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¿George Washington era gay? ¿Cuándo será el fin del mundo? Lo que nos dicen las búsquedas de nuestra sociedad

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/22/2012

La forma en la que buscamos en Google o en algún otro motor de búsqueda es una fuente invalulable de información sobre lo que prevalece en la mente colectivo.

Los motores de búsqueda desde sus inicios se han convertido en radiografías de los intereses que tienen las personas en todo el mundo. Google incluso llama desde hace algunos años a los términos más buscados "Zeitgeist", el espíritu de los tiempos.

Actualmente se ha abierto una nueva ventana a este pulso sociocultural con los predictores de búsqueda de Google y Bing que completan una frase para ahorrar tiempo. A diferencia del análisis de datos que llevan a cabo estas compañías y que enriquecen sus bases de datos --una mina de oro para el marketing digital-- estas formas de autosugestión o autocompleción son accesibles a todas personas. Aquellas frases de búsqueda que aparecen cuando uno inicia a escribir algo en Google o en Bing reflejan los términos más buscados.

Según el New York Times algunos de los más comunes son, en inglés ¿Cuándo será el fin del mundo? ¿Es Neil Armstrong musulmán? O ¿Era gay George Washington gay? En general la pregunta sobre si una persona es o era gay es una de las que más aparecen en el llenado automático. Aunque las preguntas, según personas que han estudiado esto, reflejan patrones más amplios, tienden a caer en lo políticamente incorrecto.

La razón por la cual predominan este tipo de preguntas es que un motor de búsqueda substituye a un confidente, más aún, ya que muchas personas ni siquiera a su mejor amigo le preguntarían lo que le preguntan a Google a Bing.  Cuando sabemos que no seremos juzgados actuamos de manera distinta.

Otra forma de ver como las búsqueda reflejan los estereotipos colectivos es iniciando la búsqueda por nacionalidades "los chinos son" o "los americanos son"... En el caso de los chinos las búsquedas más frecuentes sugieren que son "flacos" "groseros" o "inteligentes" (en español también se sugiere que son "extraterrestres"). Si se utiliza "¿por qué los americanos son?" se sugiere: "estúpidos", "patrióticos" o "gordos". Sobre los mexicanos la gente en español se pregunta sobre su fealdad, su machismo, o si son indios. Sobre los franceses la gente se pregunta sobre todo si se bañan. Estos estereotipos, por poco evolucionados que parezcan, son ineludiblemente un reflejo del pensamiento colectivo.

Google especialmente se ha convertido en el espejo de la mente colectiva de nuestro planeta. Una poderosa tecnología que lo mismo abre la mente que la cierra --puesto que al tener una especie de monoplio sobre la información a la que accedemos, tiene el poder de llevar prácticamente a la inexistencia a aquello que no aparece entre los primeros lugares de sus resultados.

[NY Times]

 

Con una votación que en poco o nada representa a la vasta cantidad de usuarios, Facebook tiene la puerta abierta para decidir sin la opinión de estos lo que hará en el futuro con tus datos personales.

Es conocida la división que hizo Platón de las cuatro grandes formas de gobierno que podía desarrollar una sociedad, que a su vez, en cierta forma, podrían reducirse a dos grandes principios en relación con la manera en que se ejerce el poder: o se trata del gobierno de unos cuantos privilegiados sobre el resto, o las decisiones comunitarias son tomadas por la mayoría de la población: o se trata de una tiranía o de una democracia.

De algún modo estos modelos se repiten dondequiera que exista una pluralidad de personas coexistiendo en el mismo tiempo y lugar, y Facebook no es la excepción.

Hace unos días, esta que es la mayor de las redes sociales, la más utilizada en prácticamente todos los países del mundo, llamó la atención por someter a la consulta de sus usuarios los cambios que podrían realizarse en sus políticas de privacidad, polémicas en sí mismas. Y si bien el asunto fue relativamente difundido, al final solo votaron aproximadamente 650 mil personas, una fracción mínima comparada con los mil millones de usuarios que Facebook registró en octubre pasado.

¿El resultado? 88% a favor de que haya cambios en la política de privacidad, 12% en contra. Una apabullante votación que, por supuesto, Facebook pasará por alto.

Paradójicamente, hay quienes consideran que este era el fin perseguido por la compañía de Mark Zuckeberg: mostrar que el grueso de la población —incluso en Facebook, mecanismo de la normalidad que no tendría por qué ser la excepción— es suficientemente indiferente para dejarse de preocupar por algo tan importante como el uso que se le da a su información personal.

En el futuro —escribe Will Oremus en Slate— Facebook podrá señalar la supermayoría silenciosa que no fue capaz de molestarse 5 minutos para preservar el privilegio de opinar sobre cómo se utilizan sus propios datos.

Y quizá esto sea bien merecido, una justa recompensa a la sumisión que hemos vuelto costumbre.

A propósito, un par de frases del Discurso de la servidumbre voluntaria de Etienne de La Boétie:

Los hombres sólo desdeñan, al parecer, la libertad, porque, de lo contrario, si la desearan realmente, la tendrían. Actúan como si se negaran a conquistar tan precioso bien únicamente porque se trata de una empresa demasiado fácil.

Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él, o que lo tambaleéis, sino simplemente que dejéis de sostenerlo.

[Slate]