos claves que llevaron a estos estados a conseguir la legalización

Por: Alejandro de Pourtales - 05/12/2012 a las 21:12:55

La reciente legalización de la marihuana en los estados de Washington y Colorado, en Estados Unidos, además de ser motivo del festejo de fumadores de marihuana y pensadores liberales por igual, merece un análisis detallado de las claves que propiciaron su triunfo en las urnas. El éxito de estas emiendas tiene como eje conductor la organización política de la sociead civil para persuadir al electorado utilizando los mismos mecanismos de propaganda y difusión que tradicionalmente determinan el éxito de una campaña, entre partidos, en Estados Unidos: los medios de comunicación, las donaciones, el apoyo de figuras públicas reconocidas y los mensajes estratégicos orientados a sectores específicos de la población. Pero más allá de esta cohesión sociopolítica, la realidad es que el terreno en estos estados había sido preparado por décadas de evolución en cuanto a las políticas relacionadas con las drogas y la libertad de la información. Esto quizás sea lo más importante si se quiere iniciar un movimiento en pro de la legalización de la marihuana en cualquie sitio: empezar desde ya a concientizar a la población de los verdaderos efectos de la marihuana, incluyendo sus propiedades medicinales, informar sobre las consecuencias de la guerra contra las drogas e intentar propagar este mensaje a una mayor audiencia, lo cual puede exponenciarse rápidamente si  se logra que se sumen celebridades o autoridades legitimadas.

En Washington vemos calaramente como las cosas han cambiado. Hace 25 años, el gurú de las revistas de viajes Rick Steves llamó por teléfono a una estación de radio para manifestar su opinión en contra de las leyes que penalizan el consumo de marihuana en Estados Unidos. En esa ocasión Steves tuvo que dar un nombre falso, ya que hacer pública su opinión en ese momento podría haberle causado problemas en su negocio. Y es que hay que recordar que existe todavía en Estados Unidos la herencia de la propaganda anti-marihuana de los famosos Reefer Madnesss, películas y anuncios que proyectaban una imagen de la marihuana como una droga temible que podía convertir a los jóvenes en zombies –o peor hacerlos caer en conductas sexuales deshinibidas. En el 2011, las cosas habían cambiado y Steves fue, utilizando toda su fama, una de los promotores más vocales de la campaña para legalizar la marihuana en Washington. Este jueves 6 de diciembre las mieles de este trabajo político podrán ser cosechadas, cuando entre en efecto la nueva ley, y cientos de personas “despeguen” en una celebración bajo la emblematica Aguja Espacial de Seattle.

Washington y Colorado fueron dos de los primeros estados en los que se legalizó la marihuana médica, por lo que tuvieron tiempo para esparcir esta cultura y desengañar a la sociedad. Sin embargo, los activistas habían chocado con pared en ocasiones anteriores. En el 2006 en Colorado se había votado en contra de legalizar la posesión de una onza de marihuana; en el 2010 en Washington ni siquiera pudieron llevar la propuesta a las urnas. Uno de los aspectos que inclinó la balanza fue dar a conocer la injusticia que significa en muchos casos pasar años en la cárcel por fumar marihuana, algo que solamente se llega a entender bien cuando personas que fuman marihuana son parte de la comunidad y muestran no ser de ninguna manera lo que se piensa como un criminal

Desde su fundación el National Organization for the Reform of Marijuana Laws, una organización civil de carácter nacional, se ha enfocado en difundir la injusticia de las leyes en contra del uso de la marihuana recreacional (desde 1965 más de 20 millones de estadounidenses han ido a la cárcel por una ofensa relacionada a la marihuana). Esta y otras organizaciones se han encargado de dar a conocer datos duros sobre los efectos de la guerra contra las drogas.La inefectividad de la política anti-legalización se ve ilustrada por el hecho de que en 1991 los arrestos por marihuana en Estados Unidos eran menos de 1 tercera parte de todos los arrestos relacionados con las drogas, actualmente son más del 50% –el 90% por pequeñas cantidades– y evidentemente la marihuana sigue siendo fácil de conseguir.

Para la campaña política pro legalización, señala el abogado Brian Vicente,  una de las personas que escribió la enmienda 64 en Colorado,  fue importante tomar en cuenta que muchas personas no están a favor de la marihuana o no les gusta, pero existe un deseo ferviente por acabar la guerra contra las drogas. “Si podemos enfocar nuestra atención en las ganancias económicas, en cómo podríamos redirigir los recursos de policías y generar conciencia en lugar de enfocarnos en la marihuana, ese mensaje funciona”. El primer anuncio de TV en Washington el verano pasado mostraba a una mujer madura diciendo que no le gustaba la marihuana, pero que adherirle un impuesto llevaría dinero para las escuelas y hospitales y liberaría recursos policiales  (según cifras de la campaña el anuncio aumento la aceptación de la enmienda en mujeres de  30 a 50 años un 18%). Es necesario construir un mensaje no para personas que fuman marihuana.
 
Otra de las claves fue encontrar mensajeros. Steves regularemente aparece en programas de radio y TV y tiene el aspecto de un”nerd creíble”, como el mismo lo dice. En el 2008 el ex fiscal de Seattle y miembro de una longeva familia republicana, John Mckay, se sumó a la campaña y exhortó a regular la marihuana como se hace con el alcohol. Pete Holmes, ex director de salud, directivos de la Universidad de Washington y la editorial del Seattle Times también se subieron a la campaña, aportando respetabilidad a la enmienda.

Otro de los aspectos importantes fue escribir la enmienda de manera que se ajustara a la idiosincracia el lugar. En Colorado, con una enorme industria de marihuana médica y mayor población universitaria, la ley que se pasó permite crecer marihuana en casa y no contempla un límite de consumo para el manejo; en Washington se pudo incluir el límite para conducir y prohibir la cosecha casera (además de que se mostraron estudios de que la legalización podría traer 500 mil millones de dólares al año para las escuelas, el sistema de salud y la prevención). Cada sociedad es distinta.

En Washington, la campaña logró conseguir donaciones de hasta 1.6 millones de dólares, dinero suficiente para luchar contra el siempre afluente dinero de los conservadores.  Colorado también recibió generosas donaciones.Celebridades y empresarios están ahora a favor de la legalización y tienen los medios para hacerlo realidad –pese a la fallida propuesta de California en el 2009.

En el 2014 y en el 2016 vendrán nuevas oportunidades de legalizar la marihuana en Estados Unidos. Según el sitio Marijuana Mayority, que recopila opiniones en favor de la legalización de personas tan dispares como Glenn Beck, Rahm Emanuel, Mick Jagger o Pamela Anderson, el 50% de los estadounidenses está a favor de la legalización; el 81% a favor de la legalización de la marihuana médica y el 72% a favor de que el consumo no sea penalizado con cárcel.  El camino está siendo zanjado desde ahora y hay algo sumamente prometedor, el recambio generacional. “Algo está pasando y no sólo está pasando en Washington y Colorado”, dice Andy Ko, de la Campaña para New Drug Policy del Open Society Foundations. “La reforma de la marihuana en este país sucederá al tiempo que los viejos votantes se desvanecen y llegan los jóvenes. Los legisladores ya no ven esto como algo que puede causarles un costo político”.

En Uruguay hemos visto también un paso importante al regular el estado la venta de marihuana. Portugal y Holanda son casos  de éxito en la decriminalización. En México la legalización no parece estar cerca –pese a que los ex presidentes, al concluir su término suelen pronunciarse a favor–, especialmente porque el tráfico de marihuana de este país concentra un enorme negocio para bancos internacionales (HSBC y Wachovia son algunos de los que se ha demostrado que han lavado dinero del narco) y la guerra contra las drogas que ocurre en México detona un negocio (en la venta de armas) y una agenda política de control (agencias de inteligencias y policías desplegadas y una sociedad en un estado de temor) que por el momento parece  ser inamovible en la verdadera intencionalidad política de Estados Unidos. Pero si empezamos a ver nuevos estados en Estados Unidos legalizar la marihuana y los casos son exitosos y países como México empiezan a crear organizaciones civiles que activamente informen y cabilden a favor de propuestas como la descriminalización o castigos más blandos a los consumidores, seguramente estaremos más cerca de ese paso evidente de libertad responsable que es poder fumar marihuana sin ser llevado a la cárcel y de dar un golpe a la mafia mundial que controla el negocio –la guerra– de la droga.

[Christian Science Monitor]

 Twitter del autor: @alepholo