*

X
Presunto consultor de relaciones públicas de Wikipedia utilizó su posición para promocionar en la enciclopedia más consultada de Internet a su cliente comercial, el gobierno de Gibraltar, una operación perversa para un sitio que tiene propósitos muy distintos a la ganancia económica.

Wikipedia es, fuera de toda duda, uno de los esfuerzos más loables de Internet, una síntesis cabal de lo que el esfuerzo colectivo es capaz de conseguir cuando se propone un objetivo serio y de beneficios compartidos.

Por desgracia, el mal, como parte de la naturaleza humana, puede empañar incluso el propósito más humanista, y en este caso la gran enciclopedia de Internet se encuentra en un escándalo de corrupción por la supuesta inclusión en sus contenidos de referencias comerciales que benefician directamente a empresas específicas.

En el uso abusivo de la mayor enciclopedia jamás creada está involucrado Roger Bamkin, quien se presenta a sí mismo como consultor en Relaciones Públicas de Wikimedia Foundation UK y quien el parecer utilizó su posición para promocionar proyectos de un cliente comercial suyo: el gobierno de Gibraltar.

En un hecho inusual, este punto geográfico apareció en la página principal de Wikipedia, en la sección DYK (“Did you know”, “Sabías que”), por diecisiete ocasiones en intervalos de entre 2 y 3 días, algo sumamente inusual para la cantidad de contenido que posee el sitio. Igualmente fue el único tema que se repitió durante el mes que duraron los Juegos Olímpicos.

Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, se encuentra sumamente molesto con el incidente, y en entrevista aseguró que es “sumamente inapropiado que un miembro o sección del consejo, o cualquiera con una función oficial de cualquier tipo de beneficencia asociada con Wikipedia, tome pagos de clientes a cambio de asegurar la colocación favorable en la página principal de Wikipedia o en cualquier otro lugar”.

Como escribe Violet Blue en el sitio CNET, un artículo positivo en Wikipedia es garantía de aparición no solo en la primera página de resultados de Google sino, todavía mejor, en los primeros tres resultados del buscador más popular de la Red. Sin duda un posicionamiento casi invaluable que, sin embargo, encontró una cifra monetaria de intercambio.

Con todo, quizá en la lógica misma de Wikipedia se encuentre el remedio al problema, pues al ser un sitio de participación colectiva, son los mismos usuarios quienes detectan y denuncian este y otros tipos de anomalías. Entre los muchos usuarios que tiene la enciclopedia, no son pocos los que conocen cómo funcionan los buscadores y en qué momento una mención aparentemente inocente en realidad enmascara una estrategia comercial en un sitio que tiene otro tipo de propósitos.

[CNET]

En medio de una creciente percepción generalizada de las estrategias manipulatorias con que ejerce su labor informativa y con el descubrimiento de nexos con el narcotráfico todavía no aclarados completamente, Televisa, la empresa de televisión más influyente de México, cierra el año en una de las peores situaciones de su historia.

Televisa es, fuera de toda duda, la compañía de transmisiones por televisión más influyente de México, lo mismo en el ámbito cotidiano que en las altas esferas del poder donde se toman decisiones que afectan a millones de personas en todo el país.

Luego de permanecer por varias décadas en esta posición privilegiada, la empresa de Emilio Azcárraga se encontró a raíz de las elecciones presidenciales de julio pasado en uno de los momentos más adversos de su historia, una situación de cuestionamiento amplio verdaderamente inédita en sus varias décadas de existencia.

Fue a la alianza entre Enrique Peña Nieto y Televisa, la producción telenovelesca detrás de este candidato, la estrategia que quedó resumida en el motto “si la televisión hiciera presidentes” que el propio Peña Nieto pronunció en el primer debate entre los candidatos a la presidencia, contribuyó a generar la pregunta de por qué una televisora, una compañía privada, tendría que influir de tal manera en la elección del principal funcionario público de México. ¿O no es un supuesto fundamento de la democracia que el voto de todos los ciudadanos vale por igual?

En medio de esta situación, alimentada por los propios deslices de Peña Nieto y la publicación, por parte del periódico inglés The Guardian, de documento que supuestamente probaban la relación entre la televisora y diversas instancias afines al mexiquense, la credibilidad de Televisa comenzó un proceso de declive en el que, por fin, se descubrió que ni sus periodistas ni sus noticieros informan con veracidad absoluta, que en el manejo de la información —sobre todo en la concerniente a los asuntos más trascendentes de la vida política nacional— introducen sutiles estrategias para favorecer o perjudicar a un personaje determinado, para difamar disimuladamente, inclinar la opinión de miles o millones de personas hacia una alternativa en particular, manipulación que se ejerce con la suficiente sutileza como para no generar acusaciones francas, evidencia de que sucede, y también para que sus críticos sean motejados de paranoicos o conspiracionistas.

Con todo, movimientos como el #Yosoy132 e incluso esas manifestaciones espontáneas que se dieron en las semanas previas a las elecciones de julio pasado, cristalizaron la suspicacia creciente contra la televisora, la exigencia de que su poder fáctico, no establecido, sea moderado de manera efectiva para contrarrestar la inequidad que genera con su influencia.

Casi un mes después de este primer momento crítico, la empresa se vio involucrada con el narcotráfico cuando, el 23 de agosto, elementos policiacos nicaragüenses detuvieron a 18 personas que viajaban en 6 camionetas identificadas con el logo de Televisa, llevando consigo poco más de 9 millones de dólares en billetes en los que se descubrieron restos de cocaína. A una de detenidas, Raquel Alatorre, incluso se le vinculó familiarmente con Javier Alatorre, el conocido presentador de TV Azteca.

De inmediato la empresa negó todo vínculo tanto con los detenidos como con los vehículos, asegurando que, en el caso de ambos, la filiación con Televisa estaba falseada: ni los 18 eran empleados de la empresa y la documentación de los vehículos, a nombre de esta, supuestamente eran apócrifos.

Y si bien existe la posibilidad de que, en efecto, se trate de una falsificación en todos los aspectos, no deja de ser elocuente que un grupo de supuestos delincuentes crean que al amparo de la iconografía de Televisa es posible ir de un país centroamericano a otro, transportando enormes cantidades de dinero y drogas ilícitas, sin que ninguna autoridad se atreva a detenerlos. Igualmente queda claro que de algún modo, justamente debido a esa crisis de credibilidad que enfrenta la empresa, la demostración de inocencia tiene que provenir de esta misma y no de la parte acusadora, sobre todo cuando el conflicto se dirime, como tantas veces lo ha hecho Televisa, en los medios y no en los tribunales.

Al final la verdad de los hechos se ha empantanado entre comunicados oficiales y trámites burocráticos. Ni Televisa ni la Secretaría de Relaciones Exteriores —que debe participar en la investigación en tanto los detenidos son ciudadanos mexicanos— se muestra interesados en aclarar el asunto. De cualquier modo, estas personas ya están acusadas de lavado de dinero  y crimen organizado y serán juzgadas el próximo 3 de diciembre.

Este incidente corona un segundo semestre de 2012 poco favorecedor para la empresa, aunque también es cierto que con la vuelta del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la república, puede ser que la impunidad vuelva a ser el sello que dé por terminado cualquier tipo de investigaciones al respecto. De nuevo, como en la época de su mayor gloria, para ambos, el PRI y Televisa parecen seguros en una alianza promisoria para los intereses particulares de cada uno.

Sin embargo también es cierto que el escenario no es el mismo que el de décadas pasadas. Si algo quedó claro en el proceso electoral de 2012, es que a dichos poderes fácticos bien puede oponerse el poder que cada uno de nosotros posee en sus decisiones cotidianas y, especialmente, en la posibilidad de la organización colectiva.

Con información de sinembargo.mx. En el sitio en español de la BBC, "La mala hora de Televisa".