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Harvard adquiere el archivo de Timothy Leary (y simbólicamente se reconcilia con el maestro)

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/23/2012

Como consecuencia de su investigación con psicodélicos, y los beneficios terapéuticos que estos tendrían en enfermedades como el alcoholismo, la Universidad de Harvard cesó a en 1963 Timothy Leary, quien hasta entonces era profesor en la prestigiosa institución; ahora, con la adquisición Biblioteca Ludlow-Santo Domingo de Ginebra, el mayor acervo bibliográfico de y sobre Leary, la universidad parece reconciliarse con el maestro.

Timothy Leary y Richard Alpert (Ram Dass), Harvard, 1961

En la historia de la investigación científica, Timothy Leary ha sido uno de los pocos personajes en atreverse a experimentan rigurosa y públicamente con los psicodélicos y su efecto en el tratamiento de enfermedades como el alcoholismo y otros trastornos mentales, afectando positivamente el comportamiento humano en pos de una posible cura, fuera en sí mismos o con ayuda de psicoterapia.

Leary llevó a cabo estos experimentos en las instalaciones de una de las universidades más prestigiosas del planeta, Harvard, donde fue profesor desde 1959 y hasta 1963, año en que el consejo de la universidad votó su salida por una especie de malentendido surgido en torno a las investigaciones de Leary: aunque oficialmente se dijo que se le despedía por no asistir a sus clases, al parecer la verdadera causa fue un mercado negro que se desarrolló en torno al campus universitario, a raíz las muchas personas que deseaban participar en los experimento en contraste con el reducido cupo de estos. El 6 de mayo de 1963, las autoridades universitarias lo cesaron y Leary continuó sus investigaciones por cuenta propia.

Hace unas semanas, sin embargo, se dio una reconciliación al menos simbólica entre Harvard y su ex profesor, ahora que la universidad adquirió el mayor acervo existente de las obras de y sobre Leary, el cual formaba parte de la Biblioteca Ludlow-Santo Domingo de Ginebra, a su vez proveniente de la colección personal del empresario colombiano Julio Mario Santo Domingo, alguna vez el segundo hombre más rico de Colombia y el 108 del mundo.

“Julio adquirió la Bilioteca Ludlow en 2003, la única colección de su tipo antes de la suya, y solo estaba empezando. Le atraía el ethos de la contracultura Beat y de los sesentas, así como otras culturas y subculturas donde las plantas psicodélicas y las drogas tuvieran un lugar central y frecuentemente definitivo. Creó un museo y una galería de arte además de la biblioteca don decenas de cientos de libros”, declaró al respecto Michael Horowitz, antiguo archivista de Leary.

Entre las joyas bibliográficas que pueden encontrarse en este acervo destacan las fuentes originales en las que se basó la Annotated Bibliography of Timothy Leary (1988), que incluyen cartas, manuscritos, objetos personales y memorabilia, además de otras obras impresas como primeras ediciones de libros, diarios, revistas y otros.

[Timothy Leary Archives]

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¿Por qué las sustancias psicoactivas son tan peligrosas para el establishment?

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/23/2012

La ironía de nuestro mundo estriba en lo siguiente: las armas nucleares son utilizadas con fines políticos mientras que las herramientas de exploración de conciencia son ilegalizadas y proscritas por su potencial subversivo.

ayahuasca

El movimiento hippie de los años 60 quedó como una viñeta desgastada o vynil viejo de una época de utopías, amor libre y comunión universal. Pero su perspectiva sobre las relaciones personales y la integración de sustancias psicodélicas a su vida cotidiana no amenazaba --como parecen querer decir las políticas restrictivas al respecto-- los cuerpos de los hippies: se trata de una amenaza política contra el control ontológico de la gente, así como del potencial subversivo que estas formas de vida implican para el orden establecido.

DMT, psilocibina, mescalina: ¿qué tienen en común estas sustancias además de ser ilegales? Que son psicoactivos, drogas de conciencia que producen acciones alternativas de la psique; sus efectos en el cuerpo son potentísimos, pero a diferencia de drogas adictivas como los opioides y las benzodiacepinas, totalmente pasajeros y no adictivos.

Alan Moore, creador de comics como V for VendettaWatchmen y libros como Voice of the fire además de antiguo entusiasta de los psicodélicos, decía que los alucinógenos son como un teléfono con línea directa hacia Dios: una vez que te contesta, no tiene sentido seguir llamando.

Y es que la experimentación con sustancias psicodélicas, si va inscrita en un viaje personal de autoconocimiento y cuestionamiento de la realidad, puede ser un aliado para flexibilizar la mente de preconceptos adquiridos y nociones limitantes sobre nosotros mismos y sobre el mundo.

Es por ello que las sociedades originarias y ritos chamánicos desde Siberia hasta Brasil utilizaron por siglos los alucinógenos como puertas a explicaciones de otra naturaleza sobre la naturaleza misma de lo real --nunca como un estado continuo de uso.

Nosotros utilizamos vitaminas con más frecuencia de lo que los chamanes utilizan peyote, por ejemplo.

El potencial subversivo de lo que puede hallarse en este tipo de sustancias es peligroso para el establishment político y social porque plantea serias preguntas acerca de la "normalidad" de la realidad, preguntas que no permitirían que el aparato de control predijera o tuviera información suficiente sobre las tendencias de acción de la población. 

ayahuasca-motherLa ilegalidad de las drogas y la marginalidad del pensamiento filosófico y humanístico son potencialmente nocivos con los efectos que el establishment desea producir a través del condicionamiento ideológico de los medios masivos de comunicación; la única idea de libertad en nuestros días es la libertad de consumir: variedades de marcas de un mismo producto nos dan la sensación de competencia y gratificación, pero limitan el espectro de nuestra acción sobre el mundo --nos limitan en el sentido en que un ratón de laboratorio puede elegir entre dos puertas para salir de un mismo laberinto.

Las sustancias alucinógenas sin duda no son la única via para cuestionar el aparato de control, pero son una que al menos el sistema puede limitar a través de las leyes. Prohibir este tipo de sustancias en realidad prohibe una exploración de tipo filosófico sobre el mundo, una percepción desarrollada sobre la naturaleza de la realidad --en fin, una búsqueda, del mismo modo que si las fronteras de un país estuvieran cerradas por obra del gobierno.

Esto no es ninguna teoría de conspiración: la propaganda antidrogas que siguió a los años 60 ilegalizó las drogas de conciencia, sustancias que habían sido legales hasta entonces porque simplemente no se les conocía (o como en el caso del LSD-25, porque su popularización surgió de investigaciones farmacéuticas).

Para todo fin práctico, los hippies perdieron la guerra. No podía haber sido de otro modo: la guerra está planteada en los términos del sistema. En vez de una sociedad de paz, amor libre y comunión tenemos el aparato de seguridad y control más grande que la humanidad haya visto. El poder expresarlo "libremente" en Internet y no ser fusilado por ello sólo muestra la sofisticación del sistema mismo, en cuanto que permite neutralizar la protesta a través de la "libertad" de expresión.

Estamos a muchos años de la crisis de los misiles, Bahía de Cochinos y Vietnam, pero tenemos nuestra propia crisis de los misiles con las tensiones entre las dos Coreas. La ironía es que el Estado moderno considere mucho más peligrosa la exploración de la conciencia al grado de ilegalizarla que la amenaza global que implican las armas de destrucción masiva.

Con información de Disinfo.