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El fin del anonimato y la privacidad: vigilarnos y recolectar información personal es más barato y fácil que nunca

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/20/2012

La reciente destitución del general David Petraeus como director de la CIA, a causa de un escándalo amoroso, revela la facilidad con que los gobiernos nacionales pueden vigilar a ciudadanos comunes, lo barato que resulta recolectar información personal ahora que nuestras vidas están siempre conectadas y activadas.

Hace unas semanas el mundo se conmocionó por la destitución de David Petraeus como director de la CIA, siendo el motivo de su cese dos episodios de infidelidad marital: uno de ellos con Paula Broadwell, quien tenía contacto frecuente con el militar por estar escribiendo su biografía, y el segundo con Jill Kelley, quien de alguna manera reveló el affaire al buscar ayuda en el FBI por las amenazas que había recibido por parte de Broadwell.

El hecho, por supuesto, no es menor, y admite numerosas lecturas. Una de ellas, casi desde la óptica literaria, podría referirse a la fragilidad que el poder adquiere cuando se involucra con las pasiones humanas: cómo basta un instante de debilidad (¿pero es debilidad aceptar lo que realmente somos y rendirnos ante esas potencias?) para que todo lo construido social y civilizadamente se derrumbe.

Sin embargo, quizá con mayor seriedad o actualidad, el incidente también puso de manifiesto la visibilidad cada vez más creciente que tienen nuestras acciones personales en el ámbito público, la facilidad con que los gobiernos nacionales —pero también cualquiera con los recursos adecuados— pueden rastrear lo que un individuo común hace y deja de hacer, los lugares que visita y frecuenta, las relaciones que establece en su cotidianeidad. ¿Cómo? Utilizando tarjetas de crédito, perteneciendo al mundo digital a través del correo electrónico y las redes sociales, y otros recursos que si bien, en el discurso positivo, nos dicen que nos mantienen conectados con el mundo, también poseen una cara oscura desde donde entidades de propósitos poco claros trabajan para aprovechar en su beneficio dicha información, datos que acaso ingenuamente vaciamos todos los días en ese contacto desinteresado y aparentemente inocente.

Kevin Kelly, fundador de la revista Wired, escribe, glosando el affaire Petraeus:

Esta debacle confirma algo sobre los cual expertos en privacidad han estado alertando desde hace años: la vigilancia del gobierno en ciudadanos ordinarios es ahora más barata y sencilla que nunca. Sin necesidad de acudir antes con un juez, el gobierno puede reunir vastas cantidades de información sobre nosotros con el mínimo gasto de fuerza humana. Solíamos contar con una cierta cantidad de protección privada simplemente porque invadir nuestra privacidad era trabajo duro. Ese ya no es el caso. Nuestras vidas siempre encendidas, conectadas a Internet, activadas por medio del teléfono, son una puerta abierta al Big Brother.

[boing boing]

¿George Washington era gay? ¿Cuándo será el fin del mundo? Lo que nos dicen las búsquedas de nuestra sociedad

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/20/2012

La forma en la que buscamos en Google o en algún otro motor de búsqueda es una fuente invalulable de información sobre lo que prevalece en la mente colectivo.

Los motores de búsqueda desde sus inicios se han convertido en radiografías de los intereses que tienen las personas en todo el mundo. Google incluso llama desde hace algunos años a los términos más buscados "Zeitgeist", el espíritu de los tiempos.

Actualmente se ha abierto una nueva ventana a este pulso sociocultural con los predictores de búsqueda de Google y Bing que completan una frase para ahorrar tiempo. A diferencia del análisis de datos que llevan a cabo estas compañías y que enriquecen sus bases de datos --una mina de oro para el marketing digital-- estas formas de autosugestión o autocompleción son accesibles a todas personas. Aquellas frases de búsqueda que aparecen cuando uno inicia a escribir algo en Google o en Bing reflejan los términos más buscados.

Según el New York Times algunos de los más comunes son, en inglés ¿Cuándo será el fin del mundo? ¿Es Neil Armstrong musulmán? O ¿Era gay George Washington gay? En general la pregunta sobre si una persona es o era gay es una de las que más aparecen en el llenado automático. Aunque las preguntas, según personas que han estudiado esto, reflejan patrones más amplios, tienden a caer en lo políticamente incorrecto.

La razón por la cual predominan este tipo de preguntas es que un motor de búsqueda substituye a un confidente, más aún, ya que muchas personas ni siquiera a su mejor amigo le preguntarían lo que le preguntan a Google a Bing.  Cuando sabemos que no seremos juzgados actuamos de manera distinta.

Otra forma de ver como las búsqueda reflejan los estereotipos colectivos es iniciando la búsqueda por nacionalidades "los chinos son" o "los americanos son"... En el caso de los chinos las búsquedas más frecuentes sugieren que son "flacos" "groseros" o "inteligentes" (en español también se sugiere que son "extraterrestres"). Si se utiliza "¿por qué los americanos son?" se sugiere: "estúpidos", "patrióticos" o "gordos". Sobre los mexicanos la gente en español se pregunta sobre su fealdad, su machismo, o si son indios. Sobre los franceses la gente se pregunta sobre todo si se bañan. Estos estereotipos, por poco evolucionados que parezcan, son ineludiblemente un reflejo del pensamiento colectivo.

Google especialmente se ha convertido en el espejo de la mente colectiva de nuestro planeta. Una poderosa tecnología que lo mismo abre la mente que la cierra --puesto que al tener una especie de monoplio sobre la información a la que accedemos, tiene el poder de llevar prácticamente a la inexistencia a aquello que no aparece entre los primeros lugares de sus resultados.

[NY Times]