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Las poéticas canciones que hacen dos dunas

Por: pijamasurf - 10/25/2012

La canción de las dunas es un susurro de baja frecuencia dentro de la mitad más baja del rango de un cello. Las dunas, que solo cantan en ciertas partes del mundo, hacen esta música cuando la arena se resbala en sus bordes. Estas canciones pueden ser provocadas por animales o humanos que caminan sobre las dunas o por avalanchas de viento --en ocasiones formando un coro espontáneo. Pueden incluso canta a diferentes notas musciales, esto debido a que arena de menos o mayor volumen canta a diferntes frecuencias. Las cascadas de arena, con su diferente grosor, son refinados instrumentos de viento.

La canción de las dunas es un susurro de baja frecuencia dentro de la mitad más baja del rango de un cello. Las dunas, que solo cantan en ciertas partes del mundo, hacen esta música cuando la arena se resbala en sus bordes. Estas canciones pueden ser provocadas por animales o humanos que caminan sobre las dunas o por avalanchas de viento --en ocasiones formando un coro espontáneo. Pueden incluso cantar a diferentes notas musciales, esto debido a que arena de menos o mayor volumen canta a diferentes frecuencias. Las cascadas de arena, con su diferente grosor, son refinados instrumentos de viento.

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Utilizando una barba de 3.3 metros como madriguera para gatos, una acción heroica y fashion trend del siglo XIX

Por: pijamasurf - 10/25/2012

La ropa que vestimos es ese emblema que nos puede caracterizar del resto de nuestros coetáneos, pero además de este elemento propio del consumismo, los hombres pueden optar por darle diversas formas a su barba, como Monsieur Louis Coulon, que hizo de su vello facial un modo de vida.

La obsesión por los gatos en el siglo XIX estuvo latente en varias expresiones artísticas. Los fotógrafos, por ejemplo, los retrataron con atuendos típicos de la época.

El gusto por los felinos se extendió ridículamente hasta  Monsieur Louis Coulon, un hombre que durante años cultivó su barba de 3.3 metros para convertirla en una madriguera para su gato.

Aún son desconocidas las razones por las que este noble francés rindió tributo a su mascota de tan peculiar forma, aunque el orgullo con que la porta es indudable. Muchos se preguntan a qué habrá olido el extenso y enmarañado vello facial de este hombre que, a la distancia, luce como un elemento kitsch que por otro lado podría marcar una tendencia en la moda actual.

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