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La Vía Láctea como estaciones de tren subterráneo (mapa que guía tu trayecto cósmico)

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/04/2012

El diseñador Samuel Arbesman realiza un mapa de la Vía Láctea imitando el de un tren subterráneo; su intención: hacer próximo lo lejano, revelarnos que nuestra residencia cósmica de algún modo también se encuentra a un paso de distancia.

De cierto modo es posible hacer mapas sobre cualquier cosa. La convención nos dicta que estos deben corresponderse con un territorio, pero, metáforas como son, representaciones en un sentido figurado de algo que solo imaginamos (¿porque quién es capaz de contemplar en una sola ojeada el territorio que mapea?), las posibilidades de la cartografía parecen infinitas, dependientes únicamente de la imaginación, el ingenio y la habilidad ejecutora del cartógrafo.

¿Por qué no pensar, por ejemplo, que la Vía Láctea se puede adaptar a un mapa del tren que corre por debajo de las grandes ciudades?

Con esta idea en mente, el diseñador Samuel Arbesman presenta una hoja de ruta en la que las estaciones son las principales estrellas de nuestro hogar cósmico, “un intento por aproximar nuestra galaxia con un poco más de familiaridad de la que usualmente pone la gente al pensar en las posibilidades a largo plazo del espacio exterior”, según explica él mismo.

Y es que los mapas también tienen esa propiedad: vuelven asequible lo lejano, nos muestran que, en cierta forma, todo se encuentra próximo: solo es cuestión de dar el primer paso.

Haz clic sobre la imagen para ampliarla.

En este enlace, el mayor mapa del universo jamás creado.

[Arbesman]

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Si la marihuana acaba con tus testículos, la cocaína los rescata (sobre el escepticismo en los estudios científicos)

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/04/2012

Ambiguo estudio científico relaciona la marihuana con el desarrollo de cáncer testicular, pero al mismo tiempo descubre que la cocaína puede disminuir su probabilidad; una comedia de enredos científica cuya moraleja parece ser la necesidad de leer estos estudios con escepticismo.

Recientemente, la Universidad del Sur de California dio a conocer un estudio en el que se asegura que existe una relación entre “el uso recreacional de la marihuana y el incremento en el riesgo de desarrollar subtipos de cáncer testicular que tienden a pronósticos peores”, añadiéndose además que estos posibles efectos negativos pueden extenderse “a los propósitos terapéuticos” que la planta tenga en jóvenes pacientes masculinos.

El contexto de la investigación y la investigación misma, sin embargo, poseen algunas circunstancias que mueven al escepticismo. De entrada, esta fue auspiciada por el National Cancer Institute de Estados Unidos, una dependencia gubernamental de sólidos nexos con la industria farmacéutica, el Big Pharma que supedita los fines curativos de la investigación científica a la ganancia económica y que no ha dudado en bloquear fármacos que curan porque no son rentables.

Por otro lado, una lectura atenta del susodicho estudio muestra que, en términos generales, los investigadores están relacionando en cáncer testicular con “causas ambientales”, un término suficientemente ambiguo en el que cabe prácticamente cualquier cosa, comenzado con el aire que respiramos. “En ausencia de toda verdad definitiva, la marihuana amenaza tus testículos”.

La sospecha, sin embargo, no termina aquí, pues al parecer los autores tampoco tienen claro el asunto. Victoria Cortessis, co-autora de la investigación, profesora asistente de medicina preventive en la USC, declaró al respecto:

No sabemos qué hay desencadena la marihuana en los testículos que pueda desarrollar carcinogénesis, aunque especulamos que podría ser activado por medio del sistema endocannabinoide —la red celular que responde al ingrediente activo de la marihuana— dado que este sistema ha mostrado ser importante en la formación del esperma.

Y por si la investigación no fuera suficientemente cuestionable, remata con un descubrimiento casi cercano al humor involuntario, como si un demiurgo hubiera alterado las pruebas para generar la carcajada general. Y es que, según los científicos, “hombres con un historial de consumo de cocaína tienen un riesgo reducido de ambos subtipos de cáncer testicular”.

Pero quizá la verdadera moraleja de esta comedia de enredos sea que, pese a sus discurso de objetividad y de neutralidad (política, de valores, de intereses), la ciencia, como ya lo evidenciara Michel Foucault, está atravesada por el poder, por personas de carne y hueso con objetivos específicos que casi siempre quedan manifiestos cuando intentamos responder a quién beneficia tal o cual "descubrimiento".

[death and taxes]