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Oveja nace y vive con la cabeza volteada (y no tiene ningún problema con ello)

Por: pijamasurf - 10/04/2012

Terry es una oveja inglesa que nació y vive con la cabeza volteada, y según parece ello no le impide llevar la vida normal de cualquier semoviente.
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¿Qué sigue después de la noósfera? Imaginando el futuro de la inteligencia colectiva

Por: pijamasurf - 10/04/2012

Hemos llegado a un punto en el que la inteligencia colectiva se ha convertido en un ambiente informático que respiramos --la noósfera o capa pensante planetaria--, ¿cuál es el siguiente estadio de evolución cognitiva colectiva?

Con el internet y la aceleración tecnológica que vivimos, algunos consideran que hemos llegado ya a la noósfera, un punto de complejidad en el que la inteligencia y la información son parte del medio ambiente, como una "capa psíquica". Si esto es así, ¿seguiremos añadiendo esferas de cognición más sutiles a la atmósfera y cuáles serán? El sitio i09 imagina una serie de esferas reflejantes de nuestra evolución y expansión tecnológica.

La idea de la noósfera, literalmente "esfera de inteligencia", proviene de Pierre Teilhard de Chardin, el sacerdote jesuita que halló el "Hombre de Pekín", y del geoquímico Vladimir Vernadsky. Teilhard de Chardin en su libro El Futuro del Hombre describe esta esfera:

Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos [...] de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra —el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera, de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre del a Noósfera. 

El otro padre de la noósfera, quien también fuera padre de la geoquímica, Vladimir Vernadsky, concibe a la noósfera como la tercera etapa en el desarrollo de la Tierra, después de la geósfera (la materia inanimada) y la biósfera (una idea que ciertamente está ligada a Teoría de Gaia de James Lovelock). Vernadsky ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió estar implícito desde el principio en la evolución de la Tierra. Una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual: «En la gran tragedia histórica en la que vivimos, hemos escogido elementalmente el camino correcto hacia la noósfera. Digo elementalmente, ya que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección [...], la humanidad como un todo se está convirtiendo en una poderosa fuerza geológica. La mente de la humanidad y su trabajo se enfrentan al problema de reconstruir la biósfera bajo el interés de pensar la humanidad libremente como un solo ente».

Ahora bien, ¿qué otros sistemas emergentes podrían estar en camino?

 La Cronósfera

La cronósfera sería la Tierra una vez que una civilización descubra de manera integral el viaje en el tiempo. La cronósfera sería la transformación biológica que ocurriría en la materia --una vez que el viaje en el tiempo altere las condiciones primordiales sobre las que se desarrolló la vida en el planeta. Es difícil hacer una ecuación al respecto, pero en esta esfera se tendría que tomar en cuenta todas las especies muertas en un nuevo ambiente y quizás formular un entendimiento multdimensional de la realidad y el tiempo, en el que coexistan múltiples líneas de tiempo --en cierta forma múltiples planetas superimpuestos cuánticamente. En esta dimensión de vida podrían surgir seres altamente evolucionados capaces de percibir las múltiples líneas de tiempo y viajar entre ellas, de la misma forma que el dictador planetario Molinari en la novela de Philip K. Dick Wait for last year. 

La Extranósfera 

Esta esfera de integración con lo extraño surgirá una vez que habitemos un sistema de vida multiplanetario. Aunque técnicamente la extranósfera ya existe --entre materia orgánica que viaja entre planetas o quizás entre extraterrestres desapercibidos--, el biosistema que se plantea es uno de alta actividad; cuando se acorten las distancias y viajar a la luna de Júpiter Europa sea como viajar a Europa desde América actualmente, y cuando se genere un abundante intercambio de información y materia prima. Posiblemente, aunque en distintos campos magnéticos, se formaría un sistema holístico entre diferentes formas de vida y diferentes planetas, hasta el punto de que podríamos compartir campos morfogenéticos.

La Genósfera

Esta esfera surge a partir de la creación de ADN sintético capaz de autorreplicarse, es decir de vida artificial. Este detonador genera una nueva esfera biológica fluyendo en el entorno: una nueva matriz de información intercambiando su código. 

 La Tecnósfera 

Evidentemte ya habitamos una esfera tecnológica, pero esta podría evolucionar de distintas formas. Por ejemplo cuando las computadoras despierten y logren una inteligencia artificial que al menos pueda simular verosímilmente la conciencia, las cosas podrían alterarse radicalmente cuando miremos el paisaje. Esto conjura (anti)naturalmente distopias como la de Skynet o la de la proliferación androide de Blade Runner. El transhumaniso y su sueño de inmortalidad a través de la fusión entre los humanos y las máquinas, la clonación y otros aspectos de la hipertecnología crearían un habitat sumamente distinto --podríamos obtener la hiperinteligencia pero quizás podríamos perder importantes aspectos humanos. Aunque para ser justos hay que recurrir al patriarca de la revista Wired, Kevin Kelly, quien considera que la tecnología es parte natural de la evolución y traza un arco entre el hombre primitivo y la divinidad. "La perenne autoorganización de la mutabilidad de la vida, evoluvión, mente y el  tecnium son un reflejo del devenir de Dios. Dios como Verbo se desdobla como una serie de reglas que se convierten en un juego infinito, un juego que constamente regresa a sí mismo en un loop.

Estos son los mundos de inteligencia que permean el ambiente imaginados por io9, podemos incluir algunos otros en los comentarios o quizás evocar el último de estos mundos: la diósfera. Una esfera de creación plena e infinita, equivalente al pleroma de los gnósticos, en la que cada aliento, cada idea, cada gesto es un mundo nuevo, un sistema al que se imbuye el sello de ese instante, de esa personalidad, de ese cáriz energético. En palabras de Henri Bergson, uno de los precursores del pensamiento de Teilhard de Chardin, el papel esencial del universo es “ser una máquina de crear dioses”.