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Turista capta momento justo en que un iceberg emerge desde el fondo del agua (VIDEO)

Por: pijamasurf - 06/03/2012

Turista capta con su cámara de video el momento exacto en que un iceberg se invierte y el lado 'virgen' emerge desde las `profundidades; el espectáculo se registro en el Parque de los Glaciares, en Argentina.

imagen de video de un iceberg en argentina

Hay ocasiones en las que la naturaleza nos regala instantes épicos de su más íntima estética. Y precisamente esto ocurrió a un grupo de turistas que recorrían en bote el Parque Nacional de los Glaciares, al sur de Argentina: justo en el momento en que pasaban por una serie de monumentales trozos de hielo, uno de los icebergs invirtió su posición, revelando a la superficie su cara 'virgen', aquella que jamás había tenido contacto con la luz del sol. 

Para fortuna de todos los que no estábamos ahí presentes, uno de los testigos se encontraba grabando la escena con su cámara de video. Si bien este fenómeno no es una rareza ya que todos los icebergs en algún pinto de sus vidas terminan por invertirse –movimiento propiciado por el desequilibrio que produce el derretimiento de la cara expuesta en la superficie– lo cierto es que dicho instante ha sido documentado en muy pocas ocasiones. 

 

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Breve galería con hipnóticas imágenes de ojos humanos y reflexiones en torno al acto de observar los ojos como una especie de koan orgánico que puede traducirse en una experiencia terapéutica.

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"Un ojo cerrado no necesariamente esta dormido,

y uno abierto no necesariamente está observando"

Bill  Cosby

El observar un ojo, en particular el nuestro, puede traducirse en un ejercicio terapeútico que coquetea tanto con lo místico como con lo biológico –en una dinámica que quizá alude al divino threesome alquímico. Y reflexionando brevemente sobre las bondades que resultan de este acto, destilamos una serie de beneficios que van desde la metafísica y la ontología, hasta la estética y la catarsis. 

Por un lado, en lo que se refiera al desarrollo auto-consciente, este ejercicio permite reafirmar nuestra existencia, como una especie de suspiro suspendido a través del cual nos confrontamos con el "yo". Por lo tanto fortalece nuestra noción de una unidad indivisible (la del individuo) y a la vez hiperconectada (la del todo).

Una vez activado ese bit de auto-afirmación nos encontramos con un diseño de desbordante pulcritud estética –el ojo del mandala, que es a la vez flor y fractal. La belleza de nuestros ojos es un franco recordatorio de la perfección con la que fuimos diseñados, y a la vez nos ayuda a identificarnos con el resto de las personas (los no "yo's" que en algún punto somos nosotros mismos) y de las cosas (el mundo exterior que es solo un espejo del interior). Y tras este loop epifánico terminamos por acceder a una catarsis bio-estética a la cual nuestros ojos, desde ambas perspectivas, representan un portal –a fin de cuentas a través de ellos se filtra la luz que activa un proceso foto-alquímíco del cual emerge buena parte de nuestra realidad (lux perpetua) . 

Y para finalizar la poco ortodoxa pero honesta auto-terapia, una vez reafirmada nuestra existencia y luego de haber experimentado un micro-recorrido por la perfección geométrica que nos hermana con el mundo exterior, terminamos por presenciar el desfile de un eco arquetípico que en un nanosegundo funde nuestro ojo con el centro del universo, pasando por el ombligo, la base del axis, el pulso de la supernova, o el botón del pantalón que viste la niña de tus sueños (y tus insomnios).

Y tu ¿hace cuánto que no te ves a los ojos?

 Twitter del autor: @ParadoxeParadis / Javier Barros del Villar