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Alfombras de nubes actinoformes, formaciones radiales sobre los océanos, nos muestran la teleología evolutiva del reconocimiento de patrones, especialmente de los fractales.

Imágenes satelitales de nubes actinoformes revelan su estructura fractal, patrones que se organizan de manera autorrefrente flotando a bajas alturas, como sábanas marinas. Estas nubes, que también evocan los patrones que se encuentran en algunas hojas, son resultado de la interacción entre la radiación y la precipitación.

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha buscado patrones en las nubes, generalmente encontrando formas animales, y en ocasiones usando este "lenguaje" de manera oracular. Medir el aire, por así decirlo, pero no sólo para predecir la lluvia, sino para decodificar el cariz genearl del instante.

El siempre estimulante sitio But does it float? ha recopilado imágenes de estas particulares nubes moteadas, para concluir lúcidamente que: "Queremos ver patrones en el mundo", porque "así evolucionamos".  El reconocimiento de patrones tal vez sea la manifestación más elevada de la inteligencia humana --finalmente en búsqueda de aprender a observar en la naturaleza los diseños de la mente divina, como deseara Einstein. Este reconocimiento de patrones ha dado su "salto cuántico" con la observación casi ubicua de fractales. Los fractales nos seducen, podríamos decir con esa interrogación flotante, hacia la contemplación de la unidad inherente en todas las cosas. Y el deseo de ver un patrón, es el deseo de encontrar sentido y de vernos en un espejo que es del mismo tamaño que el universo.

[Más imágenes de estas nubes]

Descubren a antepasado del pulpo con 128 millones de años de antigüedad

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/12/2012

Paleontólogos descubren y dan forma tridimensional al antecesor más antiguo de los pulpos y los calamares, un impresionante cefalópodo de 128 millones de años que nadaba en un océano desaparecido en las inmediaciones de los Alpes.

Pachisi / flickr

Los pulpos se cuentan entre las creaturas más sorprendentes de la biodiversidad planetaria, estatus que ahora se fortalece todavía más por la impresionante ascendencia de su árbol genealógico, pues un grupo de científicos del Museo Nacional de Historia Natural de Austria, recién presentó al que es hasta ahora el antepasado más antiguo de estos cefalópodos marinos.

Se trata del Dissimilites intermedius, un animal que al parecer vivió hace 128 millones de años, durante el periodo cretácico, en las inmediaciones de los Alpes. Utilizando tecnología de proyección tridimensional sobre los fósiles descubiertos, los investigadores dirigidos por el geólogo y paleontólogo  Alexander Lukeneder, han podido conjeturar tanto el aspecto como el movimiento de este antecesor de los pulpos y los calamares.

En cuanto a la peculiar localización del hallazgo, la cadena montañosa italo-austriaca de Los Dolomitas, esta se explica porque en aquella remota época existía en la zona un vasto cuerpo de agua, el Océano de Tetis, entre las masas continentales de Gondwana y Laurasia. Con el tiempo, sin embargo, este océano se desecó, los continentes se separaron y los Alpes emergieron, dejando cuantiosos fósiles entre las raíces de las montañas.

 

[Daily Mail]