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Los peores padres del mundo: bebés en microondas, niños con armas y esvásticas, y más (FOTOS)

Por: pijamasurf - 05/24/2012

En algunas ocasiones y con ciertos individuos el imperativo natural de la paternidad, que nos obliga a salvaguardar a nuestra progenie, queda en entredicho cuando algunos padres ponen al alcance de su hijo armas, alcohol, animales salvajes y otros elementos de riesgo y peligro.

La paternidad, se dice con cierta frecuencia, es un asunto serio, un estado que va más allá de prácticas culturales y de alguna manera representa la supervivencia de nuestra especie en este mundo, cultura y naturaleza se combinan para asegurar el bienestar de nuestra descendencia. O algo así.

Estas imágenes, sin embargo, ponen en duda la perfección de ese imperativo: niños con cigarros y botellas de cerveza en la boca, metidos en microondas y excusados, manejando armas blancas y de fuego con la complacencia de sus padres, a punto de la asfixia por las posaderas monumentales de una madre asentadas sobre la nariz de su hija, en peligrosa cercanía con animales salvajes y carnívoros, etc. Ejemplos todos de que, en algunos, la paternidad no viene acompañada por una obligación trascendental para con su progenie.

O quizá estas fotografías solo ejemplifiquen esas excepciones propias de un continuum evolutivo en el que las regresiones y la involución también se hacen presentes.

[Telegraph

Fotos de astronauta evocan el capítulo final de 2001: Odisea al Espacio: Júpiter y Más Allá del infinito

Por: pijamasurf - 05/24/2012

Astronauta de la Estación Espacial Internacional recrea en ecos estéticos el viaje hiperdimensional del astronauta del clásico de Stanley Kubrick: el portal psicodélico hacia la siguiente etapa de evolución humana

Estas imágenes de estelas de luz (de estrellas y de la propia luz de la Tierra) nos recuerdan uno de los momentos más psicodélicos de la historia del cine: el viaje hiperespacial del astronauta David Bowman en la película de Stanley Kubrick 2001: Odisea al Espacio. Aunque las luces policromáticas fotografiadas por el astronauta de la Estación Espacial Internacional Don Petit no se erigen como un portal, de cualquier manera las franjas de colores y el conexto permiten evocar un momento mágico en el que la conciencia se propulsa a una dimensión jamás cruzada por el hombre. Como diría Bowman: "Es el vacío --y parece extenderse infinitamente-- y-- ¡Oh Dios está lleno de estrellas!".

 

Petit tomó estas imágenes viajando 240 millas por encima de la Tierra y combinó una serie de fotos de larga exposición para crear estos timelapses de las trayectorias astrales.

En la parte final de la película de Kubrick, el astronauta David Bowman (El Hombre Arco), durante una misión a Júpiter entra en una especie de vórtice hiperdimensional, cruzando una muralla móvil de luz, propulsado por el Monólito, para llegar a una extraña cápsula victoriana donde se observa a sí mismo envejecer velozmente (acaso después de haber detenido el tiempo en su viaje a la velocidad de la luz). El astronauta entonces se convierte en el Niño de las Estrellas que flotaba en un inicio en el espacio sideral cercano a la Tierra. Se cumple el arco, regresa a casa como Odiseo y de paso inaugura una nueva etapa evolutiva en el proyecto humano (suena la música de Así hablo Zarathustra, cincelando el círculo del superhombre), el cual al parecer ha sido diseñado por una civilización extraterrestre, indistinguible de la divinidad. Kubrick, como un alquimista de la imagen en movimiento, en una magnética seducción, busca acelerar ese proceso de transmutación.

[Daily Mail]