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Con 138 países a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas reconoció este 29 de noviembre a Palestina como un Estado observador, medida simbólica que evidencia aún más la ilegitimidad de la ocupación por parte de Israel del territorio palestino.

Suhaib Salem/Reuters

Este 29 de noviembre la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), reunida en Nueva York, reconoció a Palestina como “Estado observador” en una votación de 138 países a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, lo cual marca uno de los pasos simbólicos más importantes en el proceso de pacificación entre Palestina e Israel luego de más de 40 años de ocupación y conflicto.

La categoría de “Estado observador” no convierte a Palestina en un miembro con plenos derechos —admisión que corresponde al Consejo de Seguridad de la ONU—, pero de algún modo pone fin a décadas de ignorancia implícita por parte de la comunidad internacional, en buena medida por presión del gobierno de Estados Unidos.

Entre los votos a favor destacan los algunos países que integran la Unión Europea (entre ellos España, Francia, Italia y Portugal), aunque otros también importantes como Alemania y el Reino Unido prefirieron abstenerse.

Por su parte la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, minimizó la decisión tomada por el pleno al asegurar que dicha “resolución no crea un Estado que no existe ni cambia la situación sobre el terreno”.

Para otros analistas, sin embargo, esta medida hace todavía más evidente la ilegitimidad de la ocupación israelí de territorio palestino, la imposibilidad de seguir defendiendo este proceso de violencia en contra de un pueblo y sus derechos aun cuando Israel tenga como aliado a Estados Unidos.

[El País]

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Vladimir Franz: el hombre enteramente tatuado que busca la presidencia de la República Checa

Política

Por: pijamasurf - 11/29/2012

Los tatuajes no afectan, en modo alguno, la capacidad intelectual, laboral o de cualquier otro aspecto del desempeño de una persona. Para muestra, Vladimir Franz: profesor universitario, pintor y compositor de ópera que compite por la presidencia de la República Checa.

Los prejuicios contra las personas que se tatúan por desgracia siguen siendo comunes, particularmente por parte de personas que no entienden que el aspecto poco o nada tiene que ver con la capacidad intelectual, profesional o de cualquier otro aspecto del desempeño de una persona.

Para demostrarlo así, Vladimir Franz —profesor universitario, pintor y compositor de ópera— decidió presentar su candidatura para la presidencia de la República Checa. Y si bien a Franz parecen no faltarle cualidades, hay una que al menos lo distingue inmediatamente del resto de sus competidores y aun de casi cualquier habitante del país: tiene la piel enteramente tatuada, desde la cabeza hasta los dedos de los pies.

El hombre no tenía pensado incursionar en la vida pública de su país de esta manera, pero un grupo de amigos y admiradores lo animó para enlistarse como posible presidente de la nación europea. Y si bien incluso en este punto lo consideró irrealizable, cuando otras personas le ofrecieron trabajar voluntariamente en su campaña, entonces no lo pensó más.

Y contrario a lo que podría pensarse, Franz obtuvo pronto más apoyo popular del que esperaba. Hacia finales del 2012 reunió 88 mil firmas a favor de su candidatura, notablemente más de las 50 mil que piden las leyes locales para participar en las elecciones sin estar afiliado a un partido político. La aprobación proviene sobre todo de la población joven, pero igualmente la simpatía se encuentra en otros sectores demográficos.

El profesor busca sobre todo revertir los malos hábitos de un sistema político corrupto que no ha cumplido con las promesas fijadas luego de la caída del comunismo, hace más de veinte años, a pesar de las administraciones insignes del dramaturgo Václav Havel y el reputado economista Václav Klaus (a quien, por cierto, Franz califica de “error fatal”).

Además de Franz, otras ocho personas compiten por la presidencia de la República Checa, siendo favoritos los ex primer ministros del país Jan Fischer y Milos Zeman, cercanos ambos a los intereses de la Unión Europea.

En cualquier caso, resulta por lo menos un motivo de reflexión que si bien en la política estamos acostumbrados a ver personajes de traje y corbata, de faldas grises y joyas discretas pero suntuosas, ensayando a cada momento gestos acartonados y un tanto en los que siempre cabe la sospecha de la falsedad y la hipocresía, la actitud de Vladimir Franz es por lo menos admirable, él que no teme mostrar su autenticidad y, por el contrario, hace de esta la mayor de sus fortalezas.

[Guardian]