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Revolución Sintérgica: Ser o no ser

La empatía es una cualidad que secretamente recorre toda la historia del ser humano, que mantiene unidos esos hechos cotidianos que se creerían minúsculos e intrascendentes pero que, de algún modo, en su clemente conexión con los otros, nos constituyen con mayor autenticidad.

Por: Sandra Arau Esquivel - 12/11/2012 a las 19:11:50

Vence a la realidad con la imaginación. Es donde nace la creación y el futuro.

Kim Dotcom

Es la historia de un niño llamado Ben. Ben tiene 2 años y medio y tiene cáncer cerebral. Ben está muy contento. Está contento porque ha pasado ya por 2 rondas de quimioterapia y radiación y por primera vez se siente bien, no se siente desagradable. Su padre está disfrutando al ver la felicidad de Ben. Mientras su padre cuenta la historia de Ben y su historia, su voz comienza a quebrarse y dice: “sabes, es muy difícil jugar con Ben, porque él piensa que todo es maravilloso pero yo sé algo que él no. Que se está muriendo.” Su papá habla de lo difícil que es jugar con Ben, sabiendo que en 3 o 6 meses, estará muerto. Sin embargo Ben es tan feliz, es tan bello. Así que su padre hace el mayor esfuerzo por disfrutarlo,  por estar alegre cuando está a su lado. En medio de esta pequeña historia, su padre reflexiona sobre lo asombroso que resulta darte cuenta qué poco tiempo te queda, y al decir esta frase, se funde con su hijo. Es como si el padre mismo se estuviera muriendo. 

El Dr. Zak utiliza un video animado de la historia anterior en el estudio sobre cómo responde el cerebro humano a la narración efectiva. El Dr. Paul J. Zak es pionero y líder en su país, Estados Unidos, en la rama de neuroeconomía la cual estudia las raíces neuroquímicas de la toma de decisiones humanas dentro del contexto del comportamiento económico. Sus recientes investigaciones han demostrado que el neuroquímico oxitocina es el responsable de comportamientos virtuosos, funcionando como la “molécula moral” del cerebro. Este conocimiento está siendo usado para comprender de una mejor manera las bases de la civilización y economías modernas, mejorar negociaciones políticas y económicas y para tratar pacientes con desórdenes neurológicos y psiquiátricos.

En su laboratorio estudió la historia anterior y encontró que suscita dos emociones primarias: una es aflicción y la segunda es empatía. Al tomar sangre antes y después de ver la historia a los participantes, encontró que el cerebro había producido dos neuroquímicos interesantes, uno es cortisol, el cual  hace que enfoquemos nuestra atención sobre lo importante. Notó, que mientras más afligido y más atención le prestes a esa sensación, mayor cantidad de cortisol produces. El segundo neuroquímico que encontró es oxitocina, que está asociada con el cuidar, con la conexión. Se presenta en correlación a la empatía y los que mayor cantidad de oxitocina produjeron, sintieron mayor empatía hacia la historia de Ben y su padre.  

Entonces hizo algo diferente después del experimento. Le dio la oportunidad a la gente de compartir dinero con extraños dentro del laboratorio. Y en efecto, aquellos que produjeron ambos —cortisol y oxitocina— tuvieron mayor probabilidad de donar dinero generosamente a un extraño. En otro experimento le dio la oportunidad a la gente de donar dinero a una beneficencia que trabajara para niños enfermos. Lo mismo sucedió. De hecho la cantidad de oxitocina producida en ambos experimentos, pudo predecir cuánto dinero donarían a un extraño o a una beneficencia. Esto comprueba que la narrativa puede cambiar nuestro comportamiento al modificar la química de nuestro cerebro.

Intentando ir un poco más lejos, se preguntó si sería posible predecir quién donaría dinero a la beneficencia antes de ver el video. Se repitió el estudio y esta vez, no sólo se tomaron muestras de sangre, se midieron las pulsaciones, conductancia de la piel y respiración. Gracias a estas mediciones adicionales, pudo identificar la reacción del cerebro a la aflicción y a la empatía, logrando predecir con un 80% de precisión quién donaría dinero a la beneficencia. A los participantes en el experimento se les paga 20 dólares. Aquellos que donaron dinero, en promedio, donaron la mitad de su ganancia.

Investigando más profundamente, usó imagen de proyección funcional del cerebro para identificar las regiones más activas del cerebro en el momento de ver el video, en comparación con otro video en el que Ben y su papá solamente paseaban por el zoológico. El resultado al ver el video cargado emocionalmente, fue que las áreas más activas fueron las asociadas con la teoría de la mente —o la comprensión de lo que hacen los otros— y áreas que son ricas en oxitocina, las que nos hacen experimentar empatía. El resultado al ver el video de 100 segundos de Ben y su papá caminando por el zoológico, fue que no sucedió nada. La gente se quedó en blanco. No tuvieron ninguna razón para utilizar ningún tipo de información porque no estaba pasando nada emocionalmente. Es esta la importancia de que cualquier tipo de narración esté cimentada en una estructura específica. Las historias son trascendentales porque nos llevan otros mundos y al hacer eso, transmutan la forma en la que nuestro cerebro trabaja y potencialmente la química de nuestro cerebro.

El Dr. Zak llevó al laboratorio lo que Aristóteles postuló en el año 334 A.C., la tragedia griega. En ella se narra la aventura del hombre, explorando los abismos y laberintos del alma. La tragedia griega es capaz, mediante una serie de sucesos que provocan piedad o terror, de lograr que el alma se eleve y se purifique de sus pasiones. A este proceso se le llama catarsis, la purificación interior que logra el espectador. El punto en común de la tragedia siempre es la lucha en contra de un destino inevitable que determinará la vida de los mortales y el conflicto entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses. En un principio se le otorgó a la tragedia griega  un profundo sentido religioso y formaba parte del culto público. Los actores y cantores eran respetados por los sacerdotes como personajes inviolables y sagrados.

Lo mismo sucede con los personajes de las tragedias de Shakespeare: el Rey Lear, Hamlet, Macbeth, y Otelo, son nosotros. Sus motivaciones y sentimientos representan los diferentes aspectos del sistema de pensamiento que todos compartimos. Sus dilemas, son los nuestros.

Tiempo después, al analizar la tragedia griega y shakesperiana, el alemán Gustav Freytag llamó arco dramático por primera vez a todos los aspectos particulares que necesita una historia para ser efectiva: planteamiento, acción creciente, clímax, desarrollo y desenlace. La historia de Ben y su padre hablando de la muerte de su hijo, contiene dichos aspectos. Tiene un arco dramático.

Hoy en día Hollywood lo ha perfeccionado a una ciencia. El aclamado por CNN como el ‘Gurú’ de todos los guionistas, Syd Field, es considerado por muchos como la mayor autoridad dentro del arte del guionismo en el mundo. Ha perfeccionado la técnica tanto, que recientemente lanzó una App para iPhone. Siguiendo su esquema, cualquiera puede contar una historia efectivamente. En Hollywood algunos lo usan para contar historias vacías de corazón y llenas de explosiones, sólo para ganar dinero. Algunos lo usan para hacerle propaganda a la guerra y al sistema. En contraste y desgraciadamente, algunos narradores brillantes prefieren seguir sus instintos, aunque no lleguen a muchos corazones, ni logren llenarnos de oxitocina con sus valiosas historias.

Lo que el Dr. Zak nos ha mostrado con sus experimentos, como cuando la gente funcionalmente donó dinero porque quería ayudar a Ben y a su papá, es lo fascinante que resulta que las historias dramáticas provoquen esto en las personas. Lo mismo sucede cuando vemos una obra, o una película, o escuchamos música, nos sentimos elevados, nos sentimos motivados, nos sentimos conectados a los demás. Y eso es lo que significa ser creaturas sociales, significa preocuparnos por los demás, conectar con los demás, incluso con completos desconocidos.

 Tú también eres un contador de historias. De la historia de tu vida. Más allá, eres el que te cuenta a ti mismo tu historia. Eres el creador de la misma. Si creer es crear, entonces el dilema es cómo quieres contar(te)nos tu historia, artesano. 

“No voy a crear un árbol que plazca a los Americanos, a la exaltación del dólar, de la violencia. Me niego. Es momento de crear un árbol que exalte el espíritu humano. Y digo ‘yo’… pero en realidad es ‘nosotros’ ¿cierto?” – Alejandro Jodorowsky

Twitter de la autora: @sandrastica_


Comentarios

  1. pako dice:

    me gustó, gracias!!

  2. any dice:

    Interesante articulo

    solo una observación, la cuenta de Twitter de la autora me parece que es @sandrastica_ (con guión bajo al final)



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