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Breaking Bad y la guerra contra las drogas: el gusto del público por la simulación de su hiperrealidad

Por: pijamasurf - 10/13/2012

Las similitudes entre el desarrollo de Breaking Bad, la conocida serie de televisión, y el tráfico de drogas según se presenta en Estados Unidos, muestra que quizá el público estadounidense cree más en lo que sucede tras una pantalla que en lo que anuncian los periódicos, sin darse cuenta de que una y otra son simulacros intercambiables.

Las relaciones entre ficción y realidad son más estrechas de lo que comúnmente se cree, y este es un poco el caso de Breaking Bad, la conocida serie de televisión que, al parecer, está incidiendo en el tráfico real de metanfetaminas en territorio estadounidense.

Frazier Moore, en el sitio The Huffington Post, encuentra una serie de inquietantes similitudes entre la serie y el trasiego ilegal de esta droga, en particular en asuntos como la supuesta pureza de que la se distribuye en el mercado y la manera en que esta se produce clandestinamente.

De entrada, Moore recupera un reporte reciente de Associated Press según el cual la nueva metanfetamina que está inundando el mercado estadounidense tiene un color blanco azulado y un supuesto 88% de pureza; en la serie, Walter White, uno de los personajes principales, trafica con un producto también azul de pureza casi total (99%).

Por otro lado, los “super-laboratorios” clandestinos que recientemente se han encontrado en México dedicados a la sintentización de la droga, administrados por personas con sólida formación química, encuentran también su réplica en el relato televisivo.

Finalmente, las particularidades en la distribución del producto también parecen trasladadas de los periódicos a la pantalla sin mayor variación.

Estas coincidencias hacen dudar a Moore del potencial suspenso de Breaking Bad, del desarrollo de su trama y los recursos con que pretende mantener cautivo a su público. “Quizá una manera de crackear cómo la serie podría terminara sea seguir las noticias sobre la demasiado real guerra contra las drogas”, escribe.

Por otro lado, es posible que esta sea una expresión del gusto tan característico del público estadounidense por el simulacro y la hiperrealidad (según los conceptos del filósofo Jean Baudrillard), su inclinación a creer más en lo que sucede tras una pantalla que lo que sucede a las puertas mismas de sus hogares, su incapacidad para darse cuenta de que uno y otro se han convertido no en realidades intercambiables entre sí, sino en un mismo simulacro multiplicado hasta la náusea en la ficcionalización de la realidad.

«Disneylandia existe para ocultar que es el país “real”, toda la América “real”, una Disneylandia», sentenció en alguna ocasión el francés.

[Huffington Post]

Mujer recibe factura de € 11.721.000.000.000.000 por el uso de teléfono

Por: pijamasurf - 10/13/2012

Cuando Solenne San Jose canceló el contrato de su teléfono celular, jamás imaginó cuánto tendría que pagar por su última factura.

 

Esta mujer originaria de Pessac, Francia, decidió cortar relaciones con Telecom Bouygues antes de que su plazo obligatorio se cumpliera. Esto implicaría un costo que ella estaba dispuesta a pagar, pero nunca se imaginó la cantidad que su cancelación conllevaría. Al ver su factura, el monto ascendía a € 11.721.000.000.000.000, el equivalente a un cuatrillón de dólares, cifra que se traduce en 5872 veces el PIB anual de Francia, ni siquera en toda la Unión Europea existe circulando tal cantidad de dinero.

Tras ver la estratosférica suma, la mujer se comunicó a la compañía para reclamar la irreal cantidad de dinero, pero Telecom Bouygues no se detuvo en la cobranza ni corrigió la suma. Ella continuó llamando insistentemente, pero en realidad esto solo empeoró su situación, ya que con cada llamada su factura aumentó € 12.50. Previamente a la confesión de que habían tenido errores a la hora de imprimir, la compañía telefónica ofreció atractivos planes de financiamiento para que la mujer liquidara su deuda.

Aunque el caso de Solenne San Jose solo se trate de una equivocación, existen otros en que los proveedores de comunicaciones han cobrado miles de dólares por altos consumos de sus clientes. En 2006, una compañía reclamó a un hombre malayo la cantidad de $218 trillones de dólares, que tendría que pagar en un lapso máximo de 10 días. Recientemente T-Mobile exigió a una mujer de Florida $201 mil dólares por cargos de datos y mensajes de texto que consumió durante un viaje a Canadá, aunque finalmente se redujo su saldo total a $2.500 dólares gracias a que la afectada se manifestó en una cadena de noticias.

[Time]