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Cocaína, lavativas, Adderal: los métodos que usan las modelos para mantenerse delgadas

Salud

Por: pijamasurf - 09/10/2012

El glamour, el maquillaje, la ropa de alta costura, jugosos contratos con los mejores firmas, es, para muchas mujeres, la vida perfecta, sin saber que automáticamente se someterán a un proceso autodestructivo.

 

Bajo el fantasioso adjetivo de “ángel”, las modelos son vendidas al público como un objeto aspiracional que encierra una piel radiante, un porcentaje muy bajo de grasa corporal y un figura estilizada que, en algunos casos, pierde su forma debido a la extrema delgadez producto de dietas de 500 calorías, consumo de cocaína e inyecciones supresoras de apetito.

El pasado 6 de septiembre comenzó el New York Fashion Week y con ello la modelo Kira Dikhtyar dio testimonio de lo que algunas representantes de la belleza suprema hacen para mantener un cuerpo que les permita lucir con más clase el catwalk en las pasarelas: “paquetes de cigarrillos, lavativas, laxantes, drogas prescritas, Adderal”.

“A menudo se sabe de casos que los agentes promueven el constante uso de cocaína para acelerar el metabolismo de las adolescentes y suprimir sus ganas de comer”. Además, la modelo rusa enfatizó en que en los últimos meses el uso de la hormona HCG ha ido a la alza. Se trata de un medicamento que es usado en tratamientos para la fertilidad, pero que, según las agencias de modelos, es un coadyuvante en la pérdida de peso, por lo que recomiendan ampliamente su uso.

Otro método por el que optaron algunas modelos para esta semana de la moda en Nueva York, fue el de ingerir bolas de algodón para tener el estómago lleno y evitar las ganas de comer. 

A principios de este año, el Consejo de Diseñadores de América promovió una iniciativa que invita a los medios de comunicación a mostrar una imagen más saludable del mundo de la moda. Sin embargo, la importancia de la salud de las modelos no es equiparable a la de las cuantiosas cantidades de dinero que las marcas obtienen al mostrar a mujeres con cuerpos “envidiables”. 

[Telegraph]

Tolstói aprendió a andar en bicicleta a los 67: ¿a ti qué te falta por aprender?

Salud

Por: pijamasurf - 09/10/2012

Marie Curie, León Tolstói o Miles Davis son algunas de las personas que aprendieron nuevas habilidades cuando, asegura la convención, pareciera que ya no era tiempo de aprender, mostrándonos que la curiosidad es el pretexto que hace de este mundo un lugar de admiración perpetua.

En una sección del célebre Problema XXX (el que dedica a la melancolía y su presencia constante en hombres "destacados" y cuya autoría, por otro parte, algunos disputan), Aristóteles se pregunta "por qué tenemos más inteligencia al llegar a viejos pero aprendemos más de prisa cuando somos jóvenes", insistiendo así sobre la creencia (bastante remota, como se ve) de que el aprendizaje se limita a la época de nuestra vida en que la juventud, la lozanía de los miembros y de la mente, lo facilitan.

Esto, sin embargo, no es del todo cierto, y varios estudios realizados en los últimos años proponen que mantenerse siempre aprendiendo —un idioma, una habilidad desconocida, etc.— es una medida preventiva de enfermedades cerebrales como el Alzheimer o el mal de Parkinson.

Hace unos días, en uno de los blogs del New York Times, Charles Wilson narra 5 casos de personajes célebres que, ya en avanzada edad,  emprendieron el aprendizaje de nuevas cosas, desafiando e incluso refutando en la práctica  ese prejuicio que se ha cifrado en más de una conseja popular. 

Así, Marie Curie, premio Nobel y pionera de la investigación en radioactividad, aprendió a nadar solo hasta que superó los 50 años de edad, cuando sus dos hijas le enseñaron y la animaron a hacerlo; el entusiasmo de Curie fue tanto, que inició un entrenamiento para romper los récords del equipo de natación de la universidad donde practicaba.

Ayn Rand, escritora ruso-estadounidense, se inició en la filatelia en sus 60 y tantos, una disciplina que solo en apariencia parece simple, pero en la cual la memoria y la presteza mental son indispensables.

Miles Davis, transgresor por naturaleza, se vio inspirado por "uno de los pocos héroes" que tuvo, el campeón mundial de peso welter y peso medio Sugar Ray Robinson, y comenzó a entrenar box, cuando se acercaba ya a los 30 años de edad (un periodo que marca el retiro para los boxeadores profesionales). Davis tomó esta decisión por considerar este deporte una disciplina. "Tienes que tener estilo en lo que sea que hagas: literatura, música, pintura, moda, boxeo, lo que sea".

Tolstói, como se dice ya en el título de esta nota, aprendió a andar en bicicleta solo hasta los 67 años (una actividad que, como antes la natación en Marie Curie, por lo regular se inicia en la infancia). En una coincidencia que quizá no sea casual, el conde domó este medio de transporte un mes depués de la muerte de su hijo de 7 años, Vanichka.

Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos y antes comandante de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, se adentró al mundo de los pinceles y los lienzos con 58 años de edad, un poco como ocupación terapéutica que calmara sus nervios (la guerra recién había terminado). Curiosamente el militar hizo esto de manera autodidacta, sin tener ningún tipo de "instrucción, talento o justificación".

Sin duda otros ejemplos podrían añadirse, sobre todo de personas comunes y corrientes que combaten el tedio o la inactividad con la exploración de algo que, simplemente, desconocen. Porque, a fin de cuentas, ese parece ser el denominador común y el verdadero motor de todo esto: la curiosidad.

Tener o no curiosidad, siempre, parece ser la diferencia entre que el mundo sea un lugar de aburrimiento eterno o un motivo de admiración que nunca se marchita.

Con información de The NYT