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Una conocida cadena comercial realizó un estudio que determinó qué áreas profesionales sienten más predilección por una taza de café durante las horas de trabajo.

Beber café por las mañanas se ha convertido en una actividad que constantemente desafía a la ciencia: ¿Qué efectos tiene en el ser humano? ¿Es adictiva? ¿Realmente agudiza nuestras capacidades mentales? Las respuestas a estas interrogantes también rondan una cuestión más ociosa pero a la vez determinante: el tomar una taza de café por las mañanas como un ritual transgeneracional. 

Más allá de cuestiones étnicas y regionales, existen oficios y profesiones en las que esta bebida está considerada una herramienta más de trabajo, un placebo (si se permite el término) que estimula distintas regiones cerebrales.

En los Estados Unidos, la cadena Dunkin' Donuts, en colaboración con Career Builder, realizó su encuesta anual sobre el consumo del café en la Unión Americana. De las quince ocupaciones  que se mencionan en el infográfico de abajo, la que encabeza la lista está relacionada con la ciencia, mientras que los artesanos ocupan el último puesto.  Los editores, burócratas y maestros son el grupo que más se inclina por saborizar su taza de café. 

Para conocer más información sobre la relación entre las distintas actividades profesionales y su gusto por esta bebida, compartimos el siguiente infográfico. 

[ilovecofee]

¿El tequila te vuelve macho y el whisky melancólico? ¿Cuál es la relación entre ánimo y bebidas alcohólicas?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/21/2012

En ocasiones, las hipótesis que crea la colectividad están basadas en un empirismo absurdo y experiencias compartidas, como es el caso de beber whiskey para que las nostalgia nos invada o ron para que un inconmensurable éxtasis nos conduzca por el sendero del placer.

Graham Roumieu

Los bebedores de alcohol aseguran que el whiskey, ron, vodka, o cualquier otra bebida embriagante, determinan el estado de ánimo.

Bajo esta premisa, recientemente se realizó una encuesta a varios hombres en la barra de un bar, en la que el 100% de los participantes aseveraron esta idea relacionada a los diversos licores. 

Según los científicos y especialistas en salud, el etanol es etanol, así que los efectos no son diferentes si se consume una botella de vino o una de bourbon. Aunque donde sí pueden existir variaciones es en la cantidad que se requiere para emborracharse: no es lo mismo un litro de cerveza que un litro de absenta. Además, los distintos ingredientes con que se fabrican las bebidas alcohólicas permiten que el metabolismo del consumidor responda de formas distintas. Sin embargo, y aun bajo estas circunstancias, el efecto de embriaguez es el mismo.

En 1984, en un estudio que pretendía responder incógnitas acerca del alcohol, se inyectó a decenas de ratas con diferentes tipos de bebidas (ron, whiskey, vodka, coñac, principalmente). Después de un tiempo determinado se consultó el comportamiento de los roedores. Más allá de las afectaciones motrices, las ratas a las que se les inyectó vodka no variaron su comportamiento respecto a las que por su torrente sanguíneo corría whiskey.

Damaris Rhsenow, profesor de ciencias y comportamientos sociales de la Universidad Brown, mencionó otro estudio acerca de la relación alcohol-comportamiento. En él se comprobó que los diferentes efectos entre una bebida y otra no existen. Sin embargo, el común denominador fue que la ansiedad, la hostilidad y la depresión afectaron a todos los participantes.

El fundador del Hospital Center for Behavioral Helath, William Oswald, mencionó que otro factor que desmiente la relación entre la bebida y el comportamiento es la cantidad que se ingiere y las circunstancias en las que se bebe. Si una persona generalmente consume whiskey, al momento en que lo sustituya por ginebra, las reacciones serán distintas, pero su comportamiento y los efectos del alcohol etílico no modificarán los efectos de su embriaguez, simple y llanamente su estado de ánimo será el mismo estando ebrio.

Sólo falta esperar a que un estudio con sustentos 100% científicos asegure de manera fehaciente que no existe una relación entre el tipo de bebida y el estado de ánimo. 

[The Atlantic]