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Las cicatrices más dulces: hechas de caramelo y helado (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 06/23/2012

El artista Ashkan Honarvar cambió la sangre y los tejidos de las cicatrices en veteranos de guerra por helado y caramelos, confundiendo al espectador e invitándolo a reflexionar sobre las secuelas que la guerra deja en el cuerpo de los soldados.

Según se vea, las cicatrices pueden tener un matiz traumático o uno didáctico, remitirnos a un suceso crítico de nuestra vida que no podemos superar o, por el contrario, que nos enseñaron algo a nivel personal. En cualquier caso, casi siempre se trata de un instante que se vuelve inolvidable por la marca corporal que dejó en nosotros.

Sin embargo, dando un giro lúdico, resignificante y divertido a este aspecto de las cicatrices, el artista Ashkan Honarvar (residente en Utrecht, en los Páises Bajos), elaboró unos singulares montajes que simulan impresionantes heridas, solo que transformando diametralmente la sangre, la piel y los tejidos corporales que habitualmente asociaríamos a estas, sustituyéndolos con helado, caramelo y golosinas varias.

 

 

El resultado, a primera vista, confunde, lo cual de alguna manera habla bien de la labor de Honarvar, pues se muestra capaz no solo de transformar el sentido mismo de una cicatriz, sino de desconcertar nuestra percepción, las ideas y conceptos con que nos acercamos a ellas.

 

 

Y por si las imágenes mismas no bastaran para desorientarnos, estas se vuelven un poco más perturbadoras cuando sabemos que Honarvar tomó como base fotografías de soldados reales en quienes el campo de batalla dejó semejantes marcas: al horror de la guerra el artista superpuso la dulzura de las golosinas, una síntesis violenta de opuestos que suscita la reflexión inmediata.

[Street Anatomy]

 

Surreales autorretratos de soledad y fantasía: fotografías de Kyle Thompson

Arte

Por: pijamasurf - 06/23/2012

Jugando con los distintos planos en que puede dividirse la realidad, el fotógrafo Kyle Thompson nos presenta una inquietante serie en que la soledad y la fantasía nos enfrentan a los límites del entendimiento y la inteligencia.

Una de las formas de entender la realidad, tanto como esto es posible, radica en pensarla como múltiples, innumerables planos, cada uno con significado y reglas propias, con un aspecto distinto, aunque también enlazados entre sí y con zonas en común donde algunos o varios de ellos se conectan.

Siguiendo esta lógica, jugando con ella, torciéndola hasta el absurdo y exagerándola hasta la fantasía, el fotógrafo residente en Chicago Kyle Thompson ha elaborado una serie en la que parece basarse en dicha idea pero solo para subvertirla, tomando planos de realidades diametralmente disímiles entre sí y superponiéndolos en un solo momento, llevando la escena a esas márgenes del entendimiento donde la duda y el asombro son las únicas vías de acceso.

 

Por otro lado, destaca que el trabajo de Thompson es casi exclusivamente de autorretrato. Es él quien figura en las fotografías aquí presentadas pues, confiesa, es “terrible para hablar con la gente”.

 

“Comencé pasando muchas horas del día yendo solo a bosques vacíos, tomando autorretratos con el temporizador de mi cámara”, relata Thompson a propósito de su método, una síntesis de soledad y surrealismo que deviene en estas imágenes que solo son posibles en ese plano de realidad que llamamos arte fotográfico.

[io9]