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Marigay, el gato sagrado de Burroughs que se salvó de la leucemia gracias a la medicina alternativa

Salud

Por: pijamasurf - 10/28/2012

Uno de los gatos más amados de William S. Burroughs, Marigay, su "gato sagrado", desarrolló en algún momento leucemia felina, de la cual se curó solo gracias a una mezcla de hierbas curativas conocida entre los indios ojibwe como té de Essiac.

William S. Burroughs con su gato Ginger, en el patio trasero de su casa en Lawrence, Kansas.

Como sabemos, la medicina alternativa cuenta en su historia con varios ejemplos de personas que, padeciendo alguna enfermedad, se ven libres de esta gracias al consumo no de medicamentos elaborados por las grandes farmacéuticas, sino de plantas, hongos u otros elementos afines que, administrados de acuerdo al conocimiento secular que se tiene de ellos, traen consigo el beneficio de la cura, una consecuencia todavía más sorprendente cuando se trata de padecimientos que usualmente consideramos graves e incluso terminales.

Y si bien no se trata de una persona como tal, este fue el caso de Marigay, el gato que William S. Burroughs no dudaba en calificar de “sagrado”.

Tratándose de mascotas Burroughs fue sobre todo un hombre de gatos, de los cuales tuvo varios a lo largo de su vida. Incluso se cuenta que alguna vez Allen Ginsberg le preguntó a Burroughs si querría ser amado y este, como hablando consigo mismo, respondió: “Depende… ¿por quién o qué? Por mis gatos, definitivamente”.

Sin embargo, como pasa en algunas ocasiones, la muerte del dueño significa para la mascota un destino poco claro. En el caso de los gatos de Burroughs la fortuna los llevó a las manos de Roger Holden, un amigo del escritor que al morir este se quedó con los felinos.

Hubo uno en especial que Burroughs entregó en vida a Holden, un gran gato blanco que no se llevaba muy bien con el resto de la manada y a quien dio el nombre de Marigay, aunque Holden también lo llamaba Butch, Butch Burroughs. El día en que Burroughs entregó el animal a su amigo,

[William] fue hasta su librero y sacó un libro llamado Cat in the Mysteries of Magic and Religion, de M. Oldfield Howey. Lo abrió en un capítulo sobre la historia de los gatos en la magia antigua y me dijo: “Este es Margaras, el Gato Blanco; el gato sagrado”, y que debería leer un poco sobre los gatos y su relación con la magia y la historia. De inmediato supe que este “Gato Blanco” que había encontrado era muy especial para él.

Por esta importancia, Holden supo que cuando Marigay contrajo leucemia felina, tenía que hacer todo lo posible y aun un poco más para curarlo. De ahí que una vez desahuciado por la medicina veterinaria, que un día de primavera de 1999 no le dio más que pocas semanas de vida, recurrió a la medicina tradicional, específicamente al uso de hierbas curativas.

Fue así como llegó a una mezcla de plantas conocida como té de Essiac, descubierto entre la etnia nativa norteamericana de los ojibwe. El gato recibió una buena dosis diaria del té y, tres semanas después, su conteo de glóbulos blancos había mejorado significativamente, para sorpresa tanto de los médicos como de Holden. Al final el remedio fue tan bueno que Marigay vivió por cinco años más, un periodo notablemente superior al que de inicio había marcado su veterinario.

En el fondo es posible que el carácter sagrado de Marigay encontrara una correspondencia perfecta con este tipo de medicina, mucho más ancestral, mucho más ritual, mucho más orientada  al reencuentro de la armonía perdida.

[VICE]

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Fumadores escriben la historia de su adicción en su código genético

Salud

Por: pijamasurf - 10/28/2012

Investigación del Imperial College London y la Human Genetics Foundation revela que el hábito de fumar deja marcas en la superficie del ADN sanguíneo que distinguen para siempre el código genético del fumador del de una persona que no fuma, hallazgo que podría servir para perfeccionar las pruebas para detectar el cáncer.

Un estudio previo demostró que fumar pone en riesgo tu ADN en solo 15 minutos, revelando los efectos inmediatos que el consumo del cigarrillo tiene en las estructuras más elementales del cuerpo humano.

Ahora, una investigación del Imperial College London y la Human Genetics Foundation ha encontrado una serie de sitios en el ADN sanguíneo que se convierten en objetivos químicos como resultado del hábito de fumar.

De acuerdo con el estudio, fumar dejar marcas en la superficie del ADN pero sin cambiar la secuencia del código genético, modificaciones epigenéticas que se conservan a pesar de que la persona deje el cigarrillo (distinguiéndose siempre su ADN del de un no fumador).

Para James Flanagan, co-autor de la investigación, este hallazgo podría servir para elaborar una prueba que, con base en la información epigenética a nivel molecular, detecte con mayor detalle el riesgo de cáncer asociado con el consumo de tabaco, todo esto examinando nada más que una muestra de sangre.

Asimismo, el estudio podría extenderse a otras adicciones como el alcoholismo para conocer a fondo sus consecuencias en la salud humana.

[Wired]