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La exitosa incursión de 8 animales en la política

Por: corrector - 10/23/2012

Quizá parezca extraño y hasta una equivocación si en la boleta electoral aparece la cara de un rinoceronte o de una mula, pero en distintas latitudes del orbe, varios animales, cobijados por el cariño de la gente, han ocupado cargos públicos de elección popular.

Estas especies han ocupado diversos cargos políticos como una tipo de manifestación de los votantes contra la deshonestidad de los gobernantes o debido a la falta de práctica en este tipo de ejercicios sociales. Quizá te parezca irreal, pero muchos animales recibieron  miles de votos sin importar su condición, muchos bajo el argumento de que, en comparación a los humanos, los animales se conducen por la vida con más nobleza y sentido de amor por sus semejantes. 

Iniciatus

Existen varios rumores sobre este caballo, el favorito del célebre emperador romano Calígula. Después de que su dueño fuese asesinado, el corcel ocupó una senaduría y, con ello, todos los lujos que ello implica: un establo de mármol, un grupo de sirvientes a su entera disposición, se alimentaba de avena mezclada con escamas de oro. En reiteradas ocasiones se organizaban majestuosas cenas en el establo de Iniciatus. Algunos dicen que el caballo era una sátira sobre la falsedad en la vida política de la época. De cualquier manera, él ha sido el funcionario no-humano más famoso de todos los tiempos.

 

Pigasus

En 1968, comenzó su carrera política en la Convención Nacional Demócrata. Fue el candidato oficial del Yippies —Partido Internacional de la Juventud—. En general, los candidatos elegidos se “comen” a la gente, pero con Pigasus sucedió lo contrario. Debido a sus condiciones porcinas, fue imposible que realizara actos de campaña por la ciudad de Chicago, ya que las autoridades lo consideraban ganado. Tiempo después de haber sido un candidato oficial, una sociedad contra el maltrato animal lo liberó del oscuro mundo de la política y sus dueños fueron llevados a la cárcel.

 

Lucy Lou

Este afelpado Border Collie se postuló para la alcaldía de Rabbit Hash, Kentucky. En un inicio el cargo lo ostentaba un labrador negro, pero tiempo después, tras recibir 8 mil votos, Lucy Lou se convirtió en la máxima autoridad de su pueblo.

 

Cacareco

Todo comenzó en Brasil en el año de 1958, donde un rinoceronte llamado Cacareco fue lanzado como candidato para la elección del Concejo Municipal de Sao Paulo.

Por su parte, la gente estaba harta de la corrupción de sus políticos, por lo que el rinoceronte obtuvo 100 mil votos que, a manera de protesta, se obtuvieron para incomodar a la clase política humana.

 

 Tiao

No todas las historias de animales políticos son tan inspiradoras como la de Cacareco. La candidatura de este primate estuvo respaldada, en la década de los 80, por el Partido del Plátano de Brasil. Bajo la frase “Vota por el chango, vuélvete chango”, el partido criticó a la clase política de su país. El candidato del Partido del Plátano quedó en tercer lugar, pero lo triste para los votantes fue cuando se supo que Tiao era un chimpancé, que es un simio y no un chango.

 

Tuxedo Stan y su noble derrota

El truco para campañas políticas de animales es mantenerlos fuera de problemas. Stan, un gato de raza tuxedo, recientemente compitió por la alcaldía de Halifax, tratando de obtener la mayor atención a los gatos de la calle de esta región. Los servicios de esterilización y castración escasean y pocos habitantes se ocupan de los felinos. El resultado: explosión demográfica gatuna. Desgraciadamente, el candidato Anderson Cooper unió a su equipo de campaña a Stan y ni esta estrategia le sirvió para ganar la elección.

 

Billy y Tai

Los ciudadanos de Whangamomona, Nueva Zelanda, en un episodio de su historia, decidieron declararse independientes y separarse de los poderes “comunes y corrientes”, por lo que eligieron de presidente a una cabra llamada Billy que estuvo en el cargo durante 4 años. Por su parte, Tai, un poodle, la mascota de un propietario de un bar, ocupó el cargo de Billy, aunque, por desgracia, sufrió un intento de asesinato y abandonó el puesto. Actualmente un hombre que se hace llamar Murtle “The Turtle” Kennard es el presidente de Whangamomona.

 

Boston Curtis

En 1938 los republicanos estaban encantados de ver que Boston Curtis había ganado la elección de miembro del comité de Milton, Washington, pero la ilusión se desvaneció cuando se dieron cuenta de que su candidato era una mula. El motivo de la candidatura de la mula fue demostrar que un animal puede ganar unas elecciones anticipadas cuando la gente no está informada y no existe un digno representante.

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La ciencia lo confirma: una mujer y un hombre heterosexuales no pueden ser "solo amigos"

Por: pijamasurf - 10/23/2012

Estudio científico analiza la amistad entre un hombre y una mujer heterosexuales, encontrando, sorpresivamente, que esta relación es experimentada de manera muy distinta por uno y otro: mientras que para los hombres la atracción sexual siempre es una constante, las mujeres viven con la tranquilizadora idea de que esa relación es poco o nada sexual.

La amistad inocente entre un hombre y una mujer heterosexuales —y por inocente queremos decir sin ningún tipo de intención o búsqueda sexual de uno para otro— es un comportamiento que popularmente se considera irreal, imposible, una coexistencia pacífica y platónica que, cuando se da, solo es porque en el fondo se oculta un intenso deseo sexual las más de las veces compartido —o eso es lo que muchos quisieran pensar.

Sea como fuere, este dilema fue analizado recientemente por un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Eau Claire, en Estados Unidos, para saber qué tanto de verdad existe en dicha consigna popular.

El estudio consistió en reunir a 88 parejas de estudiantes universitarios y, tanto por separado como frente a frente, hacerles una serie de preguntas sobre los sentimientos románticos que pudieran o no haber tenido hacia el amigo con quien acudieron al laboratorio, respuestas que después fueron clasificadas en tres categorías: Ninguna atracción, Moderadamente atraído y Extremadamente atraído, diferenciando también entre atracción, estima y deseo. Asimismo, se realizó un historial tan completo como fuera posible de la interacción cotidiana que cada participante tenía con personas del otro sexo, las circunstancias en que los amigos se habían conocido (trabajo, escuela, infancia, etc.), el tiempo que había durado su amistad, las emociones involucradas en su vínculo y otras variables que, como el hecho de compartir historias o haber ofrecido apoyo de algún tipo, ofrecieran un cuadro completo sobre el asunto.

De acuerdo con los resultados obtenidos, lo más interesante de este tipo de relación es que su percepción cambia enormemente en función del género, esto es, hombres y mujeres juzgan desde distintos parámetros la relación que sostienen con su contraparte.

Así, en algo que no es del todo sorpresivo, son los hombres quienes sienten mucha más atracción hacia sus amigas. Igualmente son los hombres quienes tienen más probabilidad de pensar que sus amigas también se sienten atraídas a ellos, un malentendido que, al parecer, se alimenta solo en el ámbito masculino, al grado de cegar al hombre ante la verdad de que su interés sexual no es del mismo grado que el de la mujer con quien sostiene la relación amistosa. Paradójicamente, las mujeres en general se encuentran el punto exactamente opuesto: sienten poca o ninguna atracción por sus amigos hombres y suponen que esta falta de atracción es mutua. Por otro lado, parece ser que los hombres resienten mucho más que las mujeres el estatus de “solo amigos”.

“Los hombres consistentemente sobrevaluan el nivel de atracción sentido por sus amigas mujeres y las mujeres consistentemente subestiman el nivel de atracción sentido por sus amigos hombres”, dice Adrian F. Ward en el sitio Scientific American, condensando en esta fórmula el desencuentro al que parecen condenadas las relaciones amistosas entre hombres y mujeres.

Pero más allá de fortalecer o minar un estereotipo o un cliché, este estudio muestra la diferencia con que un mismo hecho o circunstancia —en este caso una relación personal— es experimentado por quienes lo protagonizan: con platonismo en ambas partes, solo que en el hombre desde el ideal de que eventualmente "algo pueda suceder" y en la mujer desde el ideal (tranquilizante) de que ahí nada puede suceder.

En este link, el PDF del estudio completo (en inglés).

[Scientific American]