“Dejemos que los poetas lloren hasta dormir”: la melancolía de dormir en las calles de Tokio
Por: Jimena O. - 05/21/2012
Por: Jimena O. - 05/21/2012
Dormir es sin duda uno de los momentos más vulnerables de la vida animal, incluido el ser humano, una situación en la que nos encontramos expuestos lo mismo exterior que interiormente, bajas las defensas de la conciencia. “A quien hemos visto dormir ya no podremos odiar nunca”, escribió Elias Canetti en uno de sus aforismos, haciendo eco de esta fragilidad que sobreviene cuando dormimos y en el consecuente impulso de protección que surge en los otros al vernos en este estado.
El fotógrafo Adrian Storey, que reside en Tokio, compiló una interesante serie en la que el motivo común es personas comunes y corrientes durmiendo en la calle. No se trata de vagabundos, mendigos o personas sin hogar obligadas a vivir sin techo. Son, por el contrario, personas a quienes la noche o el cansancio o la ebriedad sorprendieron fuera de su casa, haciendo de la vía pública el único sitio para pernoctar y dar tiempo a que los efluvios del alcohol o el trabajo salieran de su cuerpo.
Ya en flickr, donde inicialmente Storey publicó las imágenes, la galería lleva el nombre de Let the poets cry themselves to sleep (“Dejemos que los poetas lloren hasta dormir”), una línea de Poison Oak, la canción de Conor Oberst, un título un tanto melancólico que se corresponde con las escenas tomadas: oficinistas, mujeres, estudiantes, todos durmiendo, cobijados únicamente con una manta invisible de desamparo.
Mira más fotos de “Dejemos que los poetas lloren hasta dormir”, de Adrian Storey, en este enlace.