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Muere Sylvia Kristel, la sacerdotisa del erotismo que inició a tantas generaciones en la sexualidad

Por: pijamasurf - 10/18/2012

Como una sacerdotisa del erotismo, Sylvia Kristel, en su legendario avatar de Emanuelle, guió la iniciación de varias generaciones en la sexualidad; por desgracia, la actriz murió este 18 de octubre a la edad de 60 años.

En la década de los 70, en los días posteriores al sueño de la revolución y la liberación sexual emprendidas algunos años antes, mención especial merece Emanuelle, legendario personaje al que diera vida la actriz de origen holandés Sylvia Kristel. Como si se tratase de una hierofante o una hetaira, una sacerdotisa versada en los ritos iniciáticos de un culto todavía secreto, Kristel guió a generaciones enteras en su despertar sexual. Fue gracias a la serie de películas que tenían como protagonista a dicho personaje —creado por la escritora francófona  Emmanuelle Arsan— que cientos o miles de jóvenes descubrieron el siempre arcano mundo del erotismo. Emmanuelle, por cierto, fue una de las primeras películas en exhibirse públicamente en salas de cine concurridas.

En una circunstancia biográfica que parece previsible, Kristel huyó del convento calvinista donde recibió su primera formación, dirigiéndose, todavía adolescente, a Ámsterdam, donde trabajó como secretaria y camarera antes de ser modelo, profesión esta que al final le descubriría su verdadero destino, pues luego de ganar un par de concursos televisivos de belleza, entró de lleno al mundo del cine de la mano —literalmente— del actor belga Hugo Claus, en ese entonces su novio.

Al final sería Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974) la cinta que le aseguraría su pasaje a la posteridad: la historia de una mujer tailandesa que, aburrida de su marido diplomático y de viaje por varios países de Asia, llena su tiempo con escarceos y encuentros sexuales furtivos. Pero igualmente filmó sendas adaptaciones fílmicas de Lady Chatterley's Lover (Just Jaeckin, 1981), la novela de D. H. Lawrence, y de la vida de Mata Hari, la mítica bailarina exótica que fungió como espía en la Primera guerra mundial.

Por desgracia, Kristel falleció este jueves 18 de octubre, a la edad de 60 años, como consecuencia del cáncer de garganta y pulmón que desarrolló a principios del 2000.

Aquí en una escena de Private Lessons (Alan Myerson, 1981):

 

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Con información de la BBC

"El Pene y el Zipper": divertida historia gráfica sobre las complicaciones infantiles

Por: pijamasurf - 10/18/2012

Este pequeño pero ilustrativo cuento narra los difíciles momentos a los que la madre de un niño se enfrenta cuando este, por accidente, atora su pene en el cierre del mameluco. El texto original es de Beth Woolsey del libro Five Kids is a Lot of Kids y las ilustraciones son de Amber Dusick.

La literatura infantil quizá ya no tenga como única finalidad ser la vía entre la educación y la diversión. Más allá de la inocencia que un cuento de este tipo pueda denotar, las modificaciones que el tiempo trae consigo han logrado que esta literatura pueda también ser el vehículo que exprese las vivencias de las personas en su papel de padres. Como si fuese escrito por un niño, "Zipper Penis" muestra cómo una madre tiene que ceder a las exigencias s de su hijo gracias a circunstancias que este aún no puede entender. Para las personas de sexo masculino, las peripecias del joven Cai resultarán entrañables, ya sea por haberlas vividas en experiencia propia o por haberlas zanjeado: siempre estuvo latente esa mordida del metal.

Estaba a la mitad de las escaleras, con un niño de tres años al lado, cuando los gritos de otro niño de tres años comenzaron.

 Inmediatamente supe la causa.

 Segundos antes, Cai había bajado el zipper de su mameluco, pero para bajar tenía que ponérselo de nuevo, por lo que subió el zipper.

 ¿Se imaginan hacia dónde va esto? ¿Verdad?

 ¡Mamá, Mamá, mamá, mamá!

 ¡Espera!

 ¡Ven!

 ¡¡¡El ziiiiii!!!!

 Y lo que debió haber terminado en iipppp, fue interrumpido y terminado con gritos de dolor.

 Yo estaba corriendo por las escaleras cuando mis ojos comprobaron lo que mis oídos ya sabían.

 Cai había comprimido un pedazo de su pene en el zipper de su mameluco.

 Así que hice lo que cualquier madre razonable hubiera hecho: bajar el zipper.

La lesión no era tan grave. Honestamente. Solo una pequeña llaga roja.

Pero Cai estaba confundido, desconcertado y ofendido en nombre de su pene.

En situaciones similares, algunos padres ofrecerían una galleta o una golosina. Esto distrae al niño, corta el llanto, y lo tranquiliza. Pero, en realidad, no quise utilizar este recurso.

Con Cai, ceñido en mi regazo me senté en el escalón más alto y lo mecí y él comenzó a llorar.

 ¡Mi pene no está bien!, decía Cai sollozando! ¡Mi pene no está bien!

Pasamos los próximos minutos con el llanto retumbando por toda la casa. Finalmente bajamos al sofá. El hermano gemelo de Cai se acercó como muestra de consuelo.

Finalmente, media hora después, Cai fue capaz de hablar.

Y justo cuando yo pensaba que la situación estaba mejorando...

[Cai pide un beso sanador] ¿Cómo le explicas a un niño de 3 años que los poderes mágicos de los besos de mamá tienen restricciones?

 Así que opté por la galleta.

También en Pijama Surf: La cruel fabulación de los "cuentos infantiles" alemanes

[Huffington Post]